jueves, noviembre 13, 2008

Regando el yuyito


Gracias al agónico empate arañado en la última fecha, el sabalé pasó una semana relativamente tranquila, sólo matizada con la noticia de la exitosa intervención quirúrgica que el matasanos rojinegro le practicó a la vapuleada rodilla del gran capitán. Hecho que disparó las apuestas del parodismo vernáculo. Que en menos de tres meses, que para el próximo campeonato, que podría iniciar la pretemporada junto con el resto del plantel, etc., etc. Si se toma como parámetro el antecedente del goleador histórico, más allá de la cuestión cronológica, al patrón del área sangre y luto le espera una recuperación larga y tendida.

En otro orden, el vocero oficioso fue el encargado de tirar el orden del día que podría ponerse a consideración de los socios en la próxima asamblea. Extensión del mandato de dos a cuatro años (SOS), fundación (terrible choreo) pro predio, mutual y demás cuestiones menores, pero nada de nada acerca de los numeritos. Al parecer las cifras que podría arrojar el balance anual se encuentran guardadas bajo cuatro llaves; sin embargo, no se descarta que todo dependa de las futuras ventas que puedan incluirse, cual artera artimaña, en el presente ejercicio. La definición queda a la espera de las reacciones que genere el anticipo en la oposición.

Asimismo, y dentro de la estupefacción que generó el episodio de violencia padecido por unos sufridos vecinos, se deslizó otro que dormía el sueño de los pudibundos. Según pudo escucharse rapidito y al pasar, el hemisferio pensante de dupla enredada que llena los mediodías de furibundas críticas –ahora bastante edulcoradas– tuvo el fono intervenido por la justicia debido a –es de suponer– amenazas recibidas de parte de la pesada colonista, que, devenida en mano ejecutora del excelentísimo señor presidente, habría intentado amedrentar a uno de los "enemigos" de la institución. Lo que trasciende, trasciende; lo que no, puede imaginarse.

domingo, noviembre 09, 2008

Derritiendo corazones


Bajo el calcinante sol de la tarde santafesina, los valientes colonistas que se animaron a desafiar al implacable termómetro local, por primera vez en mucho tiempo, no se sintieron defraudados. Por primera vez en mucho tiempo, un halo de satisfacción acompañó a las gotas de sudor que recorrieron las enrojecidas frentes de una afición al borde del colapso. Por primera vez en mucho tiempo, los once gladiadores que le hicieron frente a la adversidad, con espíritu y voluntad, merecieron el aplauso sincero y desbordante de un estadio al rojo vivo. A pesar del calor, a pesar de las virtudes del rival y a pesar de sí mismo, la deshidratación que por momentos pareció correr por las venas, se transformó en torrente de agua fresca para calmar la sed de ambición del que buscó un premio para su gente.

Y la opinión de los simpatizantes fue –es y será– coincidente. Se puede jugar mal, se puede perder, se pueden agotar las fuerzas, pero nunca se puede resignar la dignidad dentro de la cancha. Por la extraordinaria razón de vestir la sangre y luto. Porque la camiseta obliga. Porque la camiseta amerita estima y consideración. Porque los simpatizantes sabaleros no merecen abandonar la cancha masticando continuas decepciones. Por lo tanto, es bueno que estos jugadores, por fin hayan entendido el punto en su justa dimensión. Porque así como son sabidas y aceptadas sus limitaciones, también, era hora de que ellos entendieran el verdadero significado de la sangre y luto; una casaca que no sólo hay que honrar sino que hay que hacer respetar ante cualquier adversario y en cualquier escenario.

Si bien, partidos son partidos, y nada asegura que se pueda repetir una actuación semejante, los protagonistas deben tener presente que el compromiso con la divisa no es negociable bajo ninguna circunstancia. De eso tienen que estar convencidos todos y cada uno de los que entren a la cancha. Es la única forma de abandonar el campo de juego con la frente alta, es la única forma de aspirar al respeto del hincha, aunque se pelee abajo, en la mitad de la tabla o por los puestos de privilegio. De una vez por todas, cada uno de los involucrados en la consolidación de Colón en la categoría –dirigentes, cuerpo técnico y jugadores– deben saber que el paso por los puestos de turno no representa ni una beca, ni una maestría, ni una excursión bien paga, porque el sentimiento sabalé acredita el compromiso de todos.


APOSTILLAS

Mi pasado me condena. El ex tesorero y ex hombre de confianza del innombrable, ahora secretario de inversiones y gastos (¡a la pipetuá!) de la falsa pertenencia, está en el horno. El próximo miércoles deberá visitar los tribunales locales para declarar como posible coautor del delito de evasión. Allí se reencontrará con viejos y entrañables amigos. Otra que plata quemada.

Viveza criolla. El dt no se cansa de hacer alarde de su picardía de potrero. No sólo entró a la cancha habano en mano sino que después, una vez concretada su expulsión, se animó al camuflaje para pasar inadvertido, entre otros mirones, en la boca de la manga. Para lograr su propósito, cambió camisa fachera por remera institucional. Objetivo: despistar al hombre de negro. Cumplido.

Obediencia debida. La orden es elevar el panegírico hasta su máxima expresión. Totalmente compenetrados con la causa y despojados de cualquier escrúpulo, los aplicados alcahuetes intentan cumplir al pie de la letra el supremo mandato. Echarle una rápida mirada al pasquinejo vernáculo revuelve las tripas. ¿Acabará alguna vez el suplicio? La necesidad tiene cara de hereje.

Velando armas. A la espera de la convocatoria a asamblea para ¿el 20 de diciembre?, la oposición aguarda agazapada en las gateras. Resulta llamativo el silencio de los principales referentes de la contra. Sin coyuntura propicia, se viene el frío análisis de los números en la paz de un circunstancial armisticio. Todo sea por eludir las etiquetas tan temidas. ¡Y por la permanencia!

jueves, noviembre 06, 2008

Mercado de valores


En el tramo final del torneo, los números cotizan en alza. Los que suman, los que restan y los que dividen. Los que se cocinan adentro de cuatro paredes y los que se ponen en juego frente a miles de testigos. Al mismo tiempo que el dt prepara a sus huestes para afrontar la definición del Apertura –con un poco más de calma debido a los siete de nueve–, el excelentísimo señor presidente está enfrascado en la operación remate. Si bien, por un lado, ha ganado en tranquilidad, gracias a la habilidad demostrada por el oneroso equipo contable contratado; por otro, se le hace imperioso vender un par de figuritas para incluir números frescos en el balance y no cerrar con un estrambótico déficit. Así, la aprobación estará asegurada.

Pero la tarea de conseguir un buen ingreso de verdes no será tan sencilla. Entre los nombres que ya tienen concluido su ciclo vistiendo la sangre y luto, no hay demasiado virtuosismo como para interesar a instituciones con abultada billetera; los que rindieron aceptablemente serán confirmados por el dt –si es que se decide y estampa el gancho en la renovación– y el lastre habrá que rifarlo y asumirlo como pérdida. Vale recordar que de las diez incorporaciones que llegaron de la mano del entrenador, sólo tres hacen uso hoy de la titularidad; el resto, entre lesiones, bajos rendimientos y escasas oportunidades, con seguridad irá en busca de nuevos horizontes. En ese marco, lo obvio es que se viene una oleada de rescisiones.

Para disimular semejante fracaso, la dirigencia arremete con la promesa de una inminente promoción de juveniles en masa. Si la apuesta sale bien, y los pibes rinden en un nivel aceptable, se habrán matado tres pajarracos de un tiro: reducir el monto de los contratos, obtener buenos dividendos por ventas a mediano plazo y agitar con orgullo la bandera de la revolución del fútbol amateur. De esta forma quedarán en un olvidado rincón de la frágil memoria colonista, las ventas multimillonarias que no fueron tales, los brillantes negocios del "biondo gnocchi", el modelo para no desarmar del pasquinejo vernáculo, los micros para acompañar al negro de visitante, el fin de los personalismos y el aumento de la cuota societaria, entre otros tantos puntos del "proyeto superador" de la falsa pertenencia.

lunes, noviembre 03, 2008

Según el cristal


La realidad es una sola. Interpretaciones puede haber varias. Tantas como criaturas transitan por esta tierra. Las hay optimistas y pesimistas, interesadas y despojadas, complacientes y críticas, fantasiosas y realistas, engañosas y certeras, delirantes y razonables, incoherentes y lógicas, entre muchas otras. Y, por supuesto, también están las matizadas con un poquito de allá y otro de más acá, tanto como para romper con los odiosos extremos. Es así que en este zigzagueante camino sin retorno, cada quien respira el aire que mejor la sienta y deja la huella que mejor le parece. Sin desentonar, entre tanta diversidad faunística, nunca faltan candidatos dispuestos a tragar sapos gustosamente. La elección es libre y, casi siempre, gratuita.

En la carrera por los ansiados veinticinco puntos, Colón sumó uno en una cancha difícil, jugando mal. No deja de resultar meritorio. Pudo ser peor. El tempranero gol a favor, si bien le dio cierta dosis de tranquilidad en el inicio del encuentro, lo forzó a replegarse en su propio campo a la espera de la arremetida local. Con una línea de volantes que no ofreció ningún tipo de resistencia y con la cancha inclinada hacia el área rojinegra, la cuestión fue aguantar y salir de contra. Lo pudo liquidar, gracias a las espasmódicas reacciones de los dos extremos generacionales del equipo, el prócer histórico y el pichón flogger, pero falló en la última estocada. Y con algunos ausentes sin aviso, la cosa se complicó y sobrevino la igualdad.

Lo cierto es que el sabalé no encuentra un patrón de juego digno de repetir jornada tras jornada. Frecuentemente, hasta parece un equipo que sobrevive a base de remiendos que, según el día, encajan con mayor o menor trascendencia. Lo único que funciona como un relojito es el discurso del dt –y el de su séquito obsecuente–, quien cargó las tintas sobre el mal estado de la cancha –¿acaso no la sufrieron ambos contendientes? – y el cansancio por la seguidilla de viajes –¿acaso los demás no viajan?–, en su afán por buscarle excusas al flojo rendimiento. "Estoy seguro que terminaremos entre los ocho primeros", dijo ante las cámaras de tv. La afición hace votos para que así sea, porque a veces los batracios no saben del todo mal.


APOSTILLAS

De remate punto com. Luego de la buena producción de los pibes de inferiores, llamó la atención la vuelta al primer equipo de quien, a juzgar por sus últimas actuaciones, volvió a ser lo que era entonces. Se acerca el final del campeonato y algunos deberán partir hacia nuevos horizontes. No queda otra que exhibir en vidriera los saldos y retazos. ¡Sold out!

Espejito, espejito. El veterano goleador ya se encargó de advertirlo, sin embargo, hasta ahora, la vanidad va ganando la partida. Tanta clina al viento no permite distinguir con precisión las distancias, cuestión fundamental a la hora de cortar y repartir juego. Mantener las manos ocupadas en despejar la visual, distrae a la hora de la concentración. Navaja se busca.

Negocios son negocios. En Baires circula el rumor de que la inversión hotelera a la vera de la autopista tendría otros fines más comerciales. Albergar al primer equipo sería sólo una parte del ambicioso y poco claro proyecto presidencial. Al parecer, el largo brazo de las pasiones estaría uniendo intereses con oscuro trasfondo. Chu, chu, chu, el silencio es salud.

Las patas de la mentira. El tesorero negó que se hubieran vivido momentos de zozobra, debido a la peligrosidad de la ruta, en el trayecto desde el alojamiento hasta el estadio. El dt lo dejó en evidencia. Se viene la memoria y balance. Ocultar, distorsionar, disimular ¿también será la estrategia para elaborar la ingeniería contable? Por un rojo no tan negro.