
Respecto del combinado de estrellas –todavía está por verse si logra recibirse de equipo–, SR se mostró seguro, aunque con escasa exigencia; la defensa, floja en general, dejó muchas dudas; JG, impresentable; JM, con más altas que bajas; JV, da la impresión que le imprime lentitud al conjunto; ADM, intrascendente; CT, con actitud no es suficiente, le falta panorama e inteligencia para ubicarse en la cancha; LM, lo mejor, lo que todos esperaban, ojalá su actuación haya sido sólo un aperitivo; GH, si mirara al arco antes de patear, alguna que otra hubiera entrado. Del triunvirato ¿qué decir? Los relevos salieron demorados, todo el mundo vio cómo el segundo en jerarquía le susurraba los cambios al oído a un dios dubitativo.
Luego de tres días de competencia, recién hoy apareció otro serio aspirante al título. De lo visto hasta ahora México, decepcionó; Uruguay, no existe; Francia, irreconocible; Inglaterra, una sombra; Argentina, con chances. Se aguarda el debut del resto de los pesados para trazar un cuadro de situación más amplio, sin embargo puede vislumbrarse que, si se ajustan ciertas cuestiones, la celeste y blanca va a estar en la conversación que entablen los candidatos. Un polémico personaje, descreído de la capacidad del entrenador, pero confiado en las individualidades, supo describir a la selección nacional con una figura a la vieja usanza: “Un montón de calabazas dentro de un cajón, que solitas se van a ir acomodando con el movimiento del carro”. ¿Cabe alguna duda?