domingo, noviembre 30, 2008

Un largo y sinuoso camino


El fútbol es simple. El equipo que la emboca se queda con el triunfo. El que no, a llorar al vestuario. En ese marco, una vez finalizado el match, el derrotado ensaya las mil y una excusas para justificar un mal desempeño, que la mala puntería, que el estado del campo de juego, que el cansancio físico, que la falta de suerte. Pero, sin dudas, el primer lugar en la tabla de posiciones de los pretextos más trillados se lo lleva la injusticia. Al parecer, dentro del plano de los merecimientos, los involucrados son irresistiblemente afectos a invocar un derecho abstracto a la victoria. Cada fecha cerrada, ganadores morales hay de todos los colores. Según dichos del dt, en esta oportunidad, Colón fue uno de los damnificados.

Cuando los trámites son parejos y uno de los adversarios se lleva los puntos porque el otro se distrajo un segundo, la conclusión es una sola. Así son las cosas, una falla por un lado, un acierto por el otro y asunto finiquitado. En estos casos, lo mejor que puede hacer el perdedor es mirar hacia adentro, buscar explicaciones con menor impacto mediático pero mayor grado de coherencia. Si el error fue de planteo, si las modificaciones introducidas en la formación fueron las adecuadas, o si en definitiva el funcionamiento de conjunto nunca se encontró. La exposición de una realidad distorsionada puede llenar horas de transmisiones televisivas o radiales pero no modifica el estado de situación en el seno de la trastienda.

Lo cierto es que a esta altura, el camino hacia el objetivo se percibe un tanto escarpado. Con sólo dos jornadas por disputar y con rivales de peso, no parece tarea sencilla alcanzar los anunciados veinticinco puntos. Otra campaña paupérrima, pero muy costosa. Otro fin de torneo a los tumbos y un futuro incierto. Habrá que aguardar el desarrollo de los acontecimientos para saber si el cuerpo técnico emigra y le deja a la institución un cúmulo de jugadores sin futuro en SF o si renueva el vínculo y sostiene su continuidad más allá de las pifiadas. De todos modos queda la posibilidad de incorporar cuatro refuerzos con vistas al año próximo. El fútbol es sencillo, lo complican quienes piensan que son más protagonistas que los protagonistas.


APOSTILLAS

Las barbas en remojo. La dirigencia, a través del parodismo vernáculo, dio a conocer su disgusto por las declaraciones del juez que entiende en la causa del joven asesinado en la tribuna norte. ¿Será que el vice anda con la cola entre las patas porque trascendió el trato preferencial que le brinda a los habitués de la J.J. Paso? Naaaaaa.

Aires enrarecidos. Se inaugura una nueva onda radiofónica pero con caripelas repetidas. Considerando los antecedentes, nadie puede pensar que determinados personajes van a cambiar el ángulo de la información sólo por estrenar camiseta. Entonces, para más de lo mismo, no vale la pena la expectativa. Lo que mata es la mediocridad.

Con el diario del lunes. El maestro cultiva un estilo bastante particular. Es su costumbre decir ciertas cosas una vez que los hechos han pasado a la historia. Así fue como informó, pasado el peligro, que la salud de MG corrió serio riesgo. El viernes se le oyó decir: "Yo sé que algunos dirigentes han amparado, en alguna ocasión, a algunos hinchas". Ajá. ¿Y?

Quedará de semilla. Al final, el artillero de Margarita ¿se va o se queda? De pronto, como por arte de magia, se acallaron las voces que anunciaban una venta millonaria al fútbol ruso. Ahora el pasquinejo vernáculo dice que implacable compañero del goleador histórico vuelve, después de la suspensión, en la segunda del Clausura. ¡Oh no!

jueves, noviembre 27, 2008

Elogio de la hipocresía


Horas después del asesinato de un hincha sabalero en la cancha de Colón, el excelentísimo señor presidente de la centenaria entidad se mostró más preocupado por la imagen que proyectó en Baires lo sucedido que por la gravedad del hecho en sí mismo. No sorprende, si se tiene en cuenta que el "biondo gnocchi" ha llevado adelante una gestión sin sustento real, basada en espejismos de grandezas que sólo cabrían en un imaginario pueril o ignorante. También se lo escuchó repetir en cada medio donde salió al aire que lo ocurrido nada tuvo que ver con la violencia en el fútbol. Obvio que jamás reconocerá que ésta es la consecuencia del monstruo que supo alimentar y que funciona como su peculiar aparato político.

Sin desentonar, la reacción del parodismo vernáculo estuvo a la altura de la cháchara presidencial. Primero, todos se horrorizaron; después, aceptaron sumisamente el discurso oficial y hasta algún delirante avaló la descabellada teoría de una familia destrozada. La hipocresía en su máxima expresión. Cómo si no supieran cuál es la relación entre los máximos dirigentes y la barra. Dentro del gran varieté mediático tampoco faltaron los consecuentes payasos que, en pos de defender el argumento de quien incrementa sus ingresos, confundieron colaboración con obligación, y para rematarla se encargaron de anticipar la denuncia que por amenazas, la semana próxima, "presentaría" la cúpula colonista.

De todas maneras, no la van a sacar tan barata. Como primera medida, el juez de la causa ya los dejó en evidencia. "Falta de colaboración", aseguró el magistrado. Por otra parte, sería bueno que se diera a conocer la condición de todos los detenidos y del supuesto autor material del homicidio. ¿Son socios del club? ¿Tienen la cuota al día? ¿A qué se dedican? La respuesta a esas tres preguntas desenmascararía la connivencia entre las autoridades del club y los pesados de la norte. Sencillo y lapidario. Habrá que ver hasta dónde tiene ganas de llegar la justicia. Respecto del resto de la cd ¿seguirán todos encolumnados detrás de este descalabro? Respecto de la oposición ¿nadie alzará la voz en contra de este absurdo? Hummm.

domingo, noviembre 23, 2008

Cementerio de simpatizantes


Cuán insignificante resulta el análisis de noventa minutos de fútbol cuando, en un segundo, un "hecho aislado" del que "nadie se dio cuenta" se cobra la vida de una persona. Tanto, que la oportunidad que dejó pasar el sabalé no merece ni una mínima consideración frente a la lamentable noticia de otra muerte en el Brigadier. La tercera de esta administración. Y tal vez la más grave. Porque todos saben que el asesino forma parte de las huestes apañadas y financiadas por la comisión directiva que preside Germán Lerche. Un tipo que, después de dos años y cinco meses de gestión, cree saberlo todo y no sabe nada. Un tipo que –tal y como él pretende– va a quedar en la historia, pero en la historia negra de la centenaria institución.

Ahora vendrá el consabido deslinde de responsabilidades que tan bien –y con tanta asiduidad– practican estos dirigentes de pacotilla. Habrá que prepararse para escuchar la cátedra de sociedad y estado que estará preparando el "biondo gnocchi", si es que se anima a dar la cara. Como adelanto, el impresentable vice ya dijo lo suyo ante las cámaras de tv. No vimos nada, no sabemos nada, estamos a disposición de la justicia, no es culpa nuestra, es un hecho delictivo común y bla bla bla. Una sarta de estupideces que demuestra, nuevamente, la ineptitud y la desidia de este grupete de advenedizos claramente identificados con lo peor de una casta imposible de desterrar. ¡Cuantos más deben hacerse cargo de esta trágica situación!

Como corolario, quedan por responder unas cuantas preguntas. ¿Alguien se animará a investigar cómo corresponde? ¿Saldrá a la luz la verdad? ¿Llegará hasta el culpable el fino brazo de la ley? ¿Cambiará alguna vez la historia? Lamentablemente, el pesimismo cae como lluvia ácida sobre los interrogantes planteados. Otros casos, que hacen las veces de triste antecedente, lo confirman. El circo sigue porque los payasos no dejan de dar su función y porque los espectadores lo piden. ¿Cuántos han quedado en el camino? ¿Cuántos más quedarán? Es cierto, el fútbol es sólo una arista de la cuestión. Pero, alguien, alguna vez, deberá tomar la decisión de ponerle un punto final a tanta barbarie. La espera continúa.


APOSTILLAS

Desde el balcón. El comprometido dt vio el partido degustando su habano pero sentado cómodamente lejos del banco. Por lo visto, la lejana apreciación le jugó en contra. Sus dirigidos lo extrañaron y los cambios no funcionaron. El costo del caprichito lo está padeciendo el equipo mientras él sigue despuntando el vicio como si nada.

Alguien miente. Según desinformó alguna vez el apéndice del vocero oficioso, desde la tesorería del club se había confirmado que el costo de las multas por fumar dentro de la cancha le era descontado del sueldo al desacatado. Ayer, el secretario de información pública dijo que Colón se hizo cargo de las mismas. ¿En qué quedamos?

Se agranda la familia. Durante la semana se hizo una escapada a SF el representante del goleador histórico. El motivo: expandir el negocio. Las dos incipientes estrellitas del equipo pasarán a formar parte de su prestigiosa lista de pupilos. El veterano aprovecha su ascendencia sobre los pibes y aconseja con vistas al futuro. Buen olfato.

Topetazo y a cobrar. Al artillero de Margarita se le soltó la cadena. Todas las pelotas peligrosas le pasaron de largo, pero la roja se la comió de frente. Por un momento de descontrol el equipo pierde, para las próximas fechas, su apoyo logístico al veinte. Ahora el problema es quién será su reemplazante. Mucho para elegir no hay.

jueves, noviembre 20, 2008

Cuestión de seso

Hay algunos que no entienden nada, porque no quieren entender o porque simplemente no les interesa entender. Hay algunos que no entienden nada, porque les conviene hacerse los desentendidos. Hay algunos que no entienden nada, y nunca entenderán. Hay algunos que procuran entender, pero dimiten en el intento. Hay algunos que creen entender, pero sólo están confundidos. Hay algunos que entienden en parte, y quedan a mitad de camino. Hay algunos que viven de los que no entienden. Hay algunos que se dejan vivir, porque no entienden. Y hay algunos que se molestan porque unos pocos entienden todo.

Hay algunos que aceptan con resignación la ignorancia. Hay algunos que disfrutan la ignorancia. Hay algunos que ignoran la ignorancia. Y hay unos pocos que se revelan ante la ignorancia. Hay algunos que creen saber mucho, pero no saben nada. Hay algunos que saben, pero se callan. Hay algunos que justifican la mentira. Hay algunos que mienten descaradamente. Hay algunos que son cómplices. Hay algunos que son serviles. Hay algunos que son funcionales. Hay algunos que son patéticos. Hay algunos que no tienen vergüenza. Hay algunos que dan lástima. Hay algunos que provocan risa. Y hay unos pocos que piensan.

Hay algunos que lo toman en joda. Hay algunos que sufren y se enferman. Hay algunos que son indiferentes. Hay algunos que descargan frustraciones. Hay algunos que no disimulan su desborde. Hay algunos que perdieron la cordura. Hay algunos que son inimputables. Hay algunos que desvían la atención. Hay algunos que miran hacia otro lado. Hay algunos que no están convencidos. Hay algunos que tiraron la toalla. Y hay unos pocos que todavía resisten. A ellos: “No es bueno nunca hacerse de enemigos / que no estén a la altura del conflicto / Que piensan que hacen una guerra / y se hacen pis en la cama como chicos” (FP).