sábado, junio 28, 2008

De festejo en festejo


Colón conservó la categoría, este espacio cumple hoy dos años y mañana habrá nueva conducción. Para celebrar, y dar por cerrado un ciclo institucional y deportivo espeluznante, nada mejor que homenajear al artífice exclusivo, y excluyente, de los últimos veinticuatro meses de la historia colonista. Un personaje que, en el futuro, será recordado con una mueca de resignación y un dejo de nostalgia; no sólo porque resultará increíble que semejante paparulo haya tenido la posibilidad de conducir los destinos de la centenaria entidad sino porque no habrá ninguno que pueda igualar su nivel de cháchara vacua y jactanciosa.

A modo de despedida, entonces, vale la pena destacar una última frase –una de las tantas que supo acuñar en este período inolvidable– que lo identifica en toda su dimensión como genio y figura de una casta impresentable. En ocasión de su visita a las mañanas obsecuentes, ostentando por última vez la investidura presidencial, habló, por supuesto, de sí mismo, del proyecto de la falsa pertenencia ["Queremos profundizar lo que venimos haciendo" (recontrasic)] y del clima preelectoral. Al respecto, y en clara alusión a sus más férreos detractores dijo que "a algunos les molesta demasiado la impronta que yo le puse al gobierno de la institución". ¡Una joyita!

Por eso, y muchas cosas más, se lo extrañará. Es de imaginar que también lo echarán de menos quienes picotearon de su generosa mano. Será interesante observar qué postura adoptará, desde mañana, la caterva de payasos mediáticos que tanta saliva y tanta tinta gastó en inflar al sujeto en cuestión. Habrá que señalar también que, gane quien gane la elección, deberán terminarse los sobres que alientan al periodismo rastrero vernáculo a desparramar elogios sin fundamentos valederos. Para hacer grande a la institución no es necesario arrear rebaños de adeptos serviles. Para hacer grande a la institución hace falta capacidad, seriedad y compromiso. Lo demás, viene solo.

jueves, junio 26, 2008

El final de la impostura


A pocas horas del inicio de la veda electoral, quien hace dos años encumbró a la falsa pertenencia, hoy la sepultó. El innombrable habló desde el sitial donde lo posicionó la historia sabalera y con dedo inquisidor calificó a la actual conducción de mentirosa, mediocre y despilfarradora. "Estoy seguro de a quién no votaría", dijo lapidario y se despachó a gusto contra la prole oficialista, decidido a echar por tierra las paparruchadas que GL y cía. han levantado como bandera en pos de su reelección. El camino lo había iniciado hace unos días JA, amigo personal del ex pope, al exigir públicamente explicaciones respecto de los "escandalosos" números del inconcluso predio.

Así las cosas, podría decirse que el destino del "biondo gnocchi" está sellado. Si algún despistado tenía intención de volver a depositar su confianza en él, la palabra del máximo prócer colonista –tan valorada por los socios que padecen fiaca mental–, pulverizó las ilusiones de la continuidad. Los merecimientos no son casuales. Hay pruebas suficientes del fracaso de esta gestión y de las patrañas que intentaron, por todos los medios habidos y por haber, venderle al socio para inclinar la balanza a su favor, inclusive con matones profesionales tratando de amedrentar a quienes alzaron la voz en contra del embuste generalizado. Las urnas deberán dar testimonio.

Pues bien, de los dos candidatos y medio que quedan saldrá el próximo presidente de Colón. No hay misterios. Las propuestas fueron dadas a conocer, los nombres son conocidos, las trayectorias son públicas. Sería saludable que el domingo los votantes demuestren su compromiso con la institución y que elijan a conciencia quien será el encargado de administrar los próximos dos años de la centenaria entidad, dejando de lado la habladuría barata, priorizando los proyectos. Es bueno recuperar la esperanza en el futuro, renovar las expectativas y pensar que la institución tiene una nueva oportunidad de encaminarse hacia la cúspide. "Hay que volver a las fuentes", se escuchó en estos días. Un apotegma que debería marcar el rumbo del cambio.

lunes, junio 23, 2008

Con el sello del sufrimiento


Las tragedias griegas siempre terminan mal, pero dejan una enseñanza moral. En el desarrollo del relato dramático, las situaciones se van sucediendo de forma tal que despiertan en el público diferentes sentimientos, inclusive contrapuestos, hasta llegar al castigo purificador que da por cerrada la historia y que desencadena la catarsis final del espectador. Podría decirse, entonces, que los colonistas han sabido vivir en carne propia el género que los poetas de la antigüedad hicieron famoso, pero sin final aciago, por lo menos en lo deportivo. Aunque, indudablemente, unos cuantos personajes terminarán en desgracia, rindiéndole honores a las narraciones épicas de la Grecia clásica.

Colón finaliza un ciclo. Uno de los peores de su historia. Por más que intenten hacerle creer al simpatizante que estos dos años fueron un dechado de virtudes con mala fortuna en el aspecto futbolístico. Si algo queda para rescatar, es la convocatoria que generó la sangre y luto en la última instancia. Lo que significa que la multitud está, sólo es cuestión de saber cómo hacer perdurable el vínculo que une a los colores con su gente. Un pequeño detalle que esta conducción no supo ver, o no le interesó ver, hasta que lo apremiante de la ocasión ameritó el llamado desesperado. Y la afición respondió. Hacía mucho tiempo que el Brigadier no se mostraba colmado y festivo. Para apuntar.

Pasado el desahogo, debe sobrevenir la calma. Por lo tanto, habrá que aprovechar la tranquilidad que deparó el resultado para examinar a conciencia los próximos pasos. El sabalero zafó, en el más amplio sentido de la palabra. Escapó de un riesgo, se liberó de una molestia. Pero ahí. En el minuto 47 del segundo tiempo del encuentro definitorio. Después de padecer durante dos largas temporadas. La centenaria institución, la fiel parcialidad, no merecen esta lacerante realidad. Es hora de bregar por logros y distinciones. Es hora de darle la espalda a la mediocridad dirigencial. Es hora de elegir con responsabilidad para no repetir errores. Es hora de optar por lo mejor, porque “lo peor, está por irse”.


APOSTILLAS

Boxeo de primera. El capitán repartió puñetes y empujones a troche y moche, tratando de quedar incólume ante el saqueo generalizado al que fueron sometidos todos los protagonistas. Vergonzosa la actitud de los delincuentes comunes que se escudan detrás de una camiseta rojinegra.

No le sale una. Con el correr de las horas el falso argumento de que AM se queda si él sigue se va cayendo a pedazos. Lo que comenzó como un apoyo irrestricto se fue diluyendo una vez conseguido el objetivo. Tendrá que pensar en otra trampita cazabobos para tirar durante la semana.

¡Oiga señor comisario! El innombrable denunció al tesorero del club, quien al parecer sufre la misma enfermedad que otros miembros de la cd, porque lo trató de “choro” y “delincuente” y encima lo amenazó de muerte. Hay algunos que todavía no entienden que los próceres son intocables.

Persona no grata. El hemisferio pensante de famosa dupla radial enredada calificó, sin pelos en la lengua, de “rotundo fracaso” a la actual gestión. Del otro lado, le cuestionan sus dichos y lo acusan de piantavotos. Para quienes tanto disfrutan del desayuno, el almuerzo suele caer pesado. ¡Berp!

viernes, junio 20, 2008

Todo pasa


Así reza la famosa inscripción grabada en el también famoso anillo que el Don luce en el meñique de su mano derecha. En breve, Colón tendrá la chance de sortear con éxito la prueba más difícil que le haya tocado enfrentar en los últimos años. Una excelente oportunidad para que la afición sabalera haga suya la frase de cabecera del pope afista. Pasa lo bueno. Pasa lo malo. Pasan las campañas paupérrimas. Pasan las comisiones calamitosas. Pasan los técnicos mediáticos. Pasan los jugadores que no sienten la camiseta. Pasan los momentos de zozobra. Sólo perduran las gargantas sangre y luto.

Justamente, las que están siendo convocadas por todos los medios disponibles. Lo pidió el presidente, el entrenador, el goleador histórico y quien alguna vez vistió la cinta de capitán. Sonó a exageración, porque la parcialidad rojinegra no necesita de llamamientos públicos para acompañar al equipo en situaciones complicadas. Tampoco pareció acertada la exposición del plantel cual decorativo telón de fondo. Sí resultaron importantes tres palabras mencionadas –con tono de cadena nacional– por quien tanto gusta de acaparar la atención del auditorio. Fervor, paz y tranquilidad. Términos clave.

Sin dudas, el partido será emotivo, disputado y en extremo rústico. Se espera que el árbitro esté a la altura de las circunstancias y que los simpatizantes no pongan en riesgo el objetivo. Habrá que tener presente que el local corre con ventaja. Su gente, un punto a favor, dos resultados posibles. De todas maneras, las alternativas no se agotan el domingo, aunque un triunfo traería el tan ansiado alivio y le daría vía libre a la batalla electoral. En definitiva, sucederá lo que deba suceder. En el peor de los casos, quedará como consuelo la reflexión que dio inicio a estas líneas. Golpe a golpe, juego a juego.