Cuando todo era pesimismo, los pronósticos más agoreros encabezaban las encuestas. Nadie esperaba que este equipo, golpeado desde los cuatro costados y cargando una mochila de limitaciones, acumulara los puntos necesarios para salvar la categoría; mucho menos que en la sexta fecha, y a fuerza de una admirable tozudez, mirara a todos desde lo alto de la tabla. El mérito es compartido. Entre el entrenador, rechazado en un principio, que supo inculcarle al grupo la dosis necesaria de confianza para no desfallecer ni aun en las dramáticas horas de la agonía y los desahuciados que, a fuerza de convicción y mucho amor propio, consiguieron rescatar de las profundidades del abismo el orgullo de vestir los colores del sacrificio y la humildad.
Agigantados en la desventura, poniendo el doble de voluntad para suplir las carencias en materia de experiencia y jerarquía, los protagonistas de este presente han sabido hilvanar los retazos de pasión que la falsa pertenencia pretendió desmembrar. A la misma velocidad que impone el apretado torneo, los once corren, presionan y definen a fuerza de porfiarle al destino. Sin estrellas, sin referentes, sin ejemplos negativos. Sin estridencias, sin discurso de ocasión. Es indudable que, además de la influencia del entrenador, la situación tocó el fuero íntimo de la muchachada y que la posibilidad de quedar en la historia de la entidad, potenció sus características. Nada de descollar, simplemente poniendo el plus que requiere el crítico momento.
Hasta ahora, con un planteo táctico donde la rusticidad se impone de prepo, sin vergüenza alguna, los resultados han sido indiscutibles. En la urgencia, la calidad del juego queda relegada a la espera de tiempos mejores; cuando resistir es la premisa, lo único importante es la efectividad en el marcador. Y el plan está funcionando a la perfección. Con una derrota, cuatro triunfos consecutivos, un empate y unas ganas enormes de devolverle los valores perdidos a una institución vapuleada, el combinado de ilusiones avanza en la lucha que ha comprometido a dirigencia, afición y protagonistas. Los más sentimentales ya piensan que si no alcanza, no importa; el objetivo de recuperar la esencia está cumplido. Todo lo demás es yapa.
APOSTILLAS
El regreso de los muertos vivos I. Fiel alumno de la escuela del don, apareció poniendo en marcha la operación lavado de imagen. "No soy corrupto, tengo una tranquilidad enorme de mi conducta", afirmó tratando de convencer a la platea. Para calificar para el puestito primero hay que bañarse en lavandina.
El regreso de los muertos vivos II. Respecto de la revolución, no dudó un segundo. "El gran trabajo de todo Colón en sus inferiores está mostrado ahora en sus resultados", escribió en la red del pajarito. Una pena que la intolerancia e ingratitud del fútbol vernáculo no le hayan permitido manejar semejante activo.
El regreso de los muertos vivos III. "Lo conozco demasiado bien y me reservo", regurgitó al ser consultado sobre el flamante presidente. Sonó a amenaza. En cualquier momento blanquea que fue el profesional que firmó sin chistar las revisiones médicas de los paquetes que llegaron rotos.
El regreso de los muertos vivos IV. Con un cinismo a prueba de balas y el quincho revuelto señaló: "El tema de la virgen me agarró con un nivel de ingenuidad importante, confié y me engañaron". El chupalerche primero coincide en el argumento. "Yo creí que la estaban restaurando".
viernes, marzo 07, 2014
martes, febrero 25, 2014
Vientos de cambio
La emoción tomó por asalto a la multitud y se adueñó de la noche. Por la trascendencia de la convocatoria, por el espectacular marco, por el desarrollo del encuentro y por el resultado. Emoción por ver a un puñado de pibes demostrar, contra sus propias limitaciones, lo que otros, hace apenas unos meses y con todo a favor, nunca pudieron. Emoción por advertir que el sacrificio puesto de manifiesto en cancha por fin tenía correlación con el sentimiento que baja de las gradas. Emoción por percibir que el reencuentro con las raíces es capaz de borrar años de imposturas.
Para emocionar no necesitó de nadie. Ni de un goleador histórico, ni del volante con más anotaciones del fútbol vernáculo, ni de un par que solía ufanarse de llevar los colores en la sangre. Ni de unos dirigentes con ínfulas europeas, ni de un entrenador charlatán, ni de un parodismo rastrero. Sólo hizo uso del enorme coraje que brotó de cada pecho comprometido con el momento. De los que decidieron quedarse, conscientes de lo dura que sería la aventura, y de los que asumieron la responsabilidad por el simple hecho de sentirse orgullosos de representar a la institución que les dio cobijo.
Al cierre de la conmovedora jornada, las voces fueron coincidentes. Sea lo que sea que depare el destino, este equipo se ganó la confianza y el respeto de una afición golpeada. Harta de vividores, farsantes y lambiscones a sueldo, y con la cruda realidad sobre la mesa, resolvió rendirse ante la humildad que vio la luz porque no había otro remedio y al valor que apareció como consecuencia del instante límite. Más allá del orden táctico que le supo imprimir el técnico, el mérito le corresponde al manojo de voluntades que aparte de hacer bien los deberes ofrece lo que siempre exigió la afición.
APOSTILLAS
De nunca acabar. La cancelación de la bendita deuda que derivó en la quita de seis puntos todavía está en veremos. Que hoy, que mañana, que pasado. Que falta una autorización, que falta llenar un formulario, que falta una firma. "No va a pasar de esta semana", aseguró el vice en la previa. Menos mal que la paciencia de los acreedores resultó infinita. De otros no se dice lo mismo.
La mesa está servida. A pesar de haber sido cancelada la deuda que se mantenía con el restó del hotel de campo, el plantel profesional, cuando corresponde, manduca en la pensión. Gracias al canje, la muchachada mantiene una dieta balanceada pero sin los lujos del pasado. Si la situación no mejora, próximamente, cada jugador deberá asistir a la concentración con su propia vianda.
Crecer de golpe. El impensado goleador del equipo enfrentó a las cámaras con honestidad brutal. "Vengo ganando confianza, no me sobra nada", dijo derritiéndose en su propio sudor. Lo cierto es que sus cuatro goles en tres partidos pusieron a sus detractores en una posición incómoda. Si sostiene el rendimiento dará que hablar, si no pasará como tantos otros antes.
Tono de espera. El parodismo vernáculo extraña la cháchara. Acostumbrado a llenar horas de aire con la mentirosa verborragia de la falsa pertenencia, hoy le demanda a la cúpula dirigencial mayor exposición. Algunos no entienden que no haya nada agradable que comentar, ni buenas noticias para difundir. Cualquier cosa menos que no les atiendan el teléfono.
Para emocionar no necesitó de nadie. Ni de un goleador histórico, ni del volante con más anotaciones del fútbol vernáculo, ni de un par que solía ufanarse de llevar los colores en la sangre. Ni de unos dirigentes con ínfulas europeas, ni de un entrenador charlatán, ni de un parodismo rastrero. Sólo hizo uso del enorme coraje que brotó de cada pecho comprometido con el momento. De los que decidieron quedarse, conscientes de lo dura que sería la aventura, y de los que asumieron la responsabilidad por el simple hecho de sentirse orgullosos de representar a la institución que les dio cobijo.
Al cierre de la conmovedora jornada, las voces fueron coincidentes. Sea lo que sea que depare el destino, este equipo se ganó la confianza y el respeto de una afición golpeada. Harta de vividores, farsantes y lambiscones a sueldo, y con la cruda realidad sobre la mesa, resolvió rendirse ante la humildad que vio la luz porque no había otro remedio y al valor que apareció como consecuencia del instante límite. Más allá del orden táctico que le supo imprimir el técnico, el mérito le corresponde al manojo de voluntades que aparte de hacer bien los deberes ofrece lo que siempre exigió la afición.
APOSTILLAS
De nunca acabar. La cancelación de la bendita deuda que derivó en la quita de seis puntos todavía está en veremos. Que hoy, que mañana, que pasado. Que falta una autorización, que falta llenar un formulario, que falta una firma. "No va a pasar de esta semana", aseguró el vice en la previa. Menos mal que la paciencia de los acreedores resultó infinita. De otros no se dice lo mismo.
La mesa está servida. A pesar de haber sido cancelada la deuda que se mantenía con el restó del hotel de campo, el plantel profesional, cuando corresponde, manduca en la pensión. Gracias al canje, la muchachada mantiene una dieta balanceada pero sin los lujos del pasado. Si la situación no mejora, próximamente, cada jugador deberá asistir a la concentración con su propia vianda.
Crecer de golpe. El impensado goleador del equipo enfrentó a las cámaras con honestidad brutal. "Vengo ganando confianza, no me sobra nada", dijo derritiéndose en su propio sudor. Lo cierto es que sus cuatro goles en tres partidos pusieron a sus detractores en una posición incómoda. Si sostiene el rendimiento dará que hablar, si no pasará como tantos otros antes.
Tono de espera. El parodismo vernáculo extraña la cháchara. Acostumbrado a llenar horas de aire con la mentirosa verborragia de la falsa pertenencia, hoy le demanda a la cúpula dirigencial mayor exposición. Algunos no entienden que no haya nada agradable que comentar, ni buenas noticias para difundir. Cualquier cosa menos que no les atiendan el teléfono.
sábado, febrero 22, 2014
El arte de sobrevivir
El presente de ambos contendientes quedó cristalizado en el campo de juego. Lo ganó el menos malo. El que, a pesar de sus limitaciones, nunca perdió la concentración y jugó cada minuto como si fuera el último. Si tan poco alcanzará para pelearle a la fuerza del destino nadie se anima a vaticinarlo. Por lo pronto, los dos últimos encuentros, en donde la muchachada hizo las pases con el triunfo, lograron despertar en la afición un sentimiento dormido con quienes pretenden demostrar que son aptos para afrontar la aventura de la permanencia, aunque la realidad se empecine en argumentar lo contrario.
En la previa, una formación acosada por las estadísticas negativas, repleta de inexperiencia y juventud, con apenas unos toques de pericia, sólo daba para la ilusión de los más optimistas; sin embargo, los pibes no aflojaron a la hora de mostrar convicción y a la par de los veteranos impusieron presencia frente a un rival tibio y sin ideas. Una vez conseguida la diferencia, la férrea defensa se propuso no dejar pasar ni el más mínimo intento de perturbación en su propia área y así, con los once cubriendo los embates locales, otros tres invalorables puntos pasaron a engrosar la cosecha más magra de los últimos tiempos.
Cuando se le presentó un rival de fuste no pudo vencer a la lógica; frente a los que pelean por lo mismo, aun en inferioridad de condiciones, dejó sentado que está dispuesto a enfrentar al monstruo que amenaza con arrebatarle el lugar que creía asegurado. Si le da el cuero para sostener la enjundia con que pasó airoso las últimas dos pruebas se verá en las próximas fechas, tal vez la desgracia ajena le de una mano o tal vez no le alcancen ni las ganas ni la porfía; lo cierto es que el equipo ya se ganó el respeto de las gradas, que vio en este grupo de desahuciados una valentía que no tenían los que se fueron sin pedir perdón.
APOSTILLAS
Bajo juramento. Se armó la comisión investigadora que tratará de componer el rompecabezas contable. Funcionará bajo estricta confidencialidad y sus notables miembros tendrán prohibido soltar la lengua por canales no autorizados. Algunos ya están preparando la mordaza para el presidente designado. No sea cosa que garganta profunda viole el secreto de sumario.
Sueños compartidos. El rumor corrió como reguero de pólvora. A raíz de su excelente gestión al frente de la entidad, y su estrecho vínculo con el don, el ex primer mandatario sería premiado con un puestito en un antro ligado al negocio. Las indignadas voces que se levantaron en contra hallaron eco en la comisión directiva. Se esperan con ansiedad los pasos a seguir.
Tolerancia cero. Pasaron de todos los colores y todos los tamaños. Este es el primero que apela al apriete liso y llano para incentivar a sus dirigidos. "O te metés en el partido o te saco", así de simple. Tan efectiva fue la metodología que el amenazado corrió por su lateral, le echó una mirada a la bocha y sacó el zapatazo de su vida sin necesidad de levantar la vista. Facturando.
Roles invertidos. El triunfo puso cachondo a todo el mundo, especialmente a los vestuaristas que se lanzaron a recoger la palabra de los intérpretes echando baba por la boca. En medio de una feroz competencia para ver quién hacía el introito más denso a la pregunta en cuestión, sobresalieron los arrastrados de siempre que pretenden superar en protagonismo al entrevistado. Materia pendiente.
En la previa, una formación acosada por las estadísticas negativas, repleta de inexperiencia y juventud, con apenas unos toques de pericia, sólo daba para la ilusión de los más optimistas; sin embargo, los pibes no aflojaron a la hora de mostrar convicción y a la par de los veteranos impusieron presencia frente a un rival tibio y sin ideas. Una vez conseguida la diferencia, la férrea defensa se propuso no dejar pasar ni el más mínimo intento de perturbación en su propia área y así, con los once cubriendo los embates locales, otros tres invalorables puntos pasaron a engrosar la cosecha más magra de los últimos tiempos.
Cuando se le presentó un rival de fuste no pudo vencer a la lógica; frente a los que pelean por lo mismo, aun en inferioridad de condiciones, dejó sentado que está dispuesto a enfrentar al monstruo que amenaza con arrebatarle el lugar que creía asegurado. Si le da el cuero para sostener la enjundia con que pasó airoso las últimas dos pruebas se verá en las próximas fechas, tal vez la desgracia ajena le de una mano o tal vez no le alcancen ni las ganas ni la porfía; lo cierto es que el equipo ya se ganó el respeto de las gradas, que vio en este grupo de desahuciados una valentía que no tenían los que se fueron sin pedir perdón.
APOSTILLAS
Bajo juramento. Se armó la comisión investigadora que tratará de componer el rompecabezas contable. Funcionará bajo estricta confidencialidad y sus notables miembros tendrán prohibido soltar la lengua por canales no autorizados. Algunos ya están preparando la mordaza para el presidente designado. No sea cosa que garganta profunda viole el secreto de sumario.
Sueños compartidos. El rumor corrió como reguero de pólvora. A raíz de su excelente gestión al frente de la entidad, y su estrecho vínculo con el don, el ex primer mandatario sería premiado con un puestito en un antro ligado al negocio. Las indignadas voces que se levantaron en contra hallaron eco en la comisión directiva. Se esperan con ansiedad los pasos a seguir.
Tolerancia cero. Pasaron de todos los colores y todos los tamaños. Este es el primero que apela al apriete liso y llano para incentivar a sus dirigidos. "O te metés en el partido o te saco", así de simple. Tan efectiva fue la metodología que el amenazado corrió por su lateral, le echó una mirada a la bocha y sacó el zapatazo de su vida sin necesidad de levantar la vista. Facturando.
Roles invertidos. El triunfo puso cachondo a todo el mundo, especialmente a los vestuaristas que se lanzaron a recoger la palabra de los intérpretes echando baba por la boca. En medio de una feroz competencia para ver quién hacía el introito más denso a la pregunta en cuestión, sobresalieron los arrastrados de siempre que pretenden superar en protagonismo al entrevistado. Materia pendiente.
martes, febrero 18, 2014
De tripas, corazón
Los que juegan a armar el equipo durante la semana recibieron un duro golpe. El pibe no figuraba en ninguna de las posibles combinaciones. Sus intrascendentes actuaciones, su nula evolución, su falta de técnica, su escasa inteligencia a la hora de interpretar el juego lo convirtieron en un candidato al banco en todas las variantes arriesgadas. Sin embargo, contra todos los pronósticos, fue el encargado de iluminar la noche más larga. Los quinientos cuarenta minutos sin festejos terminaron gracias a la arremetida de un juvenil producto de inferiores, empecinado en prolongar su pubertad.
El triunfo ante un rival directo en la lucha por la permanencia ilusionó a la multitud que se dio cita en un ámbito casi resignado a la herencia impuesta por la falsa pertenencia. Presa de febril entusiasmo y fundida en un grito liberador, antes, durante y después del tanto que cortó la paridad, dejó sentado su firme propósito de resistir hasta el final si los protagonistas reproducen en la cancha su genuina expresión. Después de todo, aunque el tintineo dure un par de días, la renovación de la confianza sirve para mantener viva la llama del optimismo donde la devastación hizo estragos.
En la frialdad del día después, pasada la tensión del primer round en terreno local, al evaluar lo que puede dar un conjunto limitado, el entusiasmo vuelve a su lugar y plantea la realidad descarnadamente. Unos cuantos batallan por lo mismo, otros tantos aspiran a escalar hacia los primeros puestos, la maquinaria puesta en funcionamiento debería responder a una exigencia para la que la capacidad no alcanza. Un grata sorpresa, un inocuo poder ofensivo, una defensa con altibajos resultan muy poco para poner un freno a las aspiraciones de los adversarios de turno. Aunque la porfía pese.
APOSTILLAS
Salvavidas de plomo. Las sorpresas con que la comisión directiva se desayuna todos los días no dejan otra salida. Se viene la ley de salvataje deportivo para gambetear embargos y hasta la quiebra. Al parecer, "el apoyo del grupo económico-financiero más importante de la ciudad" del que hablaba el presidente en la campaña se esfumó antes de encenderse. Puro humo.
Fuera de sí. Vivió el partido al borde del ataque de nervios. El desaforado festejo del entrenador, una vez cortada la seguidilla negativa, lo ubicó en lo más alto del podio de la exageración. No se sabe si se trató de un desahogo personal o si lidiar con troncos lo está trastornando más de la cuenta. Para la próxima se recomienda asistencia médica cerca, por las dudas.
Orejas de burro. Los cómplices de la banda en fuga intentaron venderlo como el terror de las áreas rivales, pero el pibe no sabe lo que es embocar la pelota en el arco. Hasta ahora califica más como maratonista que como temible delantero. La increíble bocha que cabeceó afuera, con la red a su entera merced, lo hace acreedor al banco de suplentes, hasta que aprenda.
Fin del relato. De ensalzar la revolución de inferiores al silenzio stampa en apenas un suspiro. A la luz de la realidad, el parodismo rastrero optó por dejar atrás el discurso servil que se regocijaba contando la cantidad de purretes que saltaban a primera. El bajo nivel de los promovidos no da para continuar la fiesta argumental. El tiempo puso las cosas en su lugar.
El triunfo ante un rival directo en la lucha por la permanencia ilusionó a la multitud que se dio cita en un ámbito casi resignado a la herencia impuesta por la falsa pertenencia. Presa de febril entusiasmo y fundida en un grito liberador, antes, durante y después del tanto que cortó la paridad, dejó sentado su firme propósito de resistir hasta el final si los protagonistas reproducen en la cancha su genuina expresión. Después de todo, aunque el tintineo dure un par de días, la renovación de la confianza sirve para mantener viva la llama del optimismo donde la devastación hizo estragos.
En la frialdad del día después, pasada la tensión del primer round en terreno local, al evaluar lo que puede dar un conjunto limitado, el entusiasmo vuelve a su lugar y plantea la realidad descarnadamente. Unos cuantos batallan por lo mismo, otros tantos aspiran a escalar hacia los primeros puestos, la maquinaria puesta en funcionamiento debería responder a una exigencia para la que la capacidad no alcanza. Un grata sorpresa, un inocuo poder ofensivo, una defensa con altibajos resultan muy poco para poner un freno a las aspiraciones de los adversarios de turno. Aunque la porfía pese.
APOSTILLAS
Salvavidas de plomo. Las sorpresas con que la comisión directiva se desayuna todos los días no dejan otra salida. Se viene la ley de salvataje deportivo para gambetear embargos y hasta la quiebra. Al parecer, "el apoyo del grupo económico-financiero más importante de la ciudad" del que hablaba el presidente en la campaña se esfumó antes de encenderse. Puro humo.
Fuera de sí. Vivió el partido al borde del ataque de nervios. El desaforado festejo del entrenador, una vez cortada la seguidilla negativa, lo ubicó en lo más alto del podio de la exageración. No se sabe si se trató de un desahogo personal o si lidiar con troncos lo está trastornando más de la cuenta. Para la próxima se recomienda asistencia médica cerca, por las dudas.
Orejas de burro. Los cómplices de la banda en fuga intentaron venderlo como el terror de las áreas rivales, pero el pibe no sabe lo que es embocar la pelota en el arco. Hasta ahora califica más como maratonista que como temible delantero. La increíble bocha que cabeceó afuera, con la red a su entera merced, lo hace acreedor al banco de suplentes, hasta que aprenda.
Fin del relato. De ensalzar la revolución de inferiores al silenzio stampa en apenas un suspiro. A la luz de la realidad, el parodismo rastrero optó por dejar atrás el discurso servil que se regocijaba contando la cantidad de purretes que saltaban a primera. El bajo nivel de los promovidos no da para continuar la fiesta argumental. El tiempo puso las cosas en su lugar.
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