El debut en la categoría, a la que nunca pensó volver, fue decepcionante. Tanto dentro como fuera de la cancha la preocupación se hizo presente, superando a la emotividad que produjo el regreso del espectáculo y el reencuentro con los colores. Después de noventa minutos sin emociones ni perspectivas alentadoras, la afición tomó contacto con una realidad distinta, totalmente alejada de la sensación que quedó flotando en el aire al finalizar la puja por la permanencia. No será tan fácil, en un nuevo escenario y con nuevos actores, encontrar el camino a la división superior. Las motivaciones no son las mismas. El entusiasmo, tampoco.
Pelear por conservar un estatus, incentiva. Meterse en la puja por ascender, no tanto.
Los protagonistas que ponían el alma en cada partido, con el único objetivo de no perder la plaza en la élite del fútbol vernáculo, ya no están. Sólo queda un par de mediocres que en su momento fueron contagiados por la enjundia de los más comprometidos y un puñado de intrascendentes que ya está de vuelta, sin el mínimo sentido de pertenencia, a quienes les da lo mismo cualquier resultado, siempre y cuando no falte cada mes el suculento cheque que les permita mantener su tren de vida. El fuego sagrado atizado por quienes vieron la posibilidad de pegar el salto al demostrar su valía, se apagó. Si hay mecha para volver a encenderlo, será parte del derrotero que le tocará transitar al conductor y sus nuevos discípulos.
Por lo pronto, en el primer examen no cabría una crítica lapidaria. Aunque las condiciones han cambiado drásticamente, ponerle unas cuantas fichas a la capacidad del técnico sería un acto no sólo de justicia sino de gratitud hacia quien supo explotar al máximo el escaso material disponible con el que sacó treinta puntos en su intento por permanecer en el grupo de los selectos. Aunque la parcialidad ponga en tela de juicio el criterio del entrenador para traer tantas incorporaciones, y de dudosos antecedentes en lo que a rendimiento se refiere, el voto de confianza estará vigente por un par de encuentros más. La paciencia de ambas partes se pondrá a prueba cuando los partidos entre semana y los kilómetros por recorrer marquen una tendencia.
APOSTILLAS
Zona de riesgo. La comisión directiva decidió, haciendo uso de la potestad que le otorgó una asamblea, acogerse a la ley de salvataje deportivo, una clara señal de que el estado económico-financiero de la entidad no puede levantarse ni con grúa. Llamó la atención, entonces, la cantidad de reclutados a quienes, sin excusas, habrá que cumplirles mensualmente. La tan mentada austeridad parece brillar por su ausencia. El camino a la perdición comienza siempre en el mismo punto.
Doble discurso. Hace poco fue presentado, y aprobado, el balance que dejó sin cerrar la falsa pertenencia. Los números arrojaron un pasivo de noventa y cinco millones de pesos, comisión investigativa mediante. Ahora resulta que la deuda es de más de ciento cincuenta palitos, menos unos quince que bajaron exiguamente el rojo. A esta dirigencia, le está costando cumplir con lo prometido en campaña. La transparencia es fácil de pregonarla pero difícil de exponerla.
Optimista al mango. No se puede negar que el conductor encaró esta nueva etapa con una visión más que positiva. "Merecimos ganarlo", dijo, soslayando que aun en superioridad de condiciones -casi cuarenta minutos con un hombre más-, el once en cancha no pudo doblegar a un rival flojo y sin ideas. El error estuvo en los últimos quince metros, el mismo dilema que padeció todo el certamen pasado. Imposible esperar resultados diferentes, aplicando la misma fórmula.
Pavada atómica. Es un león vendiendo conceptos burdos y vacíos de contenido. La sandez del "operativo retorno", pergeñada por el chupalerche primero para desviar la atención de la gilada de la responsabilidad que le cupo, bajo el ala del pasquinejo vernáculo, en el latrocinio perpetrado por la banda en fuga, no parece pegar entre la afición que no olvida a los serviles y obsecuentes que dedicaron más de siete años a encubrir delincuentes. Cómplices necesarios, aprendices de avispados.
jueves, agosto 14, 2014
miércoles, agosto 06, 2014
Como empezando de nuevo
Finalizado el festival de chovinismo que se desata cada cuatro años, tan bien cubierto -tal y como acostumbra, con selfies al por mayor y apuntes intrascendentes- por quien necesitó pelar su propia billetera para que nadie diga que faltó al evento porque su mecenas cayó en desgracia, se pone en marcha la reconstrucción de lo poco que quedó después del devastador paso de la falsa pertenencia y su consecuencia inmediata caratulada como descenso de categoría. Para matizar la prolongada espera, algunos intentan asimilar la desgraciada coyuntura, otros hacen catarsis involucrándose, cual partícipes inocuos, en el compilado de nombres que intentará pegar el salto hacia el retorno inmediato.
Misión difícil de llevar a cabo, considerando la docena de caras nuevas que deberán ensamblarse para darle al equipo una fisonomía decente si las pretensiones de ascender son tan serias como los responsables de tamaño lance sostienen frente a los micrófonos de turno. Un torneo corto puede ser la oportunidad ideal para que un conjunto más o menos sólido se lleve el premio deseado -cinco de once resulta una medida bastante aceptable-, pero también puede ofrecer poco tiempo para que un andamiaje totalmente renovado alcance a interpretar la propuesta del conductor y llevarla a la práctica, sin fisuras, al campo de juego. Aspirar a uno de los lugares de privilegio con un rejuntado sin identidad parece una ficción sin fundamento.
Con movimientos signados por la escasa transparencia, con rumores de enfrentamiento entre dirigentes y con el salvataje deportivo en marcha, el porvenir se muestra reticente a volcar sobre la afición una lluvia de buenos augurios. Sin novedades en la causa que involucra a la banda en fuga, sin mayores aportes de la directiva a la investigación, los hacedores del latrocinio tienen tiempo para darle notas al pasquinejo vernáculo -que como buenos traseros sucios ni siquiera se atrevieron a firmar- y llorar la partida del todo pasa. Es de suponer que con el viaje del don al otro mundo, el único que podía representar un escollo al avance de las pesquisas, unas cuantas verdades saldrán a la luz. Sin revisar el pasado, no hay futuro posible.
Misión difícil de llevar a cabo, considerando la docena de caras nuevas que deberán ensamblarse para darle al equipo una fisonomía decente si las pretensiones de ascender son tan serias como los responsables de tamaño lance sostienen frente a los micrófonos de turno. Un torneo corto puede ser la oportunidad ideal para que un conjunto más o menos sólido se lleve el premio deseado -cinco de once resulta una medida bastante aceptable-, pero también puede ofrecer poco tiempo para que un andamiaje totalmente renovado alcance a interpretar la propuesta del conductor y llevarla a la práctica, sin fisuras, al campo de juego. Aspirar a uno de los lugares de privilegio con un rejuntado sin identidad parece una ficción sin fundamento.
Con movimientos signados por la escasa transparencia, con rumores de enfrentamiento entre dirigentes y con el salvataje deportivo en marcha, el porvenir se muestra reticente a volcar sobre la afición una lluvia de buenos augurios. Sin novedades en la causa que involucra a la banda en fuga, sin mayores aportes de la directiva a la investigación, los hacedores del latrocinio tienen tiempo para darle notas al pasquinejo vernáculo -que como buenos traseros sucios ni siquiera se atrevieron a firmar- y llorar la partida del todo pasa. Es de suponer que con el viaje del don al otro mundo, el único que podía representar un escollo al avance de las pesquisas, unas cuantas verdades saldrán a la luz. Sin revisar el pasado, no hay futuro posible.
sábado, junio 07, 2014
Contra las cuerdas
Pasó de estrella exclusiva de la sección deportes del pasquinejo vernáculo a ocupar un espacio en esa otra a la que denominan con el eufemismo "sucesos" para no llamarla directamente "policiales". Las denuncias primero, los allanamientos a sus mal habidas propiedades, y las de sus secuaces, después, convirtieron al dirigente preferido del parodismo rastrero en un serio candidato al traje a rayas, cercado, en lugar de las babosas lisonjas a las que estaba tan acostumbrado, por una cantidad impresionante de pruebas incriminatorias. Hasta parece que tuvo el descaro de falsificar firmas, digno gesto de un vil estafador que se cree impune.
Como es costumbre en esta bendita tierra, la justicia avanza sólo cuando el poder de quienes creyeron no tener límites en su ejercicio, se diluye o simplemente, de golpe y porrazo, se pierde. En el caso específico, el acelere también puede emparentarse con la desgracia del descenso. Quién sabe si la causa hubiera cobrado tamaño empuje con la categoría a buen resguardo. El ejemplo más palpable lo dio el mismísimo ex primer mandatario, quien aprovechó la etapa de buenos resultados para salir del ostracismo y volver a desplegar una verborragia falaz y oportunista, mientras que el silencio fue la resultante del cruel desenlace.
Por lo pronto, sus representantes legales ya están urdiendo estrategias para enturbiar la causa, minimizar acciones a todas luces delictivas, ampliar el espectro de responsables para quitarle carga a las demandas, y demás clásicos dilatorios que colaboren a correr el foco del interés público; cuanto menos difusión haya al respecto más rápido hace su trabajo el olvido, punto donde comienza a decaer el interés de la señora de ojos vendados por dictar sentencia. Mientras tanto, los nefastos cómplices que llevaron al encumbramiento de semejante bandido, por arte de magia dejaron de hablar de ciertos temas para refugiarse estrictamente en lo deportivo. Muy conveniente.
Como es costumbre en esta bendita tierra, la justicia avanza sólo cuando el poder de quienes creyeron no tener límites en su ejercicio, se diluye o simplemente, de golpe y porrazo, se pierde. En el caso específico, el acelere también puede emparentarse con la desgracia del descenso. Quién sabe si la causa hubiera cobrado tamaño empuje con la categoría a buen resguardo. El ejemplo más palpable lo dio el mismísimo ex primer mandatario, quien aprovechó la etapa de buenos resultados para salir del ostracismo y volver a desplegar una verborragia falaz y oportunista, mientras que el silencio fue la resultante del cruel desenlace.
Por lo pronto, sus representantes legales ya están urdiendo estrategias para enturbiar la causa, minimizar acciones a todas luces delictivas, ampliar el espectro de responsables para quitarle carga a las demandas, y demás clásicos dilatorios que colaboren a correr el foco del interés público; cuanto menos difusión haya al respecto más rápido hace su trabajo el olvido, punto donde comienza a decaer el interés de la señora de ojos vendados por dictar sentencia. Mientras tanto, los nefastos cómplices que llevaron al encumbramiento de semejante bandido, por arte de magia dejaron de hablar de ciertos temas para refugiarse estrictamente en lo deportivo. Muy conveniente.
viernes, mayo 30, 2014
La inmolación de los penitentes
Se terminó la ilusión y también la angustia. El final de una era sorprendió a los más optimistas, quienes, abrazados a los heroicos treinta puntos, esperaban gambetear el anunciado destino saliendo airosos de una batalla desigual. Este equipo limitado, plagado de juveniles que enfrentaron con hidalguía, a lo largo de diecinueve fechas, las tortuosas vallas de la carrera por la permanencia, llegó al partido desempate con el combustible agotado. Sin reservas físicas, consumidos mentalmente y obligados a cambiar el chip para ir en busca de los tres puntos, demostraron lo difícil que es alcanzar el objetivo apelando sólo a la fuerza interior, el compromiso por los colores y la responsabilidad que exigía el momento. Siempre hace falta un plus, la templanza y la experiencia para aguantar la presión y el toque de fútbol del que carecieron durante todo el certamen.
Tirando por tierra el latiguillo del cual los cómplices se aferran para darle una vuelta de tuerca al asunto y dejar en un segundo plano su activa participación en el latrocinio, de este descenso hay culpables por todos lados. A la falsa pertenencia la bancaron los socios con su voto en tres oportunidades. Por comodidad, por interés, por la misma soberbia que durante siete años y medio la representó de cuerpo entero. Los actuales directivos, quienes nunca levantaron la voz para denunciar a la peor y más corrupta administración de la historia; el mismísimo presidente, conocedor absoluto de muchos desmanejos que no puede negar; el eterno gerente, partícipe necesario del descalabro institucional. El parodismo vernáculo rastrero, que hoy se pone el traje de pobre estafado en su buena fe. Los simpatizantes en general, por su desidia consuetudinaria.
La segunda categoría pasó de ser una eterna negación, motivo de burla constante como parte indispensable del mal llamado folclore del fútbol, a tangible realidad. De ahora en adelante se pondrá en juego la capacidad de la dirigencia, no sólo para armar y llevar a cabo la ingeniería necesaria que asegure el regreso a primera división, sino también para garantizarle un castigo ejemplar a la banda en fuga en el ámbito de la justicia. En cuanto a la afición, aunque ahora parezca resignada y ya esté lanzada al ingenuo juego del armado del plantel que enfrentará el próximo semestre, sólo la salida al campo de juego en el primer encuentro en otra divisional le hará caer la ficha de la dolorosa penitencia impuesta por haber avalado la arrogancia delirante de un grupo sin escrúpulos que terminó vaciando la institución. Antes de aprender de los errores hay que aceptar la comisión de los mismos.
APOSTILLAS
Magro recuento. Decretado el descenso, el presidente emitió un comunicado de agradecimiento a hinchas, jugadores y cuerpo técnico, haciendo hincapié en que los "responsables son otros". Livianamente habló de "reacomodamiento económico", de las expulsiones pero no de las rebajas de penas a un par, de la "ratificación" del boceto del balance dejado por la corruptela anterior y la contratación de un abogado querellante. Rebuscado y bastante endeble.
Trastorno bipolar. Antes de la gran final dijo que había encontrado "su lugar en el mundo"; después de la derrota afirmó "me voy porque les fallé"; al día siguiente le mandó un mensaje al presidente, "lo dejo a tu criterio"; horas después confirmó que va a estar a la cabeza del "operativo retorno". Habrá que ver qué plantel puede formar y si es capaz de transmitirle al equipo la misma enjundia pero con diferente objetivo. Las circunstancias, aunque parezcan similares, no son las mismas.
Ojo clínico. Otro que está saboreando las mieles de la venganza es el líder de la oposición que nunca se calló y, soportando toda clase de insultos desde los cuatro puntos cardinales, alertó siempre acerca de la clase de facinerosos que dirigía los destinos de la entidad. Con la falsa pertenencia en desgracia, curiosamente, se activaron todas sus denuncias, y otras nuevas empezarán a engordar la causa. Merecería un desagravio público de parte de todos los que censuraron su accionar o por lo menos un «tenía razón».
Inmundicia asquerosa. De servil chupalerche, el más nefasto parodista vernáculo de todos los tiempos, pasó a chupahincha de la primera hora. Después del obituario de apertura en la transmisión, que dejó una sensación de mal augurio, no ahorró elogios para la masa sabalera, la que estaba presente, colmando las gradas, y la que no. Hombre prevenido, vale por dos. No quiso tener que salir, otra vez, de un estadio en patrullero. Guarda con los allanamientos, en ciertas ocasiones, pueden ser contagiosos.
Tirando por tierra el latiguillo del cual los cómplices se aferran para darle una vuelta de tuerca al asunto y dejar en un segundo plano su activa participación en el latrocinio, de este descenso hay culpables por todos lados. A la falsa pertenencia la bancaron los socios con su voto en tres oportunidades. Por comodidad, por interés, por la misma soberbia que durante siete años y medio la representó de cuerpo entero. Los actuales directivos, quienes nunca levantaron la voz para denunciar a la peor y más corrupta administración de la historia; el mismísimo presidente, conocedor absoluto de muchos desmanejos que no puede negar; el eterno gerente, partícipe necesario del descalabro institucional. El parodismo vernáculo rastrero, que hoy se pone el traje de pobre estafado en su buena fe. Los simpatizantes en general, por su desidia consuetudinaria.
La segunda categoría pasó de ser una eterna negación, motivo de burla constante como parte indispensable del mal llamado folclore del fútbol, a tangible realidad. De ahora en adelante se pondrá en juego la capacidad de la dirigencia, no sólo para armar y llevar a cabo la ingeniería necesaria que asegure el regreso a primera división, sino también para garantizarle un castigo ejemplar a la banda en fuga en el ámbito de la justicia. En cuanto a la afición, aunque ahora parezca resignada y ya esté lanzada al ingenuo juego del armado del plantel que enfrentará el próximo semestre, sólo la salida al campo de juego en el primer encuentro en otra divisional le hará caer la ficha de la dolorosa penitencia impuesta por haber avalado la arrogancia delirante de un grupo sin escrúpulos que terminó vaciando la institución. Antes de aprender de los errores hay que aceptar la comisión de los mismos.
APOSTILLAS
Magro recuento. Decretado el descenso, el presidente emitió un comunicado de agradecimiento a hinchas, jugadores y cuerpo técnico, haciendo hincapié en que los "responsables son otros". Livianamente habló de "reacomodamiento económico", de las expulsiones pero no de las rebajas de penas a un par, de la "ratificación" del boceto del balance dejado por la corruptela anterior y la contratación de un abogado querellante. Rebuscado y bastante endeble.
Trastorno bipolar. Antes de la gran final dijo que había encontrado "su lugar en el mundo"; después de la derrota afirmó "me voy porque les fallé"; al día siguiente le mandó un mensaje al presidente, "lo dejo a tu criterio"; horas después confirmó que va a estar a la cabeza del "operativo retorno". Habrá que ver qué plantel puede formar y si es capaz de transmitirle al equipo la misma enjundia pero con diferente objetivo. Las circunstancias, aunque parezcan similares, no son las mismas.
Ojo clínico. Otro que está saboreando las mieles de la venganza es el líder de la oposición que nunca se calló y, soportando toda clase de insultos desde los cuatro puntos cardinales, alertó siempre acerca de la clase de facinerosos que dirigía los destinos de la entidad. Con la falsa pertenencia en desgracia, curiosamente, se activaron todas sus denuncias, y otras nuevas empezarán a engordar la causa. Merecería un desagravio público de parte de todos los que censuraron su accionar o por lo menos un «tenía razón».
Inmundicia asquerosa. De servil chupalerche, el más nefasto parodista vernáculo de todos los tiempos, pasó a chupahincha de la primera hora. Después del obituario de apertura en la transmisión, que dejó una sensación de mal augurio, no ahorró elogios para la masa sabalera, la que estaba presente, colmando las gradas, y la que no. Hombre prevenido, vale por dos. No quiso tener que salir, otra vez, de un estadio en patrullero. Guarda con los allanamientos, en ciertas ocasiones, pueden ser contagiosos.
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