lunes, abril 06, 2009

Una moneda en la fuente


Como corolario de una semana en la que toda una generación cayó en la cuenta de que lleva unos cuantos años transitando por el bulevar de los sueños rotos, el negro alcanzó la punta. Y fue entonces, cuando la menos importante de las cuestiones menos importantes se impuso por un instante sobre la infausta realidad y dibujó una sonrisa en la parcialidad rojinegra. No importó que aún faltara completar la fecha. La sensación del deseo cumplido, aunque fuera por unas horas, estrechó con un cálido abrazo el entusiasmo de una afición desacostumbrada a ver cristalizadas sus expectativas. Esos anhelos que hoy dejan de percibirse lejanos para transformarse en realidad comprobable al echar un vistazo a la tabla de posiciones.

A pesar del buen nivel futbolístico que venía exhibiendo el adversario, el negro salió a coparle la parada y así consiguió ponerse en ventaja en los primeros minutos del encuentro. De ahí en más, con la clásica, y nunca bien ponderada, estrategia de defender a muerte la diferencia, festejó los tres puntos que lo ubicaron por unas horas en la cima y como único escolta una vez cerrada la jornada del domingo. Así avanza hacia el objetivo prefijado, con la certeza de haber encontrado, al fin y al cabo, un estilo, rústico pero efectivo, prolijamente interpretado por el mismo puñado de sufridos peones de pala y pico que hasta hace poco experimentaba a base de prueba y error de la mano de un meticuloso “mayorista de humaredas” (HA dixit).

Lo cierto es que con el arribo a los primeros puestos, la historia no puede darse por terminada. De ahora en más, el compromiso del sabalé deberá ser mayor, habrá que sostener con fundamento la posición de privilegio alcanzada, seguramente enfrentando a rivales que le darán a probar una buena dosis de su propia medicina. Porque la punta, además de satisfacción, acarrea exposición. Será cuestión, entonces, de tener en cuenta que el salto a la palestra, aunque los medios porteños poco y nada hablen de Colón, pondrá en alerta a los oponentes de turno. Y allí el negro deberá enfrentar un nuevo desafío, derribar las murallas que se le presenten con inteligencia y tenacidad, porque demostrar será tanto o más difícil que llegar.


APOSTILLAS

Murmullo en la oscuridad. Durante la previa, algunos medios informaron que la afip le habría realizado una visita de cortesía a la entidad del barrio Centenario. El pasquinejo vernáculo se encargó, prestamente, de difundir la desmentida oficial. Con los antecedentes que arrastra esta dirigencia ¿quién puede creer en su palabra?

Portación de apellido. Mientras la muchachada padecía el rigor de la concentración, el goleador histórico se dejaba mimar, a altas horas de la madrugada, en programejo porteño dedicado a la pavada generalizada. Después, si no la ve ni cuadrada, la culpa es de magoya. Las prerrogativas no son para cualquiera.

Esclavo de sus palabras. En su afán por encontrarle una explicación coherente a esta realidad sangre y luto, el entrenador dijo hace unos días que “el equipo se fue acomodando solo”. ¿Cómo? ¿Todo esto no es producto de su prodigiosa mano? ¿Todo esto no es gracias a sus excelentes dotes de técnico modelo? ¡Oh no!

Crecer de golpe. Haciendo gala de sus estrechos lazos con los altos mandos rojinegros, un incontinente parodista vernáculo, se hizo eco de un argumento diseñado a medida de la gilada. Este presente de AR es el resultado de la gran experiencia vivida durante su esporádico paso por el peor de los exilios. ¡Qué buen chiste!

martes, marzo 31, 2009

Un buen momento


La ute (unión transitoria de empresas) que maneja hoy los destinos de Colón está en su mejor momento. Con el excelentísimo señor presidente atravesando una extraña etapa de ostracismo –¿habrá hecho una promesa?– en medio de un ciclo ascendente; con el dt ampliamente satisfecho porque al fin –después de treinta y ocho fechas de experimentos varios– parece haber encontrado respuesta en sus dirigidos; y con el goleador histórico a punto de quedar inmortalizado en el bronce. Pero, sin dudas, la más exultante es la afición, que parece estar saliendo del letargo al que las malas experiencias la habían confinado; recibiendo, además, con júbilo, la tan esperada mano tendida de la dirigencia para acompañar al negro de visitante.

Los buenos tiempos tienen la particularidad de cubrir la memoria colectiva con el velo del olvido. Hoy pocos se acuerdan de las mentiras y desmanejos del “biondo gnocchi” y de los pasos en falso del carismático entrenador rojinegro. Nadie se acuerda de la denuncia penal por evasión de impuestos que carga sobre sus espaldas el goleador histórico, de aquella vez en que fue tildado de “líder negativo” por un ex técnico y debió emigrar por la puerta trasera hacia tierras trasandinas, de su estigma de “camarillero” o de cuando públicamente se declaró a favor de la incentivación y fue obligado a cerrar la boca por la gente local de agremiados, entre otras perlitas que merecen mencionarse de su extensa hoja de vida.

Así, como si estuviera bajo los efectos de una mágica poción capaz de eliminar los malos recuerdos de un plumazo, la falange colonista vive este auspicioso presente con optimismo y una gran dosis de esperanza. La misma que por estos días invade a la comprometida muchachada. Si bien las voces escuchadas en las últimas horas no se apartaron del discurso prudente y mesurado, resulta innegable que el entusiasmo de verse encaramados en lo alto de la tabla, superando los penosos avatares de la pelea por el promedio, supera cualquier moderación. Para continuar en la senda positiva será cuestión de mantener la solidez en el fondo, afianzar la concentración en el medio y conservar la contundencia adelante. Paso a paso.

sábado, marzo 28, 2009

Parecidos, pero diferentes


Con el sabalé disfrutando de una semana tranquila, gracias a los buenos resultados obtenidos y al obligado receso por las eliminatorias, el foco de atención se trasladó a los medios, aunque sin mucho para destacar debido, justamente, a la tan esperada estabilidad rojinegra. Al parecer, la posición de privilegio alcanzada en este inicio de torneo ha silenciado –¿o tal vez pospuesto?– cualquier noticia poco grata que involucre a la entidad del barrio Centenario. En ese contexto, el único hecho digno de mención fue la mini polémica que, a raíz de una encuesta realizada en programa de tv vernáculo, se desató entre los dos bandos que se disputan la audiencia en la emisora enredada. ¿Quién es el ídolo máximo de Colón?

Las opiniones de los supuestos entendidos apuntaron a la polarización. Las de los oyentes, también. La vieja guardia, de uno y otro lado del receptor, no dudó en señalar a la Chiva como el destinatario de todos los honores, mientras que las nuevas generaciones se inclinaron por el goleador histórico. No sorprende. Las épocas han cambiado, así como también los parámetros para expedir valoraciones. Quienes se sienten partícipes necesarios de esta realidad marcada por el exitismo, el dinero fácil, la viveza criolla exacerbada, el populismo barato y los valores subvertidos, no dudarán a la hora de elegir un referente. No sólo la contemporaneidad liga a determinados exponentes de la decadente cultura consumista.

Por otro lado, resultó grato escuchar algunas voces, testigos privilegiados del juego del primero, que no sólo destacaron sus aptitudes futbolísticas, sino también su humildad, su sencillez, su representatividad, características que elevan su figura a un nivel superior entre sus pares. Los números, si bien no dejan de ser una certeza, pierden fuerza cuando se analiza el hombre y su circunstancia. Para quienes tienen por costumbre ver más allá de lo ordinario, un récord resulta apreciable pero no determinante a la hora de convertir a un simple mortal en símbolo. Perdurar en el recuerdo de la gente en virtud de cualidades personales, además de profesionales, es una gracia para la que algunos no están predestinados.

lunes, marzo 23, 2009

Abriendo caminos


Triunfo sabalero, catorce puntos acumulados, escolta en la tabla de posiciones… ¿quién le pone un freno a la ilusión? Porque si bien la cabeza sigue mirando hacia abajo, resulta imposible controlar el corazón para que no mire hacia arriba. Domingo a la noche, alegría entre espumas, ni el más conciente de los concientes puede evitar que la ilusión se calce un par de alas y vuele hasta encaramarse en lo alto del más esquivo de los sueños. Ese, que de tan deseado, siempre termina siendo inalcanzable. Nadie puede ponerle un freno a la ilusión. El festejo encapsula, sin querer queriendo, el tema de los promedios hasta convertirlo en un mal recuerdo y le deja el camino libre a la esperanza, esa que nunca se pierde.

El negro fue más, desde el inicio, cuando puso primera e intentó llevarse por delante a su adversario, aunque sin asestar la estocada final. Era cuestión de perseverar, pues no se percibía demasiada resistencia enfrente. Así llegó el bombazo que puso las cosas en su lugar. Hasta ahí, dos rivales en igualdad de condiciones. Lo que siguió después sólo da para concluir que los méritos del negro descontrolaron al visitante, hasta el punto de decretar un final anticipado, sin consistencia para el análisis, pues, sabido es que ningún profesional que se precie celebra desmesuradamente una goleada ante un oponente diezmado. Códigos que no tiene por qué respetar una tribuna embriagada de locura sangre y luto.

Ahora viene lo más difícil. Mejorar la producción y seguir sumando en un fútbol donde la irregularidad se ha trasformado en regla, donde los candidatos suben y bajan con inquietante celeridad, donde mantener el nivel resulta toda una proeza digna de destaque. De cara al receso, el entrenador deberá definir algunas cuestiones. Hace unos días confesó estar en contra de la máxima que reza “equipo que gana no se toca”, por lo tanto la alineación para el próximo encuentro será, como siempre, una incógnita, igual que el planteo de juego. Si la cabeza del grupo no considera fundamental una formación estable y un esquema de juego definido y riguroso, cada partido será una apuesta a la fortuna. ¡Abran juego señores!


APOSTILLAS

Pena, penita, pena. El entrenador recibió una fecha de suspensión, canjeable por una cantidad determinada de entradas. Paga Colón. Por no respetar los quince minutos del entretiempo, la institución ya lleva acumuladas tres sanciones –una correspondiente a la reserva–. Paga Colón. Multa por uso de pirotecnia. Paga Colón ¡Y dale que va!

En vías de extinción. La pertenencia fluctúa junto con el rendimiento del equipo. Tanto así que ayer, tuvo su minuto en cancha un fantasma que no figura, según la web oficial, ni en el listado de profesionales de la institución. Mientras tanto, los pibes siguen esperando su oportunidad, despuntando el vicio en la reserva. ¡Es una lucha!

No le pidan que cabecee. No importa si su presencia en la cancha pasa inadvertida. Su función es enviar la pelota al fondo de la red y punto. Mientras diga presente al momento de enfrentar el arco rival, todo bien. Falta poco para que llegue a los cien y hay que cuidarlo. Nada de desgaste al divino botón. Para eso está la sangre joven. ¡Glup!

Chocolate en rama. A pesar de que el dt dijo, hace un par de semanas, que el morocho no estaba ni para treinta, ni para quince minutos, lo tiró en la cancha desde el inicio y el figurín enloqueció a toda la defensa rival, que no supo si hacharlo, gomerearlo o dispararle por la espalda. Después se desinfló. Físicamente, le falta. Futbolísticamente, cumplió.