
Hacía rato que la falsa pertenencia no la pasaba tan mal. Al calamitoso arranque de torneo, y su consecuencia directa –llámese la posible finalización de un ciclo pensado tan próspero como longevo–, se le sumó la noticia de que el fisco, avalado por el máximo tribunal en la materia, reclamará catorce palitos más de deuda vía concurso preventivo de acreedores. Una mala nueva desparramada como reguero de pólvora por el mayor sabueso regional en cuanto medio quisiera hacerse eco –pasquinejo vernáculo autoexcluido– de tamaña muestra de sagacidad estatal. Cuestión que los hizo pensar dos veces antes de salir a contestar y quedar en off side con el organismo inquisidor. No sea cosa que la lupa baje a escudriñar hasta niveles insospechados.
También se dio a conocer que esta impecable, intachable e impoluta gestión anda atrasada –“en unas cuantas cuotas” – en el pago de un plan de facilidades al que adhirió tiempo atrás (vaya a saber para cancelar qué cosa) y que está en proceso administrativo la verificación de una deuda reciente que “rondaría los tres millones y medio de pesos” por “no aplicar adecuadamente la normativa reglamentaria en materia de retenciones (del impuesto a las ganancias)”. Llama la atención que, primero, se incumpla en moneditas cuando hay tanto billete poderoso para otras cosas; y, segundo, que semejantes detalles se le hayan pasado por alto al departamento jurídico-contable que tan bien asesora a la dirigencia en la confección de los balances anuales.
En cuanto a figuritas se refiere, el titular del ente recaudador local dejó en claro que el goleador histórico saldó sus obligaciones impositivas, pero que la denuncia penal en su contra, como “partícipe necesario de la maniobra de evasión”, sigue su curso normal. En la misma situación judicial se encuentran el innombrable, su ex delfín y el colombiano GH. Con seguridad, unos cuantos pesos más o menos, a pagar en cómodas cuotas, no harán mella en las arcas rojinegras, pero sí dejarán cicatrices en la figura de JNV –en especial si es que realmente está pensando en volver– y en el excelentísimo señor presidente, quien lleva un buen tiempo adjudicándose, por adelantado, el triunfo sobre la afip. Otro herido: el juez de la convocatoria, sospechado por lo bajo de fallar, en primera instancia, a favor de Colón a cambio de «un» millonario incentivo.
Ya nadie habla de objetivos. Muy por el contrario, el jueves, el entrenador pidió “actitud” y “compromiso”, convencido de que si tales condiciones aparecen en la cancha “por más que el resultado no sea bueno los hinchas se van a ir conformes”. Aunque su ajado discurso ya no mueva montañas, sabe que tiene la vaca atada. Mientras, la dirigencia comienza a hacer números. Por ahora, con la promoción guardada en el baúl de los recuerdos; pero calculando cuántos puntos pueden quedar en el camino sin necesidad de decretar el fin del ciclo. Aguantar es la premisa. Al parecer, ninguna de las partes está dispuesta a dar el primer paso. Negocios, interés, agradecimiento, reciprocidad, el nudo que los une tiene muchas vueltas.



Al principio fue uno de tres. Seguidamente, uno de seis. Hoy, dos de nueve. La progresión, finalizada la tercera vuelta, pone los pelos de punta, considerando las aspiraciones previas. El tiempo que pidió el entrenador se agota y el funcionamiento no aparece. Ni siquiera puede vislumbrarse una tenue luz al final del túnel. Y si bien es cierto que las costosas estrellas llegadas para engalanar el camino hacia la gloria, hasta ahora, sólo han brillado por su ausencia, es evidente que al titiritero se le quemaron los papeles y no tiene idea de cómo manejar las marionetas. Con la sanata mediática se puede engatusar por un tiempo a la tribuna, pero para convencer al grupo hace falta algo que, al parecer, tiene el stock agotado.



