No se sabe si fue por la ansiedad que provoca la falta de fútbol o por el resultado de los primeros noventa minutos de juego. Lo cierto es que el triunfo con que el equipo debutó en el torneo llenó a la parcialidad de auspiciosas expectativas. Por unas horas, quedaron postergadas las discusiones acerca de qué puestos faltarían reforzar y qué nombres serían los indicados para dar paso a las coincidencias. Elogios al por mayor recibió la cuestión más valorada en tiempos de crisis; mantener una base que se conoce y lleva adelante una idea básica de conjunto resulta una ventaja por sobre quienes deben empezar de cero, con plantel renovado y esquemas por ensayar.
Como siempre, las ilusiones puestas en marcha parten del optimismo que genera una nueva etapa. En este comienzo, no sólo la victoria activó las argumentaciones en favor de reflotar el latiguillo que se impone cuando de llenar espacios con vaticinios y especulaciones sobre batacazos y otras yerbas se trata. El aceptable funcionamiento revelado en el segundo tiempo también contribuyó a desempolvar esas ansias de concretar lo que hace años suele quedarse en decepcionante amague. Insuflada por los obsecuentes a sueldo desde los medios y por los rastreros de vocación en el llano, la candidatura se transformó en un hecho con mayor velocidad que de costumbre.
Sólo una minoría, amparada en la experiencia que proporcionan los constantes fracasos, apostó a la mesura. Esperar por una formación estable y consolidada y una definición en el diseño de la identidad parece ser un acierto en la posición adoptada por unos pocos, más allá de eventuales sacudidas impulsadas por la pasión inalterable. La historia reciente dictamina que quienes se frotaron las manos anticipadamente, terminaron mascando bronca o dibujando un relato a medida de mediocres. Lo mejor, para aquéllos que canalizan sus ansiedades hacia otro punto cardinal, es abrir un compás de espera dándole una oportunidad al desarrollo de los acontecimientos. Para el resto, queda el embale.
APOSTILLAS
Cemento alisado. Escuchar al excelentísimo señor presidente declarando, ante un servil consuetidinario, acerca de lo acertadas que resultarán las medidas de seguridad a implementar en el ingreso a los estadios para evitar "colados", provoca cierto escozor y dispara un interrrogante. La banda que anima la fiestita, buena pa'lo que guste mandar ¿pasará el control?
Duda existencial. El estilo medido del entrenador transmite tranquilidad de cara a una proyección a futuro. Lo que todavía no queda muy claro es si el "necesitamos recambio", a la hora de justificar algunas incorporaciones, corresponde a un argumento sostenido por convencimiento o por resignación. Cuando de proteger la fuente de trabajo se trata, todo es posible.
Ojos hambrientos. Recién llegado, y luego de poner en marcha un emprendimiento de lo más innovador en la madre patria, el goleador histórico estrenó banca en sector vip desde donde rememoró tiempos idos. Para que la falta de protagonismo no sea un bocado difícil de digerir anda buscando un resquicio donde meter mano. Atenti con el serrucho.
Puñal asesino. Empezó picante el hemisferio pensante de la dupla más ácida del parodismo vernáculo, a cargo de la transmisión asoleada. En su apertura, se acordó de los "dirigentes que deberían estar presos o prófugos" por los desmanejos que gestaron el actual punto crítico del fútbol doméstico. ¿Habrá incluido al que los quiso mandar a la cabina de la desgracia?
martes, agosto 07, 2012
jueves, agosto 02, 2012
La esencia de un estilo
Nunca tan oportuno. Justo cuando arreciaban los insultos, se despachó con el puñado de caracteres que la afición tanto esperaba, demostrando su habilidad para sacar adelante las negociaciones más complicadas. Al fin llegó el sucesor del goleador histórico, "el hijo pródigo" que vuelve en busca del abrazo del padre misericordioso y por la reivindicación de sus condiciones. Dedicado a quienes piensan que pierde el tiempo haciendo acto de presencia, aunque más no sea en la segunda fila de aplaudidores seriales, en una cadena de optimismo donde hasta las bandas que animan la fiestita cosecharon elogios. Para esos ingratos va el resultado de ambas acciones, que a simple vista hablan de la capacidad de gestión de quien supo posicionar a la entidad como ningún otro en la historia.
El problema es que nadie sabe cómo frenar su entusiasmo cuando algo le sale a pedir de boca. El embale que se pega cada vez que acierta una hace que quiera salir a romper el mercado sólo con la intención de superarse a sí mismo. Para divertirse, en el mientras tanto, aprovecha a despistar utilizando como herramienta fetiche su juguete nuevo. Dice que va en busca de un volante por izquierda y trae un volante central, dice que con el delantero baja la cortina y trae un defensor. Sacando pecho, argumenta que gracias a la estrategia del «vanellus chilensis» tiene a todo el mundo pendiente de sus meneos; incluso, con un dejo de malicia, se jacta de obligar a sus más rastreros obsecuentes a zambullirse de prepo en el universo de las redes sociales para tener acceso a las primicias. Así se hace.
Para quien se sabe líder, acaparar la atención no es una tarea difícil, especialmente cuando lo que hay abajo no le llega ni a los talones. Será por eso que tanto el secretario técnico como el entrenador quedaron excluidos de los primeros planos -algunos dicen que hasta de las decisiones-, resignados al papel de elenco estable a la espera de lo que vendrá. De todos modos, se lo tienen merecido, por tibios; la sintonía fina dicta que hay que desconfiar de los que no sienten pasión por nada. En cuanto a la ansiedad de la afición, eso se lo deja a los pocos serviles que quedan después del recorte presupuestario; con que los "incompetentes, buenos para nada" salgan a justificar cada movida, suficiente. Total las gradas son de cemento, no razonan. Y las que todavía esperan las "extraordinarias novedades", que sigan esperando.
El problema es que nadie sabe cómo frenar su entusiasmo cuando algo le sale a pedir de boca. El embale que se pega cada vez que acierta una hace que quiera salir a romper el mercado sólo con la intención de superarse a sí mismo. Para divertirse, en el mientras tanto, aprovecha a despistar utilizando como herramienta fetiche su juguete nuevo. Dice que va en busca de un volante por izquierda y trae un volante central, dice que con el delantero baja la cortina y trae un defensor. Sacando pecho, argumenta que gracias a la estrategia del «vanellus chilensis» tiene a todo el mundo pendiente de sus meneos; incluso, con un dejo de malicia, se jacta de obligar a sus más rastreros obsecuentes a zambullirse de prepo en el universo de las redes sociales para tener acceso a las primicias. Así se hace.
Para quien se sabe líder, acaparar la atención no es una tarea difícil, especialmente cuando lo que hay abajo no le llega ni a los talones. Será por eso que tanto el secretario técnico como el entrenador quedaron excluidos de los primeros planos -algunos dicen que hasta de las decisiones-, resignados al papel de elenco estable a la espera de lo que vendrá. De todos modos, se lo tienen merecido, por tibios; la sintonía fina dicta que hay que desconfiar de los que no sienten pasión por nada. En cuanto a la ansiedad de la afición, eso se lo deja a los pocos serviles que quedan después del recorte presupuestario; con que los "incompetentes, buenos para nada" salgan a justificar cada movida, suficiente. Total las gradas son de cemento, no razonan. Y las que todavía esperan las "extraordinarias novedades", que sigan esperando.
domingo, julio 22, 2012
Fumando bajo el agua
Mientras otras penan por la crisis, la afición sabalera debería agradecer. Visionarios como el excelentísimo señor presidente, pocos. La figura del secretario técnico no sólo se pergeñó para levantar la imagen institucional en cuanto a proyección hacia el afuera, también se ideó para calmar las aguas en el adentro. Un acierto más del primer mandatario. Buena pilcha, faroles claros, voz pausada, conceptos simples y certeros, honestidad brutal pero con clase. De paso, las metidas de pata corren por su cuenta y orden. Primero fue el noventa y nueve por ciento de posibilidades de despedida para el guardameta titular; después, una grata sorpresa que todavía no apareció; y por último, la factibilidad de una dupla ofensiva monocolor.
Lo bueno del caso es que el gran tuiteador queda libre de pecado y la prensa malintencionada sin "puchinball", porque no da para vapulear a un prócer nacional aunque lo pillen en orsai. Excelente estrategia. En tanto, el parodismo vernáculo hace malabares para pasar el invierno escaso de primicias que valgan la pena, pendiente de un "trending topic" de entrecasa; cuestión que le provoca una inmensa satisfacción, hay que ver cómo se entusiasma cada vez que usa la red para mofarse de los medios pretendidamente bien informados. Por lo pronto, entre tuit y tuit, sigue en la dura, ardua y trabajosa tarea de remar en la indigencia, confiado en que su innato don de dirigente sagaz le permitirá traer bueno y barato, cuando la oferta esté regalada.
Otra interesante movida, aunque no de su autoría, lo tiene ocupado. La venta de porcentajes de juveniles, que intentó manejar bajo el más estricto hermetismo -anda buscando quién fue el que filtró el plan para desterrarlo de su círculo íntimo-, es un as que tiene en la manga. Haciendo caso omiso a los manuales que dan cuenta de los desenlaces que suelen deparar este tipo de prácticas, pretende llevar adelante una política agresiva en materia de captación de recursos para ponerle la tapa a los agujeros económicos y mantener a flote la nave, agitando el libreto de la austeridad. Como broche de la semana, otra pegada; una donación para demostrar compromiso social y cerrarle el pico a los que hablan de reconocimiento de culpa. Notable.
Lo bueno del caso es que el gran tuiteador queda libre de pecado y la prensa malintencionada sin "puchinball", porque no da para vapulear a un prócer nacional aunque lo pillen en orsai. Excelente estrategia. En tanto, el parodismo vernáculo hace malabares para pasar el invierno escaso de primicias que valgan la pena, pendiente de un "trending topic" de entrecasa; cuestión que le provoca una inmensa satisfacción, hay que ver cómo se entusiasma cada vez que usa la red para mofarse de los medios pretendidamente bien informados. Por lo pronto, entre tuit y tuit, sigue en la dura, ardua y trabajosa tarea de remar en la indigencia, confiado en que su innato don de dirigente sagaz le permitirá traer bueno y barato, cuando la oferta esté regalada.
Otra interesante movida, aunque no de su autoría, lo tiene ocupado. La venta de porcentajes de juveniles, que intentó manejar bajo el más estricto hermetismo -anda buscando quién fue el que filtró el plan para desterrarlo de su círculo íntimo-, es un as que tiene en la manga. Haciendo caso omiso a los manuales que dan cuenta de los desenlaces que suelen deparar este tipo de prácticas, pretende llevar adelante una política agresiva en materia de captación de recursos para ponerle la tapa a los agujeros económicos y mantener a flote la nave, agitando el libreto de la austeridad. Como broche de la semana, otra pegada; una donación para demostrar compromiso social y cerrarle el pico a los que hablan de reconocimiento de culpa. Notable.
sábado, julio 14, 2012
El jardín de los cerezos
Otra estupenda idea. No podía esperarse menos de una figura predestinada al bronce. Incorporarse al universo de los ciento cuarenta caracteres para hacer más estrecho el contacto con los simpatizantes, no sólo es una iniciativa de avanzada en materia de comunicación directa y masiva -aunque pinte como moda pasajera-, también es una forma elegante de acabar con los "incompetentes, buenos para nada" que hasta ahora sólo le han ocasionado disgustos y enormes pérdidas económicas -plata tirada, que le dicen-; y de paso, le viene de perillas para dar rienda suelta a su narcisismo galopante. Este humilde servidor, después de felicitarlo, le aconsejó ser constante en el uso; ésa es la clave para mantener a todos los interesados comiendo de su palma, incluso a la caterva de obsecuentes que ya ve cómo una mente brillante le arruina de un plumazo el negocio.
En materia de irritación, estos últimos días los ejemplos sobraron. Primero pactó una disculpa pública con el hereje en huida. Una patada al hígado le resultó el misérrimo titular que pergeñó el chupalerche primero -que, entre paréntesis, le costó un perú- en el pasquinejo vernáculo después de no haber conseguido la rectificación deseada. Para borrar rápidamente de la memoria colectiva -y de la propia- la fallida operación, ordenó una larga exposición para la posteridad del joven secretario técnico a fin de tirar algunas puntas buena onda y concentrar la atención en las gratas sorpresas por venir. En cuanto a incorporaciones, nada de suministrar nombres concretos, lo mejor en estos casos es crear un halo de misterio, largar datitos de a poco como para incentivar la imaginación; del resto se encarga la afición, barajando apellidos orgásmicos que ayuden a pasar el receso invernal.
El nuevo chiche tiene otra valiosa aplicación. Poner en evidencia a los indisciplinados, ningunearlos y, en última instancia, gastarlos por volver con la cola entre las patas demuestra un manejo de las relaciones humanas, con incidencia inmediata en las laborales, privativo de una inteligencia superior. Una estrategia infalible para aleccionar a los cuadros desacatados y guay de que durante el desarrollo del torneo se insinúe algún solapado pase de facturas, porque ahí se vendría el escrache en versión retuiteado. Lo mismo corre para los que coquetearon con otros destinos y no les quedó otra que bajar el copete. Se trata, como sabiamente suele expresar el primer mandatario, de generar conductas. En igual sentido fluye el aviso para el parodismo rastrero. Ahora las primicias tienen exclusividad; como fieles mascotas falderas, no les quedará otra que trotar detrás de la primera mano. Admirable.
En materia de irritación, estos últimos días los ejemplos sobraron. Primero pactó una disculpa pública con el hereje en huida. Una patada al hígado le resultó el misérrimo titular que pergeñó el chupalerche primero -que, entre paréntesis, le costó un perú- en el pasquinejo vernáculo después de no haber conseguido la rectificación deseada. Para borrar rápidamente de la memoria colectiva -y de la propia- la fallida operación, ordenó una larga exposición para la posteridad del joven secretario técnico a fin de tirar algunas puntas buena onda y concentrar la atención en las gratas sorpresas por venir. En cuanto a incorporaciones, nada de suministrar nombres concretos, lo mejor en estos casos es crear un halo de misterio, largar datitos de a poco como para incentivar la imaginación; del resto se encarga la afición, barajando apellidos orgásmicos que ayuden a pasar el receso invernal.
El nuevo chiche tiene otra valiosa aplicación. Poner en evidencia a los indisciplinados, ningunearlos y, en última instancia, gastarlos por volver con la cola entre las patas demuestra un manejo de las relaciones humanas, con incidencia inmediata en las laborales, privativo de una inteligencia superior. Una estrategia infalible para aleccionar a los cuadros desacatados y guay de que durante el desarrollo del torneo se insinúe algún solapado pase de facturas, porque ahí se vendría el escrache en versión retuiteado. Lo mismo corre para los que coquetearon con otros destinos y no les quedó otra que bajar el copete. Se trata, como sabiamente suele expresar el primer mandatario, de generar conductas. En igual sentido fluye el aviso para el parodismo rastrero. Ahora las primicias tienen exclusividad; como fieles mascotas falderas, no les quedará otra que trotar detrás de la primera mano. Admirable.
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