lunes, marzo 02, 2009

Cara y contracara


Conjunción de colores en las tribunas, duelo de estilos sobre la verde gramilla. Mientras uno intentaba manejar el balón con criterio, el otro parecía el emporio del pelotazo. Si bien el dt había adelantado en la semana que su idea era “amar un equipo más ofensivo”, terminó tirando en la cancha a cinco defensores y tres volantes con escasa tendencia creativa. De ofensivo, pues, sólo el discurso. Entre tanto bochazo lanzado en busca de la solitaria delantera, el goleador histórico empezó a fastidiarse al mismo ritmo en que se sucedían sus posiciones adelantadas. La frustración iba en aumento a medida que pasaban los minutos, con los laterales haciendo agua más allá del calor. El empate parecía complicado.

Pero en el entretiempo, mientras el entrenador se dedicó a degustar su habitual habano, el veterano veinte aprovechó para sacudirse la bronca de encima y poner las cosas en su lugar. No debían darse por vencidos, podía faltar fútbol pero no entrega. Así fue como el sabalé salió con otra actitud a enfrentar los segundos cuarenta y cinco. Y de la mano de los cambios, que le proporcionaron aire a la agobiante temperatura interna, llegó la igualdad gracias a la zurda de un intrascendente protagonista. Imponderables que tiene el juego. Sin embargo, es dable destacar la voluntad del equipo que, a pesar de sus limitaciones, no renunció a buscar el arco contrario con las pocas armas que tuvo a su alcance. ¿Merecido? No importa.

Hasta ahora, el negro continúa repitiendo la misma campaña que el torneo anterior. Al parecer, el envión anímico de inicio de competencia está intacto. Habrá que ver hasta cuándo la falta de un medio campo con algo más que buenas intenciones puede suplirse con el amor propio del conjunto. La euforia del final dejó en las retinas la impresión de que se podía haber ganado, pero semejante conclusión no hace más que soslayar la otra parte de la historia, ya que en gran medida, futbolísticamente, el adversario fue superior. No cabe duda de que hay que mejorar bastante de cara al futuro. Dejar mudo a un rival confiado, aporta la cuota de satisfacción personal que todo profesional ansía cada vez que sale al ruedo; pero con eso no basta.


APOSTILLAS

Dos de cal, una de arena. La entidad madre dispuso la libertad de acción de S. Romero y M. Cardetti, resolución que no hizo más que confirmar la deuda que el club tenía –tiene– con estos profesionales. Para tapar tamaño desaguisado, que implica un importante perjuicio económico para la institución, se tiró la info de que GL escrituró (¿?) la propiedad lindera al inconcluso predio. Golpes de efecto al palo.

Vocalista de primera. “Que la gente de Ciclón Racing se quede tranquila que va a cobrar”. ¿Quién lo dijo? ¿El excelentísimo señor presidente? ¿El impresentable vice? ¿El secretario de información pública? No, no y no. Lo dijo el jefe de deportes del pasquinejo vernáculo, haciendo gala de su función de vocero oficioso a sueldo. Indudablemente lo suyo no es el parodismo sino el chupalerchismo.

Indirecta bien directa. Da la impresión que cada vez que el hemisferio pensante de dupla enredada se despacha con improperios varios hacia figuras presidenciales asentadas más allá de la autopista, en realidad el destinatario de los descalificadores epítetos es otro mandatario un tantito más cercano. “Yerba mala nunca muere y, lo que es peor, se reproduce”, dijo, matando dos pájaros de un tiro.

Lengua larga. A descarriado discípulo del maestro se le escapó una grosa infidencia. Tal vez sin querer queriendo, tiró al aire una data que podría acarrearle la peor de las penitencias. Que en Colón es habitual la repartija de una gran cantidad de entradas de favor no es novedad, lo novedoso es que un parodista lo diga con todas las letras. Después trató de arreglarlo, pero la pata ya estaba metida.

viernes, febrero 27, 2009

El lado oscuro

Para comprender ciertas cosas no sólo es necesario saber leer o escuchar, según sea el caso, sino también hay que saber interpretar lo que se lee o escucha, de todo cuanto pulula en los medios de comunicación al alcance del común interesado. Ejercitar la capacidad de razonamiento suele ser una actividad altamente beneficiosa en la medida en que se pretenda echar un poco de luz a la cotidiana realidad. Como ante cualquier alternativa de decisión planteada, muchos rechazan, con conocimiento de causa o no, por razones valederas o no, la idea de dedicarle tiempo a la empeñosa tarea de esclarecer el torbellino de voces con el que se debe convivir cada día. Decantar la información ayuda a dilucidar el panorama.

Quien tenga como lectura de cabecera el pasquinejo vernáculo, por ejemplo, vivirá inmerso en un cuento fantástico. Colón es uno de los mejores clubes del país, está perfectamente administrado, no padece problemas económicos, tiene un plantel cotizado, un técnico inteligente y ganador, el mejor presidente en años y va a pelear el campeonato, sin ninguna duda. ¿Cuántos ingenuos creen en tamaña fábula? Seguro, unos cuantos. Y si este torneo no se da, pues no importa, el próximo volverán a darle crédito a las pavadas que publica el chupalerche mayor, y así sucesivamente. La credulidad no es una enfermedad mortal. Optar por desarrollarse con un bajo nivel de intelectualidad es una elección válida.

Claro que semejante determinación tiene sus implicancias. La chatura, la medianía, el estancamiento individual, y por ende colectivo, están directamente relacionados con la postura que se adopta frente a las disyuntivas habituales. Tampoco es casualidad que en escenarios como el descripto los valores se diluyan de forma imperceptible. Sin ir más lejos, la ética, uno en vías de extinción, ha dejado de regir las conductas humanas. Muchos procederes, antes considerados impúdicos, hoy son aceptados como normales en nombre de derechos tan inverosímiles como espurios. Los límites están dados por la propia conciencia, inclusive en el fútbol, un negocio tentador donde a unos cuantos les gusta revolcarse en nombre de un sentimiento.

lunes, febrero 23, 2009

El mismo loco afán


Comienzo calcado. Colón arranca este torneo igual que el anterior. Primera fecha, un empate; segunda y tercera, sendas victorias. Los mismos desenlaces, las mismas declaraciones y los mismos análisis. Y para algunos –los menos, claro está–, las mismas desmedidas ambiciones, fruto de la inicial atmósfera triunfalista. Sin embargo, un interrogante –cuando no– sobrevuela la, hasta el momento, próspera cosecha. ¿Podrá superar el ciclo ascendente y descendente que empeñosamente reproduce? La clave está en el aspecto futbolístico. La deuda pendiente es alcanzar un equilibrio en el nivel de juego que le permita sostener, con fundamento, los buenos resultados. Aunque, quizás, sería entrar en el terreno de la extrema exigencia.

El resultado del sábado no merece la más mínima discusión. Colón fue superior a su rival, con una fórmula simple, pero infalible: efectividad, adelante, y firmeza, atrás. El punto flojo está en el medio, donde hay mucha voluntad pero nada de calidad. Si bien es cierto lo que dice el dt –"no tenemos grandes figuras para jugar diferente"–, los nombre rutilantes no garantizan nada. Ejemplos sobran. Por lo tanto, ésta no es más que otra de las tantas excusas que figuran en su interminable catálogo discursivo. A este plantel lo armó él, si no consigue imprimirle un mínimo toque de buen fútbol pues entonces habrá fracasado en el intento de figurar del lado de los líricos exitosos, chapa con la que llegó a SF de la mano de la conocida turba de obsecuentes nativos.

El desafío, entonces, se mantiene intacto. Superar las producciones anteriores y afirmarse en la tabla; porque, atendiendo a los dichos del entrenador, el negro no está para grandes logros, aunque los primeros números sean positivos. Así las cosas, habrá que elevar plegarias al profeta para implorar por la integridad física y la contención verbal del goleador histórico y por la continuidad del acertado rendimiento del arquero y la defensa. El resto, tirará hasta donde pueda. Ante semejante panorama, sería bueno tener en cuenta que hablar de las aspiraciones del sabalé –como algunos ya vociferaron sin ponerse colorados–, no sólo es prematuro sino también irresponsable. Para la afición, por ahora, lo importante es sumar y punto.


APOSTILLAS

Cállate boca. ¡Con razón el vocero oficial prefiere el silencio! Cada vez que habla, la embarra. Consultado acerca de por qué las inferiores no juegan los partidos oficiales en el inconcluso predio, dijo: "Porque los chicos quieren jugar cerca de la cancha grande". ¡Qué emotivo! A algunos no les da la sesera ni para inventar una excusa creíble. Semejante explicación es un atentado contra la inteligencia de los colonistas. Mejor que siga mudo.

Pecado venial. Para el pasquinejo vernáculo, cualquier oportunidad es buena para destacar la gestión de la falsa pertenencia. Ahora resulta que la vuelta del implacable veinte fue una "patriada dirigencial" (¿qué tendrá que ver la patria?) digna del mayor elogio. Vale aclarar que el futuro aspirante a la presidencia de la institución retornó al club porque su pase pertenece a la entidad y no por una decisión de la inepta cd. Parodismo mentiroso.

Echó chispas. Entre semana, el maestro se calentó de lo lindo cuando supo que sus muchachos estaban sudando la gota gorda con la ñata pegada al portón de ingreso del inconcluso predio. Adentro práctica, afuera aguante. "Se menosprecia a la persona, no sólo al periodismo", espetó. "Hay ínfulas que deben bajarse porque sino la caída puede ser dura". ¡A la pipetuá! Al momento, como por arte de magia, se levantó la restricción.

Enemigos íntimos. Al parecer, el dúo que comanda los mediodías enredados estaría castigado. No sólo le pasó por encima la extensión del programa –dádiva que sí mereció la última– sino que aún no ha conseguido hacer pié en el Brigadier. ¿Será por eso que ha bajado los decibeles de la crítica? ¿Será que está haciendo buena letra? No todos se tragan los sapos que venden los lacayos de la dirigencia. ¡Si se calla el cantor, calla la vida!

jueves, febrero 19, 2009

El quid de la cuestión


Con el inquieto –¿o desorientado?– dt probando cambio de esquema y moviendo piezas de aquí hacia allá, sigue la puesta a punto del team rojinegro de cara al importante compromiso de la próxima fecha. Que entra el enganche, que sale el enganche, que el enganche no es enganche, que línea de tres en el fondo, que línea de cuatro en el fondo, que cuatro volantes, que cinco volantes, enroques más dignos de un confundido que de un experto en tácticas y estrategias. Hasta el momento, el historial indica que lo único que sí tiene definido es el arquero y el nueve titular; el resto puede salir, entrar, rotar en medio de un encuentro o terminar haciendo las veces de aguatero. Este es el estilo AM. ¿El de Colón? Nadie lo conoce.

Los obsecuentes de siempre, ante tanto movimiento, en lugar de intuir desorientación o, viendo el lado positivo, insatisfacción, se deshacen en elogios destacando la versatilidad del carismático conductor. En este punto sería saludable conocer, dejando de lado las posturas complacientes que por diversos intereses cada uno expresa frente al micrófono de turno, la honesta opinión de los protagonistas. ¿Cuánto influyen en el rendimiento los permanentes cambios? ¿Son capaces de desplegar todo su potencial en puestos donde no se sienten cómodos? ¿Qué posibilidad hay de afianzamiento en una posición si ninguno sabe con certeza en dónde va a jugar la fecha venidera? ¿Está bien adaptar el modelo al ocasional rival?

Es sabido que todo profesional tiene motivaciones diferentes para salir cada fin de semana entre los once y, por lo tanto, apoyar cualquier concepto que salga de la bocota del entrenador como si fuese palabra santa. Los más jóvenes buscan congraciarse para ganar una oportunidad, los veteranos asienten porque anhelan cerrar sus carreras lo más dignamente posible, y los que andan flotando en la medianía aceptan de buen grado lo que venga porque su fin es permanecer, soportando una realidad que puede mudar de color una vez finalizado el torneo. Así las cosas, puede vislumbrarse un futuro bastante incierto para este conjunto sabalero que sabe cuál es su norte y el camino para llegar, pero, hoy por hoy, ignora cómo.