miércoles, enero 06, 2010

Con las manos en la masa


Los éxitos virtuales del dos mil nueve ya han sido pregonados a los cuatro vientos por el mismísimo primer magistrado, por su pegajoso e impresentable vice, por algunas voces subalternas de la cd, por el parodismo vernáculo a sueldo y por los adoradores del humazo que invade la atmósfera circundante al barrio Centenario, mientras que los fracasos han pasado a la categoría de residuos cuidadosamente escondidos bajo la alfombra. Una certera cronología de los hechos considerados como olvidables ayudaría a refrescar la memoria de quienes viven subidos a la balanza de los resultados, esquivando aquellas cuestiones que van más allá de lo que huelen ciertas narices despreocupadas por lo que ocurre en la trastienda.

El año comenzó con el estrepitoso naufragio del torneo internacional que, por obvias razones, pasó a mejor vida. Al mismo tiempo, se cerró el conflicto surgido con un puñado de desacatados, patrimonio del club, cediéndoles el pase a cambio de deudas acumuladas. Para el cuadro de deshonor quedó la anunciada inscripción, antes del cierre de transferencias, de una figurita inalcanzable en decadencia. Luego vino la presentación de la selección local, plagada de valores rojinegros, enfrentando a un rival de poca monta –¿alguien se acuerda del “es un jugador para seguir” que el desequilibrado dt le dedicó al cinco que hoy anida en tierras extrañas? – y el ingreso libre y gratuito para llenar el estadio y gambetear el papelón del año.

Por último llegó la gran actuación de GL en pos de conseguir que todos los giles del país paguen los desaguisados de la inepta dirigencia del fútbol argentino. Su incondicional apoyo al pope afista en tan cara aventura le redundó en apoyo para construir una pensión que al decir del diseñador podrá albergar a cuarenta chicos, pero que con cuchetas dobles puede resultar para ochenta y con triples para ciento y pico y así sucesivamente. El broche de oro fue un balance cuidadosamente dibujado y el anuncio de obras que aún no tienen financiamiento real. Un proyecto que apunta a trastocar la esencia de la institución y con el que se pagarán ocultos favores. Y de la evasión fiscal, mejor ni hablar; para eso, existe la escuela del innombrable.

jueves, diciembre 31, 2009

Genio sin tiempo

Dice el prestigioso compendio mataburros que Germanardo di Ser Piero da Vinci fue un arquitecto, escultor, pintor, inventor, músico, ingeniero y el hombre del Renacimiento sabalero por excelencia. Político de primera línea, está ampliamente considerado como uno de los grandes pintores de la realidad rojinegra de todos los tiempos y quizás la persona con más variados talentos en la historia de la humanidad. Poco se sabe de sus primeros años, sin embargo ha podido constatarse que nació un 29 de diciembre –fecha considerada como el día de una famosa pasta de origen italiano– y murió, según se dice, en brazos del rey afista, quien se lo llevó a su servicio como un trofeo y lo apoyó en sus incontables propósitos.

Sus obras son ilustres por una serie de cualidades que han sido muy imitadas y discutidas ampliamente por aficionados y críticos: sus técnicas innovadoras, su detallado conocimiento en ciencias, su interés en arquitectura y especialmente la forma en que los humanos registran emoción violenta. Su gran aportación es el esfumado de verdes, artificio que consiste en prescindir de los contornos netos y precisos del cotizado papel y envolverlo todo en una especie de niebla imprecisa que difumina los perfiles y produce una impresión de inmersión total en la nada atmosférica. Como artista de éxito, obtuvo permiso para diseccionar ídolos humanos. También hizo certeras observaciones sobre diversos restos de fosiletitos.

Tuvo muchos amigos que fueron figuras destacadas en sus campos respectivos o por su influencia en la historia. Entre ellos Luigi Maquiavelo, con quien mantuvo una estrecha relación –se dijo que hasta llegaron a dormir juntos–, aunque más tarde, por problemas de cartel, terminaron distanciados. Posteriormente conoció al máximo ilusionista de la época, un personaje especializado en trucos humeantes que provocaban admiración entre los adeptos a los espectáculos circenses. Entre sus ideas inconclusas se destaca una impactante obra que formaba parte de un proyecto de construcción que jamás se realizó. El interés por Germanardo nunca ha decaído. En la actualidad, las multitudes aún siguen maravillándose de su sabiduría.

lunes, diciembre 28, 2009

Nobleza obliga

Sólo los grandes dirigentes hacen historia. Esos que trabajan con la firme decisión de dejar, tras su paso por posiciones de poder, un legado imperecedero para sucesivas generaciones. Después de muchos años, ese hombre llegó a Colón y, a través de su impronta personal, consiguió posicionarlo en el lugar que siempre mereció ocupar: entre los grandes del fútbol argentino. En pos de alcanzar el objetivo no dudó en conducir con mano férrea los destinos de la entidad, centrando su esfuerzo en tres frentes específicos. Institucionalmente, sentó en el presente las bases para el porvenir. Como nunca antes, le abrió las puertas a la participación del socio, erradicó a los violentos y le dio un lugar a la oposición en favor de un proyecto integrador.

También, poniendo de manifiesto una preclara visión de futuro, estrechó vínculos con pares predispuestos a bregar conjuntamente por el desarrollo de jóvenes talentos. Sin olvidar el patrimonio, hizo crecer la infraestructura, valorizando el capital propio y sumando nuevas e importantes adquisiciones. Respecto de lo deportivo, consolidó el tan anhelado protagonismo en el torneo local y volvió a insertar a la sangre y luto en el plano internacional. Los méritos de este presidente no se detienen ahí. En materia económica, supo manejar con austeridad la cuestión, vendiendo, en tres años y medio de gobierno, por alrededor de diecisiete millones de dólares y gastando lo estrictamente necesario. Los balances no mienten; sin dudas, un modelo a imitar.

Este fin de año lo encuentra agregando un nuevo jalón a su foja de servicio. Las primeras planas de los medios nacionales no tuvieron más que rendirse ante su capacidad negociadora en el conflicto que mantuvo en vilo al país. Con inteligencia y abnegación supo ganarse la confianza del titular afista, gracias a lo cual hoy se perfila como uno de los candidatos a sucederlo o, en su defecto, a ocupar un puesto de prestigio a nivel continental. Gracias a tan desinteresada faena, elevó el nombre de la centenaria asociación sin fines de lucro a los máximos puestos de influencia en el contexto general. Ante semejante éxito, sólo resta agradecerle por los innumerables logros obtenidos y los que vendrán. El club está en orden. ¡Feliz día!

miércoles, diciembre 23, 2009

Una pulga en la oreja


El regalito de Navidad llegó anticipadamente. “Vamos a tener una sorpresa que nadie se imagina”, avisó ayer la dirigencia a través del pasquinejo vernáculo. Como ya es una costumbre en cada receso, el excelentísimo señor presidente, se encargó no sólo de generar misterio en torno del “escondido” de turno, sino que además jugó con las expectativas de la afición sentenciando contundentemente: “Dará que hablar”. Pues bien, esta vez no erró. El primer refuerzo dejó con la boca abierta a todos. Un desconocido que durante los últimos tres años jugó veintisiete partidos y marcó cinco goles. A la descollante figura, Colón le compró el cincuenta por ciento del pase y le hizo un contrato por tres años y medio.

Algunos conceptos de la nueva cara sabalera, presentada esta mañana –no en el club, sino en un hotel céntrico–, al ser abordado por el parodismo doméstico que hurgó en su pálida trayectoria en un intento desesperado por encontrar el lado positivo de la historia. “Juego por izquierda, pero soy derecho” (¿tendrá las piernas cambiadas?). “Me gusta ir por afuera” (¿de la cancha?). “Soy delantero y mi obligación es convertir” (en seis meses jugó seis partidos y no pudo embocarla). “Del plantel conozco a Goux, que jugaba en Belgrano cuando yo era chiquito” (mal, mal, mal, no tiene derecho a herir susceptibilidades). “El presidente siempre me quiso” (aunque por lo bajo dijo que nunca entendió por qué lo llamaba Toti).

Por lo pronto, de los rutilantes nombres que, a instancias de las máximas autoridades rojinegras, tiraron los medios, llegó el último que quedaba en la bolsa. Si ésta era la “sorpresa”, mejor ni saber cuáles serán las que faltan para completar el cupo permitido. De todas maneras, el destino de unos cuantos está asegurado. Gracias al “convenio de reciprocidad deportiva” firmado con una institución que confía en que el «biondo gnocchi» le solucione sus problemas económicos –cuando no puede resolver los propios, como el tema del básquet, por ejemplo–, quienes no rindan irán a parar a la cuenca lechera, una región de donde salieron muchos cracks y en donde terminarán depositados aquéllos que decepcionen al dt.