No hizo falta que el interino pegara un par de buenos resultados para anclar en el puestito. Como la jugada se vio venir a varias leguas de distancia, la confirmación, en nombre del "proyecto", no se hizo esperar y llegó a través de la propaladora oficiosa, devenida en oficial para la ocasión. Y de golpe y porrazo, el cuerpo técnico se llenó de ñoquis caseros para que la formación de entrenadores -flamante chamuyo- corra paralela a la de juveniles. Para algunos, un gol de media cancha. Para otros, historieta repetida. Echar mano del ajado discurso de cabecera, una vez desestimada una veintena de nombres de todos los colores, tamaños y precios, sirve en la dura tarea de encubrir la miseria del pordiosero.
Así las cosas, el relanzamiento del paradigma autóctono vuelve a los primeros planos patrocinado por unos protagonistas sorprendentemente conectados con el nuevo ciclo en tiempo récord. No cabe duda que los hombres de la casa, amparados en una trayectoria ligada a la institución, tienen la virtud de transformar la flaqueza de espíritu en denuedo renovado; así como también la de manejar a la perfección el sentido de la oportunidad. Tocar la fibra íntima de la parcialidad, para conseguir un acompañamiento que les permita trabajar con desahogo por lo menos en los tramos iniciales del proceso, les sale de maravillas. En el peor de los casos, al momento de la despedida, el declamado compromiso no entrará en discusión.
De ahora en más, sacudida la modorra que llevaba seis fechas, con apenas un par de puntos en el bolsillo y un mustio lugar como cola de tabla, será cuestión de esperar la evolución del golpe anímico. Traducir al plano futbolístico la actitud que el entrenador destacó en el final no sólo implicará la obviedad del trabajo; recuperar rendimientos individuales, adquirir una identidad de conjunto, despabilar las responsabilidades dormidas, inculcar una idea y no morir en el intento, frente a los mañosos de siempre, son aspectos que van más allá de las buenas intenciones que suelen coronar cada comienzo. Mucho dependerá de los planes que tenga el plantel una vez oteado el panorama. Acostumbrado a los sucesivos fracasos, puede darle lo mismo la recuperación o el limbo permanente.
APOSTILLAS
Doble hoja. A quienes dicen tener el trasero aseado los asiste la razón. Gracias a la centenaria entidad ya no padecen escasez, entre otras muchas cosas, de papel sanitario; lástima que todavía no esté disponible en el mercado un limpiador de conciencias. Venta de porcentajes de juveniles en la oscuridad más absoluta, descarada connivencia con la barra, ocultamiento de crisis económica. Con un rollo de cincuenta metros no alcanza.
Cancha inclinada. En determinados pasajes del encuentro no llegaba a dilucidarse quién estaba más interesado en el triunfo local, si las enfervorizadas gradas o el hombre encargado de impartir justicia. Si el primer mandatario se cree con autoridad para indicarle al parodismo vernáculo qué informar y qué no, no sería extraño que también se atreva a sugerirle al hombre de negro cómo hacer su trabajo. Los serviles del don tienen muchas prerrogativas.
Fascículo coleccionable. Por los corrillos del pasquinejo vernáculo todavía repiquetean los lamentos a granel. Abrir los comentarios en un descargo guarecido bajo el paraguas de la obsecuencia desvergonzada no fue una idea del todo acertada. Tanto al entrevistador como al entrevistado les dieron para que tengan y guarden. Entre carradas de epítetos irreproducibles, ni una sola voz asomó a favor. A veces tarda, pero la condena social, siempre llega.
Partícipe necesario. Ciertos personajes no sólo hacen silencio por genuflexión interesada, también lo hacen por innata cobardía. No articular palabra ante la denuncia de un colega, por aprietes de parte del excelentísimo señor presidente y sus secuaces de comisión directiva, es clara señal de contubernio con los matones. El chupalerche primero, cada día que pasa, queda más expuesto ante la opinión pública. Cuando los delincuentes caigan, los cómplices también.
miércoles, abril 03, 2013
miércoles, marzo 20, 2013
Pase a degüello
Una derrota de visitante y otra de local sentenciaron el fin del ciclo. Un nuevo nombre ingresa en la lista de fracasos que llevan la firma de la falsa pertenencia con la estrecha colaboración de sus socios en tropelías dentro y fuera de la cancha. Dirigencia inepta, jugadores indiferentes, parodistas a sueldo y barras bravas mantenidos pueden arrogarse la exclusiva responsabilidad de una intrascendencia instalada a perpetuidad. La historia se repite con diferentes protagonistas, en una seguidilla sin retorno, donde el afortunado que saca la sortija primero intenta desarrollar una idea y después resulta que se topa con escollos que lo sobrepasan y condicionan poniendo en jaque su capacidad.
El último pasajero agotó el recetario entre aciertos y errores, sin embargo nadie podrá endilgarle falta de seriedad o connivencia con intereses espurios más allá de la diplomacia necesaria para moverse en un medio signado por la hipocresía como cimiento de las relaciones. En el obituario no habría que dejar de mencionar el papel jugado por la muchachada; mañosos veteranos siempre disconformes, mediocres que hacen su aporte cada tanto, purretes obligados a demostrar más de lo que en realidad son y algún que otro comprometido hasta que las circunstancias decretan lo contrario. Ensamblar fragmentos tan heterogéneos puede resultar una tarea imposible, son varios los que pueden dar fe.
La renuncia indeclinable y los trillados "no le encontré la vuelta" y "lo mejor es descomprimir" cerraron la etapa que se pretendió respaldar con un ofrecimiento extemporáneo sólo para sostener la imagen de un proyecto inexistente. Simulaciones con fecha de vencimiento. Ninguna convicción dirigencial puede sostener un proceso si los resultados se niegan a aparecer; ningún apoyo es honesto si la danza de nombres comienza antes del hecho consumado. El próximo que recale en la estación de la impostura -candidatos sobran- también deberá someterse a las decisiones estratégicas que imponen las apócrifas políticas imperantes, por lo que pueden avizorarse más frustraciones en el corto y largo plazo.
APOSTILLAS
Arrullo celestial. El coro que entona las estrofas más temidas por el primer mandatario se hizo escuchar nuevamente. Es tal el reconocimiento de la afición hacia la figura presidencial que cuando un hilo se rompe, todos los dardos van a parar a su espalda aunque una guardia pretoriana intente mantenerla a salvo. De paso, ella también ligó. Pagá la cuota laralalá y por la plata no se alienta laralalá fueron los hits que coronaron la jornada. Una institución con buena gente.
Paritarias abiertas. Después del papelón de la fecha anterior, reproducido por todos los medios nacionales, el impresentable vice intenta calmar a las fieras, siempre tan dispuestas a dar la nota. Los últimos incidentes en los que se vieron involuntariamente implicadas son un mensaje para quien sepa interpretar. Si no hay aumento del subsidio ciertas situaciones desagradables pueden repetirse y nadie quiere que la entidad pague los platos rotos. Pelando billetera.
Feria americana. La dupla interina ya lo sabe. Si pega un par de buenos resultados sigue hasta fin de torneo. La falta de recursos hace que se apele a la vieja y conocida treta de tirar nombres, algunos de prestigio, para despistar hasta ver lo que pasa. Mientras por otro lado, el parodismo rastrero se encarga de dibujar la realidad con titulares destacando la presteza de una dirigencia abocada a llenar el espacio vacío. De tan gastado que está, ese hueso ya no lo quiere ningún perro.
Plata tirada. Uno buscaba información de primera mano y el otro su minuto de fama. Ultimo partido de visitante, incidentes en las adyacencias del estadio, pregunta equivocada al destinatario correcto. "¿Cómo se maneja la barra cuando viaja de visitante?" La respuesta, con pelos y señales, no dejó lugar a dudas. Que después no digan yo no sabía, yo no fui. A confesión de partes, relevo de pruebas. El chupalerche primero y el impresentable vice, tal para cual.
El último pasajero agotó el recetario entre aciertos y errores, sin embargo nadie podrá endilgarle falta de seriedad o connivencia con intereses espurios más allá de la diplomacia necesaria para moverse en un medio signado por la hipocresía como cimiento de las relaciones. En el obituario no habría que dejar de mencionar el papel jugado por la muchachada; mañosos veteranos siempre disconformes, mediocres que hacen su aporte cada tanto, purretes obligados a demostrar más de lo que en realidad son y algún que otro comprometido hasta que las circunstancias decretan lo contrario. Ensamblar fragmentos tan heterogéneos puede resultar una tarea imposible, son varios los que pueden dar fe.
La renuncia indeclinable y los trillados "no le encontré la vuelta" y "lo mejor es descomprimir" cerraron la etapa que se pretendió respaldar con un ofrecimiento extemporáneo sólo para sostener la imagen de un proyecto inexistente. Simulaciones con fecha de vencimiento. Ninguna convicción dirigencial puede sostener un proceso si los resultados se niegan a aparecer; ningún apoyo es honesto si la danza de nombres comienza antes del hecho consumado. El próximo que recale en la estación de la impostura -candidatos sobran- también deberá someterse a las decisiones estratégicas que imponen las apócrifas políticas imperantes, por lo que pueden avizorarse más frustraciones en el corto y largo plazo.
APOSTILLAS
Arrullo celestial. El coro que entona las estrofas más temidas por el primer mandatario se hizo escuchar nuevamente. Es tal el reconocimiento de la afición hacia la figura presidencial que cuando un hilo se rompe, todos los dardos van a parar a su espalda aunque una guardia pretoriana intente mantenerla a salvo. De paso, ella también ligó. Pagá la cuota laralalá y por la plata no se alienta laralalá fueron los hits que coronaron la jornada. Una institución con buena gente.
Paritarias abiertas. Después del papelón de la fecha anterior, reproducido por todos los medios nacionales, el impresentable vice intenta calmar a las fieras, siempre tan dispuestas a dar la nota. Los últimos incidentes en los que se vieron involuntariamente implicadas son un mensaje para quien sepa interpretar. Si no hay aumento del subsidio ciertas situaciones desagradables pueden repetirse y nadie quiere que la entidad pague los platos rotos. Pelando billetera.
Feria americana. La dupla interina ya lo sabe. Si pega un par de buenos resultados sigue hasta fin de torneo. La falta de recursos hace que se apele a la vieja y conocida treta de tirar nombres, algunos de prestigio, para despistar hasta ver lo que pasa. Mientras por otro lado, el parodismo rastrero se encarga de dibujar la realidad con titulares destacando la presteza de una dirigencia abocada a llenar el espacio vacío. De tan gastado que está, ese hueso ya no lo quiere ningún perro.
Plata tirada. Uno buscaba información de primera mano y el otro su minuto de fama. Ultimo partido de visitante, incidentes en las adyacencias del estadio, pregunta equivocada al destinatario correcto. "¿Cómo se maneja la barra cuando viaja de visitante?" La respuesta, con pelos y señales, no dejó lugar a dudas. Que después no digan yo no sabía, yo no fui. A confesión de partes, relevo de pruebas. El chupalerche primero y el impresentable vice, tal para cual.
viernes, marzo 08, 2013
Temprano para morir
El hervidero que a los once minutos de iniciado el encuentro reclamaba sangre, sudor y lágrimas para salir del terreno farragoso, llegó más calmado a los noventa luego de un arrebato de amor propio que terminó en empate. No hay caso, el arquero está verde, la defensa es un colador, el medio no genera fútbol y la ofensiva sólo pone ganas. Así no hay conductor que aguante. El panorama parece desolador a poco de echar sobre la mesa las cartas para jugar el semestre. Se entienden, entonces, las declaraciones del entrenador que apuntan a sincerar las perspectivas. Demasiado pronto para tirar la toalla o apertura de paraguas por si las moscas. Da igual. Lo cierto es que el crudo reconocimiento de una realidad desfavorable sumerge las pocas expectativas en un abismo sin retorno en el prólogo del certamen.
Después de todo tampoco está mal reconocer que en tiempos de estrechez los pactos pueden resultar una alternativa provechosa para ambas partes, aunque sean en detrimento de los anhelos de la mayoría. La situación económica apremia y la urgencia por una venta necesita de la exposición de los purretes. No importa relegar ambiciones, el interés pasa por mostrar las ofertas para colocarlas, esta vez sin exigencias de destino. En contraprestación, y ante las consecuencias, el respaldo y el ofrecimiento de renovación sostienen la fachada del apócrifo proyecto. Para disimular, los constantes cambios en busca de un funcionamiento más o menos regular le alargan la vida al ciclo. El entrenador no persigue la inmolación por la inmolación misma, pero habrá que ver hasta dónde la dirigencia aguanta la presión de las enardecidas gradas.
Acostumbrada al sistema, la afición ya sabe con qué se va a encontrar si la cosa no arranca. Salida obligada, lamentos de ocasión, despedida con agradecimiento y que pase el que sigue, siempre dentro del perfil estipulado por la falsa pertenencia. Que la historia se repita, con diferente protagonista, no afecta en lo más mínimo a quienes atesoran intereses que traspasaron la frontera institucional. Mientras no se vea afectada su permanencia, la del cuerpo técnico es simplemente una circunstancia fortuita. Viéndolo desde sus mezquinas perspectivas, hasta un lado positivo asomaría. Un nombre nuevo genera renovadas ilusiones, tantas como para tener a todo el mundo entretenido en la búsqueda y posterior designación. Al parodismo rastrero le servirán en bandeja nueva tela para cortar y la calesita seguirá girando sin mayores sobresaltos.
APOSTILLAS
Tiempo límite. Ni lerdo ni perezoso, el excelentísimo señor presidente salió a ratificar el rumbo para llevarle tranquilidad al capitán del barco y de paso, fiel a su estilo, sentar presencia. "Los malos resultados no deben hacernos perder de vista los objetivos que tenemos", monologó entre sus acostumbradas barrabasadas. Ya corren las apuestas para saber cuándo se desdice.
Misión imposible. La oposición se presentó con un oficial de justicia a requerir una serie de documentos financieros, comerciales y económicos referidos al quehacer institucional. ¡Oh casualidad! nada estaba donde debía estar. Los socios son los dueños del club pero que ni se les ocurra aparecer para pedir información porque el gran bonete salió de licencia indeterminada.
Un cacho de cultura. Las expresiones empleadas por el impresentable vice para atacar al líder de la contra lo pintan de cuerpo entero. Devoto televidente de programejos de cuarta, no tuvo mejor idea que apelar a un léxico de baja estofa para intentar una descalificación que rebotó como pelota de goma. Ciertas expresiones hablan más mal de quien las regurgita que del destinatario.
Nunca digas nunca. En medio de una tórrida polémica, el goleador histórico salió a decir que no dijo lo que dijo. Ahora resulta que dejó un lugar donde nunca estuvo, que se llevaba fenómeno con quien no soportaba, que no se fue molesto pero que algo le molestó, que va a convertirse en lo que siempre aborreció y que volverá y será millones. Tarea cumplida, dudas despejadas.
Después de todo tampoco está mal reconocer que en tiempos de estrechez los pactos pueden resultar una alternativa provechosa para ambas partes, aunque sean en detrimento de los anhelos de la mayoría. La situación económica apremia y la urgencia por una venta necesita de la exposición de los purretes. No importa relegar ambiciones, el interés pasa por mostrar las ofertas para colocarlas, esta vez sin exigencias de destino. En contraprestación, y ante las consecuencias, el respaldo y el ofrecimiento de renovación sostienen la fachada del apócrifo proyecto. Para disimular, los constantes cambios en busca de un funcionamiento más o menos regular le alargan la vida al ciclo. El entrenador no persigue la inmolación por la inmolación misma, pero habrá que ver hasta dónde la dirigencia aguanta la presión de las enardecidas gradas.
Acostumbrada al sistema, la afición ya sabe con qué se va a encontrar si la cosa no arranca. Salida obligada, lamentos de ocasión, despedida con agradecimiento y que pase el que sigue, siempre dentro del perfil estipulado por la falsa pertenencia. Que la historia se repita, con diferente protagonista, no afecta en lo más mínimo a quienes atesoran intereses que traspasaron la frontera institucional. Mientras no se vea afectada su permanencia, la del cuerpo técnico es simplemente una circunstancia fortuita. Viéndolo desde sus mezquinas perspectivas, hasta un lado positivo asomaría. Un nombre nuevo genera renovadas ilusiones, tantas como para tener a todo el mundo entretenido en la búsqueda y posterior designación. Al parodismo rastrero le servirán en bandeja nueva tela para cortar y la calesita seguirá girando sin mayores sobresaltos.
APOSTILLAS
Tiempo límite. Ni lerdo ni perezoso, el excelentísimo señor presidente salió a ratificar el rumbo para llevarle tranquilidad al capitán del barco y de paso, fiel a su estilo, sentar presencia. "Los malos resultados no deben hacernos perder de vista los objetivos que tenemos", monologó entre sus acostumbradas barrabasadas. Ya corren las apuestas para saber cuándo se desdice.
Misión imposible. La oposición se presentó con un oficial de justicia a requerir una serie de documentos financieros, comerciales y económicos referidos al quehacer institucional. ¡Oh casualidad! nada estaba donde debía estar. Los socios son los dueños del club pero que ni se les ocurra aparecer para pedir información porque el gran bonete salió de licencia indeterminada.
Un cacho de cultura. Las expresiones empleadas por el impresentable vice para atacar al líder de la contra lo pintan de cuerpo entero. Devoto televidente de programejos de cuarta, no tuvo mejor idea que apelar a un léxico de baja estofa para intentar una descalificación que rebotó como pelota de goma. Ciertas expresiones hablan más mal de quien las regurgita que del destinatario.
Nunca digas nunca. En medio de una tórrida polémica, el goleador histórico salió a decir que no dijo lo que dijo. Ahora resulta que dejó un lugar donde nunca estuvo, que se llevaba fenómeno con quien no soportaba, que no se fue molesto pero que algo le molestó, que va a convertirse en lo que siempre aborreció y que volverá y será millones. Tarea cumplida, dudas despejadas.
jueves, febrero 28, 2013
Despegue abortado
El entrenador no está desorientado como muchos sostienen, está desconcertado. Confiado en que la muchachada iba a superar, o en el peor de los casos igualar, la producción del torneo anterior, se llevó flor de chasco cuando los actores decepcionaron en escena. Trabajó durante toda la pretemporada para mejorar lo hecho en el pasado semestre, sin embargo no tuvo en cuenta una cuestión común en similares procesos. La mediocridad es engañosa. Aparenta ser más de lo que es cuando sus exponentes ponen un extra a favor de la causa, ni bien pasa el efecto placebo todo vuelve a la normalidad. Los pilares en que basó su propuesta futbolística hoy tienen poco para ofrecer por lo que no le quedará otra que pensar alternativas a su plan original si es que pretende conservar el puesto. Si algo se le puede endilgar es cierta falta de previsión.
Ante semejante materia prima, un técnico experimentado debe contar con variables que le permitan sortear los momentos en que las fichas no encajan o entran en picada. Aunque la afición exija la presencia de un par de pibes considerados como salvadores, está claro que el conductor no se deja deslumbrar por determinadas aptitudes físicas; sabe que necesita piezas que sepan interpretar el juego, no maratonistas sin habilidad ni técnica. En el caso de los purretes, tirados a la arena para justificar un proyecto inexistente, las consecuencias están a la vista. La primera división, con sus urgencias, carece del tiempo que el pulido de los aspirantes al profesionalismo necesitaría. En cuanto a la insistencia con determinados nombres de confianza, es comprensible que busque respuestas, y apoyo, en aquéllos a quienes personalmente invitó a subir al tren.
El desenlace adverso de la última presentación, más allá de tratarse de un nuevo traspié, dejó a algunos conformes. Para aminorar la carga que pesa sobre los protagonistas de la historia en el inicio del certamen se habló de injusticia en el resultado, de imagen mejorada y hasta de respaldo al capitán del barco; no obstante habrá que remar más de lo previsto para encauzar el derrotero de la nave sin rumbo. Si la deslucida joyita come banco por bajo rendimiento y si el o los velocistas no colman las expectativas, el responsable tendrá que apelar a su instinto de viejo sabueso para sacar adelante la situación con otra partitura y otros ejecutantes. No tiene mucho para elegir, ni en calidad ni en cantidad. De última, si consigue cierto equilibrio, le alcanzará para asegurarse la continuidad en lo personal y otro desabrido puesto en mitad de tabla en lo general. Poco, casi nada.
APOSTILLAS
Piojo resucitado. Comerse un baile bárbaro frente a un equipo casi amateur saca a cualquiera. Para calmar a las fieras apeló a su tan efectivo método rebote, cuanto más bajo cae más alto apunta. Pidió que no se tome a broma pero nadie pudo complacerlo. Hasta en el viejo mundo, unos cuantos todavía se están descostillando de la risa. ¿Sabalé o culé?
A fuego lento. Aunque la dirigencia pretenda ocultarlo, los mismos interesados confirmaron el atraso en el pago de sueldos. El contrato en blanco -una mínima parte del total- se abona en tiempo y forma -ley del don-, pero el suculento negro se patea hasta límites insospechados. Abonar enero con cheques a abril es como mucho. Así no hay bolsillo que aguante.
Escoba nueva. El director de la orquesta pateó el tablero en busca de aires menos desafinados. El dueño del arco, el "crack para la masía" y el "cuatro que puede ser mundial" pasaron a calentar banco hasta nuevo aviso. Si bien los tres entendieron las explicaciones del caso, alguno entendió más que otro. Atenti con los movimientos telúricos.
Catrasca. Menos mal que la muchachada respondió, porque hasta al chupalerche primero le habían entrado las dudas. Las camas no existen, pero que las hay, las hay. Por si las moscas, echó mano a la archiconocida y nunca bien ponderada operación parodística para correr el foco y de paso salvaguardar la imagen de la gestión. Cada vez le sale peor.
Ante semejante materia prima, un técnico experimentado debe contar con variables que le permitan sortear los momentos en que las fichas no encajan o entran en picada. Aunque la afición exija la presencia de un par de pibes considerados como salvadores, está claro que el conductor no se deja deslumbrar por determinadas aptitudes físicas; sabe que necesita piezas que sepan interpretar el juego, no maratonistas sin habilidad ni técnica. En el caso de los purretes, tirados a la arena para justificar un proyecto inexistente, las consecuencias están a la vista. La primera división, con sus urgencias, carece del tiempo que el pulido de los aspirantes al profesionalismo necesitaría. En cuanto a la insistencia con determinados nombres de confianza, es comprensible que busque respuestas, y apoyo, en aquéllos a quienes personalmente invitó a subir al tren.
El desenlace adverso de la última presentación, más allá de tratarse de un nuevo traspié, dejó a algunos conformes. Para aminorar la carga que pesa sobre los protagonistas de la historia en el inicio del certamen se habló de injusticia en el resultado, de imagen mejorada y hasta de respaldo al capitán del barco; no obstante habrá que remar más de lo previsto para encauzar el derrotero de la nave sin rumbo. Si la deslucida joyita come banco por bajo rendimiento y si el o los velocistas no colman las expectativas, el responsable tendrá que apelar a su instinto de viejo sabueso para sacar adelante la situación con otra partitura y otros ejecutantes. No tiene mucho para elegir, ni en calidad ni en cantidad. De última, si consigue cierto equilibrio, le alcanzará para asegurarse la continuidad en lo personal y otro desabrido puesto en mitad de tabla en lo general. Poco, casi nada.
APOSTILLAS
Piojo resucitado. Comerse un baile bárbaro frente a un equipo casi amateur saca a cualquiera. Para calmar a las fieras apeló a su tan efectivo método rebote, cuanto más bajo cae más alto apunta. Pidió que no se tome a broma pero nadie pudo complacerlo. Hasta en el viejo mundo, unos cuantos todavía se están descostillando de la risa. ¿Sabalé o culé?
A fuego lento. Aunque la dirigencia pretenda ocultarlo, los mismos interesados confirmaron el atraso en el pago de sueldos. El contrato en blanco -una mínima parte del total- se abona en tiempo y forma -ley del don-, pero el suculento negro se patea hasta límites insospechados. Abonar enero con cheques a abril es como mucho. Así no hay bolsillo que aguante.
Escoba nueva. El director de la orquesta pateó el tablero en busca de aires menos desafinados. El dueño del arco, el "crack para la masía" y el "cuatro que puede ser mundial" pasaron a calentar banco hasta nuevo aviso. Si bien los tres entendieron las explicaciones del caso, alguno entendió más que otro. Atenti con los movimientos telúricos.
Catrasca. Menos mal que la muchachada respondió, porque hasta al chupalerche primero le habían entrado las dudas. Las camas no existen, pero que las hay, las hay. Por si las moscas, echó mano a la archiconocida y nunca bien ponderada operación parodística para correr el foco y de paso salvaguardar la imagen de la gestión. Cada vez le sale peor.
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