miércoles, septiembre 02, 2009

domingo, agosto 30, 2009

El estigma del arroyo

Si algo quedó claro en esta segunda fecha es que sin el pibito FB, Colón no genera fútbol. Aunque el entrenador intente disimular la cuestión con su discurso de variantes y estrategias, la ausencia de quien ya se ha convertido en un pilar fundamental a la hora de darle vuelo al equipo, complica las ambiciosas aspiraciones trazadas para este torneo. A pesar de que en frente no había gran cosa, los primeros treinta minutos fueron excesivamente sufridos, con un mediocampo que nunca encontró salida y una defensa insegura y tambaleante. Sólo los pelotazos largos en busca de los solitarios delanteros conseguían darle un poco de aire a una estructura desorientada en todas sus líneas. La taba se dio vuelta cuando el rival se cansó.

El paso adelante que le permitió dar el adversario equilibró la contienda en los minutos finales, y si el local mereció algún gol en el inicio, pues en el cierre del primer tiempo el visitante pudo haberse ido al descanso en ventaja. La historia se inclinó definitivamente hacia el lado rojinegro cuando el habilidoso dieciocho entró a la cancha dispuesto a gambetear hasta al árbitro. Imponer la diferencia con buen juego, aunque sea desde el virtuosismo de un único protagonista, siempre abre caminos; entonces sólo hace falta agregar unos pocos pases precisos en profundidad para contagiar a la tropa del poder de sus propias fuerzas, inclusive frente a las limitaciones que se empecinan en no cederle un ápice al estado de bienestar.

Es de esperar que el conjunto, con el correr de la competencia, se transforme en lo que fue el semestre pasado; cuando las piezas se acomoden, cuando los nuevos se acoplen y el plantel estable recupere el nivel que parece haber perdido. Tiene todo a favor, si el dt deja el sanateo permanente y encara el campeonato con una idea clara y definida de nombres y esquema. Después de todo no puede quejarse, consiguió mantener la base y sumó tres incorporaciones interesantes, por lo tanto sólo le queda mejorar el rendimiento anterior, algo no tan difícil si se focaliza en insertar las piezas donde corresponde, evitando los estrafalarios inventos a los que es tan afecto para sostener su imagen de eximio estratega. Es hora de imponer un poco de previsibilidad.


APOSTILLAS

Guarda que salpica. Las huestes del maestro informaron acerca de la investigación que se le iniciará a un empresario estrechamente ligado a la dirigencia sabalera, el mismo que intervino en el paseo de aquí para allá y de allá para aquí de OM, en el mentiroso gran negocio de la venta del artillero de Margarita y en el arribo del cinco hoy desgarrado. Mala espina.

Espuma por la boca. El impresentable vice descargó su ira contra la emisora que le abrió el micrófono a un desbocado sabueso. Lo importante no es que haya deuda, o el monto de la misma, lo esencial es que no se sepa. También dejó testimonio, a raíz de un hecho pasado, que cuando no le gusta lo que se difunde, aprieta en busca de las fuentes. Tolerancia cero.

Espuma por la boca bis. La cosa no terminó bien en el éter peroncho. Como la fiera no se calmaba, el maestro y el relator que sufre de incontinencia verbal intentaron dorarle la píldora de mil y una formas al exaltado dirigente, pero sin resultados positivos. Tanto así, que a pesar del “abrazo grandísimo” que le mandaron en la despedida, RM los dejó pagando. Maleducado.

Viejito rezongón. Todos lloriquearon y el veinte no fue la excepción. El parodismo vernáculo le busca la lengua y él entra como un pura sangre. Cansa cuando se queja de los arbitrajes, de penales no cobrados, de penales inventados, de tarjetas que no se sacaron. La afición quiere que en lugar de reclamarle huevos al hombre de negro, se ponga en acción. A romper redes.

miércoles, agosto 26, 2009

Cuestión de interpretación


O de tergiversación. O de manipulación. O, tal vez, de mentira lisa y llana. La semana pasada, en las mañanas obsecuentes, el chupalerche primero comenzó a tirar, por capítulos, como para mantener vivo el suspenso, la data acerca de una nueva resolución del juez que entiende en el concurso de acreedores iniciado por la institución rojinegra allá por el año 2006, que ratificaría el fallo de primera instancia por el cual sólo se le reconocía a la Administración Federal de Ingresos Públicos una cifra muy inferior a la reclamada. Noticia que más tarde salió en el pasquinejo vernáculo bajo el título “El juez ratificó la deuda con la afip”, según la cual el magistrado le admite al ente recaudador una acreencia de ocho millones de pesos de los veintisiete que, en su momento, fueron verificados por los representantes del organismo.

Pues, ni lerdo ni perezoso el director regional de la repartición pública, salió a desmentir la versión que “fue dada a conocer por medios de publicidad (sic) de nuestra ciudad, medios tanto escritos como orales”. De acuerdo a sus dichos, “el fallo reciente del juez nos está reconociendo unos diecinueve millones de pesos aproximadamente”, de los veintisiete reclamados. También confirmó que parte de esa deuda Colón la está cancelando, en cuotas, a través de adhesiones a diferentes regímenes de pago. Consultado acerca de si esta administración ha generado nuevos incumplimientos, el sabueso vernáculo señaló: “Actualmente estamos realizando otra inspección que está determinando una deuda importante porque se continúa aplicando un mecanismo de retención en forma insuficiente del impuesto a las ganancias”.

Esta nota, puesta al aire el pasado sábado por la emisora peroncha, dejó al descubierto la desvergonzada distorsión de la información que practican el pelele mayor y sus dos secuaces a instancias de la dirigencia. Si no hubiera sido porque finalizaba la semana hábil, al decir de estos periquitos oficiosos, tanto la afip como los acreedores particulares incluidos en el proceso concursal iban a terminar debiéndole plata a la institución del barrio Centenario, gracias a los buenos oficios del “biondo gnocchi”, por supuesto. Las huestes del maestro completaron por estos días la mala nueva: la deuda acumulada por la falsa pertenencia con el fisco, durante tres años de gestión, ascendería a cuatro millones de pesos que, más intereses, rondaría la friolera de los siete palitos. A todo esto, los mediodías enredados guardaron un sugestivo silencio.

lunes, agosto 24, 2009

Misma piedra, mismo tropezón

El primer sponsor de esta nueva era post monopolio debería ser ese famoso pegamento para prótesis dentales. Y no es inconformismo, simplemente se trata de estar alerta pues puede resultar perjudicial para la salud pasar sin escalas de la joda permanente, el chiste fácil, la burla barata y la lisonja interesada al relato en cámara lenta, el comentario soporífero y algún que otro toque de justeza conceptual. Será cuestión de acostumbrarse o quizás esperar a que, con suerte, las cosas mejoren, o, con mala suerte, empeoren. Lo que sí quedó claro es que la mediocridad del fútbol argentino se hacía más llevadera con infinidad de cámaras especializadas en el detalle. Ahora los matungos están más expuestos y el tan mentado rating, una vez pasada la euforia de la gratuidad, con seguridad bajará a niveles insospechados.

Bebidos los primeros tragos, Colón bajó el telón de la primera fecha con un resultado inesperado para su afición, frente a un rival que había quedado atravesado como una espina en la garganta desde el último enfrentamiento. Pues, a pesar de la intención, la revancha seguirá en espera. Si bien durante los primeros minutos el sabalé arremetió como malón contra una fortaleza, dejando al adversario sin respuestas, el dominio se fue diluyendo a medida que la definición se hacía rogar por falta de profundidad. Con un solo jugador desequilibrando, aguantando la presión y generando fútbol la cosa se emparejó, hasta que el pibito tiró la toalla y la cancha comenzó a inclinarse hacia el lado contrario. Los cambios nunca entendibles del dt, una vez más, colaboraron para que el resultado final fuera el que en definitiva fue.

El primer test nunca da para el suicidio masivo, especialmente si se tienen en cuenta los argumentos esgrimidos por el entrenador en el torneo pasado. Según su aguda percepción futbolística, todo fluye cuando el equipo se acomoda solo. El, por el momento, tira a la muchachada a la cancha a ver qué pasa; anunciando sorpresas –algunos graciosos hasta creyeron que él podría ser de la partida–, pensando en modificar el esquema de acuerdo a la presencia o ausencia de un ignoto jugador que cuando entró dio penita; en fin… Lo cierto es que todavía quedan dos cartas por jugar, un cinco esperando en las gateras y el goleador histórico dispuesto a batir todos los records. Ese interesante par puede darle al equipo el equilibrio que le faltó el domingo. El objetivo es ambicioso, sólo habrá que imponer sangre y calidad.


APOSTILLAS

Como anillo al dedo. Besar la mano del don resulta una práctica redituable. Más rápido que un bombero llegó, justo, justo, el cinco que se necesitaba, cortesía de una entidad que ya podría considerarse como una hermana. Obsequios como estos no se reciben todos los días, préstamo sin cargo y con opción casi regalada. Por los servicios prestados.

Sin repetir y sin soplar. El nuevo ladero del excelentísimo señor presidente, quien tan afanosamente dedica su tiempo a coordinar los trabajos que se están llevando a cabo en el predio, cree tener guardado bajo cuatro llaves el nombre de la empresa constructora que sobrefactura sin vergüenza los certificados de avance de obra. ¡Piedra libre!

Alguien miente. Las informaciones cambian de color según la fuente consultada. Para el impresentable vice, un enrojecido club deudor pagó casi toda una obligación pendiente, quedando sólo “una colita” por cancelar. Al decir de otro dirigente, la entidad en cuestión adelantó un dinero pero falta bastante para liquidar el total. Pesos más, pesos menos.

Kikiriki. Contentísimo está el parodismo vestuarista que la dirigencia decidió acomodar en un coqueto gallinero. Confinados al extremo suroeste del estadio, pegaditos a la improvisada platea visitante, ya andan practicando cómo esquivar la lluvia de piedras que suele precipitar por la zona cuando la hinchada rival de turno se pone nerviosa. ¡Qué dolor!