Terminar el torneo en descenso directo no es la peor noticia, todavía restan diecinueve fechas con posibilidades de revertir la situación. Terminar con una entidad acéfala tampoco, dentro de pocos días una nueva conducción se hará cargo del despiporre generado por la falsa pertenencia. Los principales problemas radican en las deudas acumuladas, la falta de recursos y la enorme y ociosa estructura montada como si de un estado paralelo se tratara. Si los ganadores de las próximas elecciones no recalan con un bagaje cargado de ideas, la realidad le asestará un duro golpe al futuro. Encauzar el descalabro no será sólo cuestión de dinero, ni de inversores, hará falta mucha muñeca para reconfigurar tanta dilapidación sin resultados. El verbo negociar pondrá a prueba la capacidad de conjugación de los electos.
Desenterrar la inmundicia escondida con vileza y sigilo por la dirigencia en fuga será otra tarea impostergable de quienes asuman el próximo mandato. No deberán interponer excusa alguna si no quieren ser un eslabón más de la red de encubrimiento de la impúdica corruptela que dejó al club en estado terminal. No deberá importar cuánta podredumbre quede expuesta, ni cuánto afecte directamente a la arrogancia incentivada durante siete años de aparente opulencia. Ocultar, de la manera que fuese, una mínima porción de la farsa que explotó la necesidad de figuración de tantos años postergados, marcaría el inicio de otro ciclo fraudulento anclado en la repetición de errores. Que la afición sepa en qué medida se dejó enredar en la telaraña del engaño, formará parte del aprendizaje.
Los comicios determinarán en qué proporción la masa societaria habilitada para sufragar capitalizó la experiencia reciente. De todas maneras, ya existen indicios de que desde la misma historia se habilitará el equívoco como para no perder la costumbre. De ahí a tropezar con la misma piedra, un paso. Ciertas inclinaciones explican el por qué de los constantes fracasos. Despedazar con fiereza modelos caídos en desgracia y después defender y aceptar maniobras propias de lo censurado pone en evidencia las contradicciones que le dan aire a las sombras recurrentes. El espejo está a la alcance de la mano. Tomarlo y mirar lo que refleja ayudaría a comprender el empecinamiento en transitar caminos que no llevan a ninguna parte. El error de la víctima es no darse cuenta que es su propio victimario.
APOSTILLAS
Pozo vacante. Corren apuestas para saber dónde está escondido el ex primer mandatario. Mientras los rumores sobre impunidad, según la lista que gane, corren como reguero de pólvora, la afición despunta el vicio de barra brava intimidante por las redes sociales, tejiendo envalentonada amenazas virtuales al renunciado y sus cómplices. Por las dudas, ninguno asoma la nariz.
Bono navideño. Dicen las malas lenguas que el impresentable vice metió "las uñas" en el padrón con inconfesables intenciones. Como a la dirigencia en fuga no le da el tiempo ni el piné para borrar los rastros incriminatorios, está dale que dale con la maquinita multiplicando socios activos con el propósito de embarrar la cancha. Con un par de candidatos, afirman, la inmunidad ya está acordada.
Rojo furioso. La cuenta solidaria resultó un papelón más, acorde con quienes la propiciaron y con los arrastrados que inflaron la iniciativa. Muchos todavía esperan que con la misma rapidez con que se prestaron para las cámaras, aclaren cuánto se juntó y en manos de quién se depositará lo recaudado. Aunque la cifra haya sido irrisoria, los números habría que blanquearlos públicamente.
Guirnalda fosforescente. No llamó la atención el silencio del chupalerche primero, el análisis crítico de la cuestión institucional nunca fue su fuerte; ni la postura del pasquinejo vernáculo que, a través de unas jinetas peleadas con la gramática, tiró un par de líneas caídas de la palmera. Siguiendo la acostumbrada senda de subestimación al lector, la aceitada maquinaria de cobertura mediática de la falsa pertenencia lavó sus manos sin el más mínimo remordimiento.
viernes, diciembre 13, 2013
martes, diciembre 03, 2013
La última cena
Mientras el derrumbe institucional encuentra su correlato en la cancha, los candidatos se aprestan a dirimir diferencias en un campo minado. No importa que la miseria sea un hecho, no importa que la magnitud del daño sea inconmensurable. Esta vez sin estridencias, con negociaciones, con idas y venidas, las listas empiezan a armarse para ofrecer alternativas al desquicio generalizado; aunque, como siempre, el interés esté concentrado en un ex acostumbrado a sacar de paseo su mito en cada elección. Contra reloj, los aspirantes barajan nombres en lugar de propuestas. Para seducir, nada mejor que un apellido en apariencia ilustre antes que un plan de salvataje coherente y consensuado entre los sectores con mayor representatividad. Un signo de los tiempos que corren.
Así las cosas, el clamor popular, tan proclive a la confusión, celebró con especial énfasis la decisión de una figura inesperada que ingresó a la arena política con el pie izquierdo. La honestidad intelectual no parece una virtud entre quienes, de una u otra forma, han sido parte del universo de la falsa pertenencia. Habrá que esperar el dictamen de la junta y posteriormente la difusión de los programas de trabajo para evaluar la seriedad de algunas candidaturas. En la misma línea, merecen una mención especial los pretendientes al sillón que nunca alzaron la voz contra el latrocinio pergeñado por la gestión en fuga, tal vez en concordancia con la particular miopía de la afición que suele ver en la crítica al desempeño de las personas un ataque a la institución. Discernir no es tarea fácil.
Como telón de fondo, la última imagen resultó una instantánea de la historia reciente. Los mártires, guarecidos detrás de una demagogia inconsciente, arrojando a las gradas los restos de una inmolación impensada. Los aplaudidores del circo, testigos irrespetuosos del suplicio, disputando los jirones de la ofrenda. Lo que queda de una leyenda, fragmentos de la memoria, devorada por su propia gente en medio de un dramático ritual caníbal. Igual que el elogio de la soberbia deglutió la pasión. Igual que la ineptitud incineró el patrimonio. Igual que la fragmentación abraza la incertidumbre. Para retomar el camino perdido hace falta mucho más que buenas intenciones. Hace falta madurez para valorar proyectos, inteligencia para optar por lo idóneo, interés y responsabilidad para no repetir errores.
APOSTILLAS
Nuevos conversos. Como por arte de magia, están apareciendo hasta debajo de las piedras detractores del ex primer mandatario. Ahora resulta que todos fueron engañados, estafados, burlados, traicionados y demás ados habidos y por haber. Parece mentira. Todo a raíz de un problemita económico-financiero. Si los cheques no hubieran alzado vuelo, la omertá seguiría vivita y coleando. Un detalle no menor.
Varita mágica. Con la falsa pertenencia muerta y enterrada reapareció el innombrable y gustosamente se prestó a la requisitoria parodística. Confesó su compromiso con el mal momento, no quiso estigmatizar a nadie pero le envió un mensaje a los idos, negó su participación en los próximos comicios y se ofreció para dar consejos a quienes lo soliciten. Por ahora se abstuvo de recomendar a quién no votar. La voz de la experiencia.
Gestito de idea. Un puñado de ex dirigentes salió del ostracismo para proponer negocios con el patrimonio del club en nombre del compromiso con los colores. La preocupación se hizo extensiva a los restos de la dirigencia que, ni lerdos ni perezosos, le colgaron un cartelito de siete cifras al escaso material vendible. El innombrable retrucó pidiendo ayuda desinteresada. La pasión es sorda, ciega y muda, pero no tonta.
Plato frío. Mientras el hemisferio sentimental de la dupla a cargo de la transmisión asoleada se quebraba al ver volar las camisetas hacia la tribuna, el pensante le sacaba chispas a su momento de gloria. Sin temor a la réplica, se despachó contra el renunciante con cuanto improperio encontró en el diccionario de la lengua española. Tantos años con la gestión atragantada ya le estaba afectando la salud. La venganza de los justos.
Así las cosas, el clamor popular, tan proclive a la confusión, celebró con especial énfasis la decisión de una figura inesperada que ingresó a la arena política con el pie izquierdo. La honestidad intelectual no parece una virtud entre quienes, de una u otra forma, han sido parte del universo de la falsa pertenencia. Habrá que esperar el dictamen de la junta y posteriormente la difusión de los programas de trabajo para evaluar la seriedad de algunas candidaturas. En la misma línea, merecen una mención especial los pretendientes al sillón que nunca alzaron la voz contra el latrocinio pergeñado por la gestión en fuga, tal vez en concordancia con la particular miopía de la afición que suele ver en la crítica al desempeño de las personas un ataque a la institución. Discernir no es tarea fácil.
Como telón de fondo, la última imagen resultó una instantánea de la historia reciente. Los mártires, guarecidos detrás de una demagogia inconsciente, arrojando a las gradas los restos de una inmolación impensada. Los aplaudidores del circo, testigos irrespetuosos del suplicio, disputando los jirones de la ofrenda. Lo que queda de una leyenda, fragmentos de la memoria, devorada por su propia gente en medio de un dramático ritual caníbal. Igual que el elogio de la soberbia deglutió la pasión. Igual que la ineptitud incineró el patrimonio. Igual que la fragmentación abraza la incertidumbre. Para retomar el camino perdido hace falta mucho más que buenas intenciones. Hace falta madurez para valorar proyectos, inteligencia para optar por lo idóneo, interés y responsabilidad para no repetir errores.
APOSTILLAS
Nuevos conversos. Como por arte de magia, están apareciendo hasta debajo de las piedras detractores del ex primer mandatario. Ahora resulta que todos fueron engañados, estafados, burlados, traicionados y demás ados habidos y por haber. Parece mentira. Todo a raíz de un problemita económico-financiero. Si los cheques no hubieran alzado vuelo, la omertá seguiría vivita y coleando. Un detalle no menor.
Varita mágica. Con la falsa pertenencia muerta y enterrada reapareció el innombrable y gustosamente se prestó a la requisitoria parodística. Confesó su compromiso con el mal momento, no quiso estigmatizar a nadie pero le envió un mensaje a los idos, negó su participación en los próximos comicios y se ofreció para dar consejos a quienes lo soliciten. Por ahora se abstuvo de recomendar a quién no votar. La voz de la experiencia.
Gestito de idea. Un puñado de ex dirigentes salió del ostracismo para proponer negocios con el patrimonio del club en nombre del compromiso con los colores. La preocupación se hizo extensiva a los restos de la dirigencia que, ni lerdos ni perezosos, le colgaron un cartelito de siete cifras al escaso material vendible. El innombrable retrucó pidiendo ayuda desinteresada. La pasión es sorda, ciega y muda, pero no tonta.
Plato frío. Mientras el hemisferio sentimental de la dupla a cargo de la transmisión asoleada se quebraba al ver volar las camisetas hacia la tribuna, el pensante le sacaba chispas a su momento de gloria. Sin temor a la réplica, se despachó contra el renunciante con cuanto improperio encontró en el diccionario de la lengua española. Tantos años con la gestión atragantada ya le estaba afectando la salud. La venganza de los justos.
viernes, noviembre 29, 2013
El calvario de los benditos
Como en un gesto de resignación, la palabra más temida empezó a circular con naturalidad desde que la ignorancia y la buena fe recibieron el tiro de gracia. Los primeros que la sacaron del arcón de los recuerdos fueron los protagonistas. La impusieron de prepo en los medios y de allí empezó a bajar impregnando la piel de la incrédula afición. Los jugadores se sienten descendidos. Para ellos, la pérdida de la categoría es un hecho irreversible. No son los únicos responsables pero, en un intento por mantener a salvo su dignidad, asumen la parte que les corresponde en el descalabro. Bajos rendimientos individuales, malas actuaciones y silencios cómplices representan sólo una porción del combo. En cierto sentido, se sienten los patos de la boda; víctimas y victimarios en la escena del crimen.
Para encarar lo que falta no hay fuerza de voluntad. Las energías han abandonado a los más experimentados y los pibes, que deberían disfrutar de la tan ansiada llegada a primera, sufren en carne propia una herencia no deseada. Algunos ya se fueron, otros están en vías de irse. No hay con qué encarar el próximo semestre. El panorama es desolador. Las gradas tampoco están ajenas. El aliento fue decayendo paralelo al latrocinio. Con la incredulidad a cuestas, los pocos que aún agitan las banderas intentan mostrarse incólumes; sin embargo, los cachetazos no ceden y cada día una mala nueva empuja hacia las profundidades de lo indecible la vapuleada soberbia con que creyeron conquistar un universo que nunca les fue propio. El costo de pretender cambiar la esencia está saliendo demasiado caro.
Así las cosas, las voces que preanuncian males mayores no aceptan someterse a las pautas del silencio y la realidad no deja lugar a la duda. La acefalía es un hecho, las deudas se multiplican, las deserciones no cesan. El fútbol en estado desesperante, la entidad a punto de colapso efectivo. Los únicos que están firmes son los candidatos a administrar los despojos de una institución saqueada con la anuencia de su gente. La fragmentación, otro mérito de la falsa pertenencia, pinta un cuadro de situación inédito. El muestrario incluye de todo un poco. Sobran exponentes del mutismo interesado, que sabían y callaban, que participaron y huyeron; inexpertos bañados de voluntarismo, ignotos bajo sospecha y reincidentes sin culpa. Hay para todos los gustos, hasta para los que quieran repetir la experiencia.
APOSTILLAS
Baúl de sorpresas. Mientras el impresentable vice niega el repudio generalizado del plantel, las malas lenguas andan diciendo que el ex primer mandatario ocupa un lugar en la mesa de negociaciones por sideral deuda en defensa de sus propios intereses. Cuando ingresen las nuevas autoridades, si la impunidad no gana la batalla, la caja más famosa de la mitología griega va a quedar hecha un poroto.
Albañal disponible. El director ejecutivo del fútbol neonato-infanto-juvenil fue otro que se tomó el buque entre gallos y medianoche. La renuncia del líder de la falsa pertenencia y el excremento que no para de aparecer por todos lados, arrastraron a unos cuantos. El modus operandi fue el mismo que el de su mecenas; primero la excusa de la salud, después el adiós sin explicaciones. Antes de que lo rajen, se rajó solo.
Trabajo insalubre. Nunca imaginó que el rol de capitán le traería tantos dolores de cabeza. Primero salió a dar la cara para contar que fueron víctimas inocentes del cuento del tío, después fue el encargado de comunicar el rechazo a viajar en compañía de algún dirigente y por último se despachó con un "no tenemos dirigentes" frente a las cámaras de la televisión impúdica. No ve la hora de hacer el traspaso de cinta.
Haciendo roncha. Los medios nacionales se acordaron de que hay vida más allá de sus narices y por un par de días hicieron foco en la catástrofe vernácula. Las caídas venden y las estruendosas ni qué hablar. Un puñado de notas bañadas de acuosa moralina bastaron para darle la razón al ex primer mandatario. "Vengo a cambiar la historia del club porque me sobran pelotas para hacerlo." Dicho y hecho.
Para encarar lo que falta no hay fuerza de voluntad. Las energías han abandonado a los más experimentados y los pibes, que deberían disfrutar de la tan ansiada llegada a primera, sufren en carne propia una herencia no deseada. Algunos ya se fueron, otros están en vías de irse. No hay con qué encarar el próximo semestre. El panorama es desolador. Las gradas tampoco están ajenas. El aliento fue decayendo paralelo al latrocinio. Con la incredulidad a cuestas, los pocos que aún agitan las banderas intentan mostrarse incólumes; sin embargo, los cachetazos no ceden y cada día una mala nueva empuja hacia las profundidades de lo indecible la vapuleada soberbia con que creyeron conquistar un universo que nunca les fue propio. El costo de pretender cambiar la esencia está saliendo demasiado caro.
Así las cosas, las voces que preanuncian males mayores no aceptan someterse a las pautas del silencio y la realidad no deja lugar a la duda. La acefalía es un hecho, las deudas se multiplican, las deserciones no cesan. El fútbol en estado desesperante, la entidad a punto de colapso efectivo. Los únicos que están firmes son los candidatos a administrar los despojos de una institución saqueada con la anuencia de su gente. La fragmentación, otro mérito de la falsa pertenencia, pinta un cuadro de situación inédito. El muestrario incluye de todo un poco. Sobran exponentes del mutismo interesado, que sabían y callaban, que participaron y huyeron; inexpertos bañados de voluntarismo, ignotos bajo sospecha y reincidentes sin culpa. Hay para todos los gustos, hasta para los que quieran repetir la experiencia.
APOSTILLAS
Baúl de sorpresas. Mientras el impresentable vice niega el repudio generalizado del plantel, las malas lenguas andan diciendo que el ex primer mandatario ocupa un lugar en la mesa de negociaciones por sideral deuda en defensa de sus propios intereses. Cuando ingresen las nuevas autoridades, si la impunidad no gana la batalla, la caja más famosa de la mitología griega va a quedar hecha un poroto.
Albañal disponible. El director ejecutivo del fútbol neonato-infanto-juvenil fue otro que se tomó el buque entre gallos y medianoche. La renuncia del líder de la falsa pertenencia y el excremento que no para de aparecer por todos lados, arrastraron a unos cuantos. El modus operandi fue el mismo que el de su mecenas; primero la excusa de la salud, después el adiós sin explicaciones. Antes de que lo rajen, se rajó solo.
Trabajo insalubre. Nunca imaginó que el rol de capitán le traería tantos dolores de cabeza. Primero salió a dar la cara para contar que fueron víctimas inocentes del cuento del tío, después fue el encargado de comunicar el rechazo a viajar en compañía de algún dirigente y por último se despachó con un "no tenemos dirigentes" frente a las cámaras de la televisión impúdica. No ve la hora de hacer el traspaso de cinta.
Haciendo roncha. Los medios nacionales se acordaron de que hay vida más allá de sus narices y por un par de días hicieron foco en la catástrofe vernácula. Las caídas venden y las estruendosas ni qué hablar. Un puñado de notas bañadas de acuosa moralina bastaron para darle la razón al ex primer mandatario. "Vengo a cambiar la historia del club porque me sobran pelotas para hacerlo." Dicho y hecho.
miércoles, noviembre 20, 2013
El infierno tan temido
Todos se quedaron solos y vacíos. La dirigencia, sola con su soberbia e ineptitud; los jugadores, solos con su candidez e ignorancia; la afición, sola con su bronca y su pena; y el parodismo servil, solo con su conciencia. Los acontecimientos se precipitaron por decisión del plantel profesional, harto de engaños y mentiras. Convalidadas por el gremio, en una movida con un extraño aroma a redada, las acciones emprendidas por los jugadores dejaron en evidencia, en vivo y en directo para los cuatro puntos cardinales del país, la caótica y vergonzosa situación en la que la falsa pertenencia sumió a la centenaria entidad. Y los gritos desencajados se convirtieron en renuncia indeclinable. La caída resultó más estruendosa de lo que cualquiera hubiera podido imaginar. Con descontrol, desmanes, heridos, destrozos y puntos dejados en el camino.
El día después, los señalados con el dedo inquisidor salieron a vociferar su verdad para no quedar como los malos de la película. Venciendo los miedos que impone el sistema, y conscientes del error al que fueron inducidos, decidieron calmar el descontento popular blanqueando destratos, deudas, intimaciones, cheques sin fondos, promesas incumplidas, abandono y una sarta de patrañas en la que, durante meses, se vieron envueltos para no perjudicar a la institución. Ahora les toca evaluar los resultados de tamaña osadía. A pesar de sus sentidos discursos, en apariencia teñidos de sinceridad, entre la parcialidad se cuecen focos de resistencia. Algunos tildan de imperdonable la actitud, mientras otros rescatan lo positivo de la acometida. Lo que no pudieron las masivas convocatorias ni las presentaciones guiadas por el estatuto, lo lograron los bolsillos afectados.
De ahora en más, tendrá que dar comienzo la etapa de reconstrucción. Levantar lo que en siete años se hizo trizas, la dignidad de una asociación sin fines de lucro tal y como la pensaron sus fundadores. Rescatando valores, principios y voluntades. Armando el rompecabezas desde el genuino compromiso con los intereses institucionales. Cambiando perspectivas, pautas y procederes. No será tarea sencilla. Depende de muchos factores que todavía no están definidos. La lógica indica que las elecciones no pueden demorar. A partir del llamado se verá quienes están dispuestos a involucrarse con responsabilidad en la ardua tarea. La unidad, con criterio, de todos cuantos estén dispuestos a trabajar sin condicionamientos por el bien de la entidad, se impone en los momentos de extravío. No hay tiempo que perder, mientras la llama siga ardiendo. Manos a la obra.
APOSTILLAS
Pastorcito mentiroso. Puesto al tanto de la determinación del plantel de no presentarse a disputar el encuentro, el ex primer mandatario, se dirigió hacia la concentración, echando fuego por la boca, dispuesto a disciplinar a la tropa. A los gritos intentó revertir la postura de los rebeldes y como respuesta recibió un "renunciá de una vez por todas". Firme el hombre, volvió a ofrecer recompensa. Nadie le creyó. Fin de la cita.
Retiro efectivo. El impresentable vice resiste atrincherado en un despacho en desuso. Obligado a tapar cuanto pueda, no sabe por dónde empezar. Si pidiendo perdón de rodillas para conseguir un paliativo al triste presente o poniendo todas las energías en disimular los innumerables chanchullos que más temprano que tarde verán la luz. Las dos cosas a la vez no puede. Y los pocos que quedan no alcanzan para darle una mano.
Palabra mayor. El capitán, en uso de sus facultades, pidió pista para dirigirse a la pasión popular. Quebrado, suplicó perdón argumentando que no tenían idea de las consecuencias de la decisión tomada. "A nosotros nos dijeron que el partido se iba a jugar, nos dieron la seguridad de que los puntos no los íbamos a perder", afirmó. Si llega la orden de gambetear el reglamento, se confirmarían ciertas sospechas. ¿Con almohada o sin almohada?
Paren las rotativas. Protagonista involuntario de una noche de disgusto generalizado, el chupalerche primero también salió a contar su verdad. "Nunca cobré un peso", dijo indignado por haber tenido que salir del estadio en patrullero. Bueno es confirmar que su obsecuencia fue libre y gratuita. Atención, la próxima dirigencia podrá disponer de un servicio oficioso de alcance provincial, sin cargo y sin opción. Exito asegurado.
El día después, los señalados con el dedo inquisidor salieron a vociferar su verdad para no quedar como los malos de la película. Venciendo los miedos que impone el sistema, y conscientes del error al que fueron inducidos, decidieron calmar el descontento popular blanqueando destratos, deudas, intimaciones, cheques sin fondos, promesas incumplidas, abandono y una sarta de patrañas en la que, durante meses, se vieron envueltos para no perjudicar a la institución. Ahora les toca evaluar los resultados de tamaña osadía. A pesar de sus sentidos discursos, en apariencia teñidos de sinceridad, entre la parcialidad se cuecen focos de resistencia. Algunos tildan de imperdonable la actitud, mientras otros rescatan lo positivo de la acometida. Lo que no pudieron las masivas convocatorias ni las presentaciones guiadas por el estatuto, lo lograron los bolsillos afectados.
De ahora en más, tendrá que dar comienzo la etapa de reconstrucción. Levantar lo que en siete años se hizo trizas, la dignidad de una asociación sin fines de lucro tal y como la pensaron sus fundadores. Rescatando valores, principios y voluntades. Armando el rompecabezas desde el genuino compromiso con los intereses institucionales. Cambiando perspectivas, pautas y procederes. No será tarea sencilla. Depende de muchos factores que todavía no están definidos. La lógica indica que las elecciones no pueden demorar. A partir del llamado se verá quienes están dispuestos a involucrarse con responsabilidad en la ardua tarea. La unidad, con criterio, de todos cuantos estén dispuestos a trabajar sin condicionamientos por el bien de la entidad, se impone en los momentos de extravío. No hay tiempo que perder, mientras la llama siga ardiendo. Manos a la obra.
APOSTILLAS
Pastorcito mentiroso. Puesto al tanto de la determinación del plantel de no presentarse a disputar el encuentro, el ex primer mandatario, se dirigió hacia la concentración, echando fuego por la boca, dispuesto a disciplinar a la tropa. A los gritos intentó revertir la postura de los rebeldes y como respuesta recibió un "renunciá de una vez por todas". Firme el hombre, volvió a ofrecer recompensa. Nadie le creyó. Fin de la cita.
Retiro efectivo. El impresentable vice resiste atrincherado en un despacho en desuso. Obligado a tapar cuanto pueda, no sabe por dónde empezar. Si pidiendo perdón de rodillas para conseguir un paliativo al triste presente o poniendo todas las energías en disimular los innumerables chanchullos que más temprano que tarde verán la luz. Las dos cosas a la vez no puede. Y los pocos que quedan no alcanzan para darle una mano.
Palabra mayor. El capitán, en uso de sus facultades, pidió pista para dirigirse a la pasión popular. Quebrado, suplicó perdón argumentando que no tenían idea de las consecuencias de la decisión tomada. "A nosotros nos dijeron que el partido se iba a jugar, nos dieron la seguridad de que los puntos no los íbamos a perder", afirmó. Si llega la orden de gambetear el reglamento, se confirmarían ciertas sospechas. ¿Con almohada o sin almohada?
Paren las rotativas. Protagonista involuntario de una noche de disgusto generalizado, el chupalerche primero también salió a contar su verdad. "Nunca cobré un peso", dijo indignado por haber tenido que salir del estadio en patrullero. Bueno es confirmar que su obsecuencia fue libre y gratuita. Atención, la próxima dirigencia podrá disponer de un servicio oficioso de alcance provincial, sin cargo y sin opción. Exito asegurado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)