Mientras el derrumbe institucional encuentra su correlato en la cancha, los candidatos se aprestan a dirimir diferencias en un campo minado. No importa que la miseria sea un hecho, no importa que la magnitud del daño sea inconmensurable. Esta vez sin estridencias, con negociaciones, con idas y venidas, las listas empiezan a armarse para ofrecer alternativas al desquicio generalizado; aunque, como siempre, el interés esté concentrado en un ex acostumbrado a sacar de paseo su mito en cada elección. Contra reloj, los aspirantes barajan nombres en lugar de propuestas. Para seducir, nada mejor que un apellido en apariencia ilustre antes que un plan de salvataje coherente y consensuado entre los sectores con mayor representatividad. Un signo de los tiempos que corren.
Así las cosas, el clamor popular, tan proclive a la confusión, celebró con especial énfasis la decisión de una figura inesperada que ingresó a la arena política con el pie izquierdo. La honestidad intelectual no parece una virtud entre quienes, de una u otra forma, han sido parte del universo de la falsa pertenencia. Habrá que esperar el dictamen de la junta y posteriormente la difusión de los programas de trabajo para evaluar la seriedad de algunas candidaturas. En la misma línea, merecen una mención especial los pretendientes al sillón que nunca alzaron la voz contra el latrocinio pergeñado por la gestión en fuga, tal vez en concordancia con la particular miopía de la afición que suele ver en la crítica al desempeño de las personas un ataque a la institución. Discernir no es tarea fácil.
Como telón de fondo, la última imagen resultó una instantánea de la historia reciente. Los mártires, guarecidos detrás de una demagogia inconsciente, arrojando a las gradas los restos de una inmolación impensada. Los aplaudidores del circo, testigos irrespetuosos del suplicio, disputando los jirones de la ofrenda. Lo que queda de una leyenda, fragmentos de la memoria, devorada por su propia gente en medio de un dramático ritual caníbal. Igual que el elogio de la soberbia deglutió la pasión. Igual que la ineptitud incineró el patrimonio. Igual que la fragmentación abraza la incertidumbre. Para retomar el camino perdido hace falta mucho más que buenas intenciones. Hace falta madurez para valorar proyectos, inteligencia para optar por lo idóneo, interés y responsabilidad para no repetir errores.
APOSTILLAS
Nuevos conversos. Como por arte de magia, están apareciendo hasta debajo de las piedras detractores del ex primer mandatario. Ahora resulta que todos fueron engañados, estafados, burlados, traicionados y demás ados habidos y por haber. Parece mentira. Todo a raíz de un problemita económico-financiero. Si los cheques no hubieran alzado vuelo, la omertá seguiría vivita y coleando. Un detalle no menor.
Varita mágica. Con la falsa pertenencia muerta y enterrada reapareció el innombrable y gustosamente se prestó a la requisitoria parodística. Confesó su compromiso con el mal momento, no quiso estigmatizar a nadie pero le envió un mensaje a los idos, negó su participación en los próximos comicios y se ofreció para dar consejos a quienes lo soliciten. Por ahora se abstuvo de recomendar a quién no votar. La voz de la experiencia.
Gestito de idea. Un puñado de ex dirigentes salió del ostracismo para proponer negocios con el patrimonio del club en nombre del compromiso con los colores. La preocupación se hizo extensiva a los restos de la dirigencia que, ni lerdos ni perezosos, le colgaron un cartelito de siete cifras al escaso material vendible. El innombrable retrucó pidiendo ayuda desinteresada. La pasión es sorda, ciega y muda, pero no tonta.
Plato frío. Mientras el hemisferio sentimental de la dupla a cargo de la transmisión asoleada se quebraba al ver volar las camisetas hacia la tribuna, el pensante le sacaba chispas a su momento de gloria. Sin temor a la réplica, se despachó contra el renunciante con cuanto improperio encontró en el diccionario de la lengua española. Tantos años con la gestión atragantada ya le estaba afectando la salud. La venganza de los justos.
martes, diciembre 03, 2013
viernes, noviembre 29, 2013
El calvario de los benditos
Como en un gesto de resignación, la palabra más temida empezó a circular con naturalidad desde que la ignorancia y la buena fe recibieron el tiro de gracia. Los primeros que la sacaron del arcón de los recuerdos fueron los protagonistas. La impusieron de prepo en los medios y de allí empezó a bajar impregnando la piel de la incrédula afición. Los jugadores se sienten descendidos. Para ellos, la pérdida de la categoría es un hecho irreversible. No son los únicos responsables pero, en un intento por mantener a salvo su dignidad, asumen la parte que les corresponde en el descalabro. Bajos rendimientos individuales, malas actuaciones y silencios cómplices representan sólo una porción del combo. En cierto sentido, se sienten los patos de la boda; víctimas y victimarios en la escena del crimen.
Para encarar lo que falta no hay fuerza de voluntad. Las energías han abandonado a los más experimentados y los pibes, que deberían disfrutar de la tan ansiada llegada a primera, sufren en carne propia una herencia no deseada. Algunos ya se fueron, otros están en vías de irse. No hay con qué encarar el próximo semestre. El panorama es desolador. Las gradas tampoco están ajenas. El aliento fue decayendo paralelo al latrocinio. Con la incredulidad a cuestas, los pocos que aún agitan las banderas intentan mostrarse incólumes; sin embargo, los cachetazos no ceden y cada día una mala nueva empuja hacia las profundidades de lo indecible la vapuleada soberbia con que creyeron conquistar un universo que nunca les fue propio. El costo de pretender cambiar la esencia está saliendo demasiado caro.
Así las cosas, las voces que preanuncian males mayores no aceptan someterse a las pautas del silencio y la realidad no deja lugar a la duda. La acefalía es un hecho, las deudas se multiplican, las deserciones no cesan. El fútbol en estado desesperante, la entidad a punto de colapso efectivo. Los únicos que están firmes son los candidatos a administrar los despojos de una institución saqueada con la anuencia de su gente. La fragmentación, otro mérito de la falsa pertenencia, pinta un cuadro de situación inédito. El muestrario incluye de todo un poco. Sobran exponentes del mutismo interesado, que sabían y callaban, que participaron y huyeron; inexpertos bañados de voluntarismo, ignotos bajo sospecha y reincidentes sin culpa. Hay para todos los gustos, hasta para los que quieran repetir la experiencia.
APOSTILLAS
Baúl de sorpresas. Mientras el impresentable vice niega el repudio generalizado del plantel, las malas lenguas andan diciendo que el ex primer mandatario ocupa un lugar en la mesa de negociaciones por sideral deuda en defensa de sus propios intereses. Cuando ingresen las nuevas autoridades, si la impunidad no gana la batalla, la caja más famosa de la mitología griega va a quedar hecha un poroto.
Albañal disponible. El director ejecutivo del fútbol neonato-infanto-juvenil fue otro que se tomó el buque entre gallos y medianoche. La renuncia del líder de la falsa pertenencia y el excremento que no para de aparecer por todos lados, arrastraron a unos cuantos. El modus operandi fue el mismo que el de su mecenas; primero la excusa de la salud, después el adiós sin explicaciones. Antes de que lo rajen, se rajó solo.
Trabajo insalubre. Nunca imaginó que el rol de capitán le traería tantos dolores de cabeza. Primero salió a dar la cara para contar que fueron víctimas inocentes del cuento del tío, después fue el encargado de comunicar el rechazo a viajar en compañía de algún dirigente y por último se despachó con un "no tenemos dirigentes" frente a las cámaras de la televisión impúdica. No ve la hora de hacer el traspaso de cinta.
Haciendo roncha. Los medios nacionales se acordaron de que hay vida más allá de sus narices y por un par de días hicieron foco en la catástrofe vernácula. Las caídas venden y las estruendosas ni qué hablar. Un puñado de notas bañadas de acuosa moralina bastaron para darle la razón al ex primer mandatario. "Vengo a cambiar la historia del club porque me sobran pelotas para hacerlo." Dicho y hecho.
Para encarar lo que falta no hay fuerza de voluntad. Las energías han abandonado a los más experimentados y los pibes, que deberían disfrutar de la tan ansiada llegada a primera, sufren en carne propia una herencia no deseada. Algunos ya se fueron, otros están en vías de irse. No hay con qué encarar el próximo semestre. El panorama es desolador. Las gradas tampoco están ajenas. El aliento fue decayendo paralelo al latrocinio. Con la incredulidad a cuestas, los pocos que aún agitan las banderas intentan mostrarse incólumes; sin embargo, los cachetazos no ceden y cada día una mala nueva empuja hacia las profundidades de lo indecible la vapuleada soberbia con que creyeron conquistar un universo que nunca les fue propio. El costo de pretender cambiar la esencia está saliendo demasiado caro.
Así las cosas, las voces que preanuncian males mayores no aceptan someterse a las pautas del silencio y la realidad no deja lugar a la duda. La acefalía es un hecho, las deudas se multiplican, las deserciones no cesan. El fútbol en estado desesperante, la entidad a punto de colapso efectivo. Los únicos que están firmes son los candidatos a administrar los despojos de una institución saqueada con la anuencia de su gente. La fragmentación, otro mérito de la falsa pertenencia, pinta un cuadro de situación inédito. El muestrario incluye de todo un poco. Sobran exponentes del mutismo interesado, que sabían y callaban, que participaron y huyeron; inexpertos bañados de voluntarismo, ignotos bajo sospecha y reincidentes sin culpa. Hay para todos los gustos, hasta para los que quieran repetir la experiencia.
APOSTILLAS
Baúl de sorpresas. Mientras el impresentable vice niega el repudio generalizado del plantel, las malas lenguas andan diciendo que el ex primer mandatario ocupa un lugar en la mesa de negociaciones por sideral deuda en defensa de sus propios intereses. Cuando ingresen las nuevas autoridades, si la impunidad no gana la batalla, la caja más famosa de la mitología griega va a quedar hecha un poroto.
Albañal disponible. El director ejecutivo del fútbol neonato-infanto-juvenil fue otro que se tomó el buque entre gallos y medianoche. La renuncia del líder de la falsa pertenencia y el excremento que no para de aparecer por todos lados, arrastraron a unos cuantos. El modus operandi fue el mismo que el de su mecenas; primero la excusa de la salud, después el adiós sin explicaciones. Antes de que lo rajen, se rajó solo.
Trabajo insalubre. Nunca imaginó que el rol de capitán le traería tantos dolores de cabeza. Primero salió a dar la cara para contar que fueron víctimas inocentes del cuento del tío, después fue el encargado de comunicar el rechazo a viajar en compañía de algún dirigente y por último se despachó con un "no tenemos dirigentes" frente a las cámaras de la televisión impúdica. No ve la hora de hacer el traspaso de cinta.
Haciendo roncha. Los medios nacionales se acordaron de que hay vida más allá de sus narices y por un par de días hicieron foco en la catástrofe vernácula. Las caídas venden y las estruendosas ni qué hablar. Un puñado de notas bañadas de acuosa moralina bastaron para darle la razón al ex primer mandatario. "Vengo a cambiar la historia del club porque me sobran pelotas para hacerlo." Dicho y hecho.
miércoles, noviembre 20, 2013
El infierno tan temido
Todos se quedaron solos y vacíos. La dirigencia, sola con su soberbia e ineptitud; los jugadores, solos con su candidez e ignorancia; la afición, sola con su bronca y su pena; y el parodismo servil, solo con su conciencia. Los acontecimientos se precipitaron por decisión del plantel profesional, harto de engaños y mentiras. Convalidadas por el gremio, en una movida con un extraño aroma a redada, las acciones emprendidas por los jugadores dejaron en evidencia, en vivo y en directo para los cuatro puntos cardinales del país, la caótica y vergonzosa situación en la que la falsa pertenencia sumió a la centenaria entidad. Y los gritos desencajados se convirtieron en renuncia indeclinable. La caída resultó más estruendosa de lo que cualquiera hubiera podido imaginar. Con descontrol, desmanes, heridos, destrozos y puntos dejados en el camino.
El día después, los señalados con el dedo inquisidor salieron a vociferar su verdad para no quedar como los malos de la película. Venciendo los miedos que impone el sistema, y conscientes del error al que fueron inducidos, decidieron calmar el descontento popular blanqueando destratos, deudas, intimaciones, cheques sin fondos, promesas incumplidas, abandono y una sarta de patrañas en la que, durante meses, se vieron envueltos para no perjudicar a la institución. Ahora les toca evaluar los resultados de tamaña osadía. A pesar de sus sentidos discursos, en apariencia teñidos de sinceridad, entre la parcialidad se cuecen focos de resistencia. Algunos tildan de imperdonable la actitud, mientras otros rescatan lo positivo de la acometida. Lo que no pudieron las masivas convocatorias ni las presentaciones guiadas por el estatuto, lo lograron los bolsillos afectados.
De ahora en más, tendrá que dar comienzo la etapa de reconstrucción. Levantar lo que en siete años se hizo trizas, la dignidad de una asociación sin fines de lucro tal y como la pensaron sus fundadores. Rescatando valores, principios y voluntades. Armando el rompecabezas desde el genuino compromiso con los intereses institucionales. Cambiando perspectivas, pautas y procederes. No será tarea sencilla. Depende de muchos factores que todavía no están definidos. La lógica indica que las elecciones no pueden demorar. A partir del llamado se verá quienes están dispuestos a involucrarse con responsabilidad en la ardua tarea. La unidad, con criterio, de todos cuantos estén dispuestos a trabajar sin condicionamientos por el bien de la entidad, se impone en los momentos de extravío. No hay tiempo que perder, mientras la llama siga ardiendo. Manos a la obra.
APOSTILLAS
Pastorcito mentiroso. Puesto al tanto de la determinación del plantel de no presentarse a disputar el encuentro, el ex primer mandatario, se dirigió hacia la concentración, echando fuego por la boca, dispuesto a disciplinar a la tropa. A los gritos intentó revertir la postura de los rebeldes y como respuesta recibió un "renunciá de una vez por todas". Firme el hombre, volvió a ofrecer recompensa. Nadie le creyó. Fin de la cita.
Retiro efectivo. El impresentable vice resiste atrincherado en un despacho en desuso. Obligado a tapar cuanto pueda, no sabe por dónde empezar. Si pidiendo perdón de rodillas para conseguir un paliativo al triste presente o poniendo todas las energías en disimular los innumerables chanchullos que más temprano que tarde verán la luz. Las dos cosas a la vez no puede. Y los pocos que quedan no alcanzan para darle una mano.
Palabra mayor. El capitán, en uso de sus facultades, pidió pista para dirigirse a la pasión popular. Quebrado, suplicó perdón argumentando que no tenían idea de las consecuencias de la decisión tomada. "A nosotros nos dijeron que el partido se iba a jugar, nos dieron la seguridad de que los puntos no los íbamos a perder", afirmó. Si llega la orden de gambetear el reglamento, se confirmarían ciertas sospechas. ¿Con almohada o sin almohada?
Paren las rotativas. Protagonista involuntario de una noche de disgusto generalizado, el chupalerche primero también salió a contar su verdad. "Nunca cobré un peso", dijo indignado por haber tenido que salir del estadio en patrullero. Bueno es confirmar que su obsecuencia fue libre y gratuita. Atención, la próxima dirigencia podrá disponer de un servicio oficioso de alcance provincial, sin cargo y sin opción. Exito asegurado.
El día después, los señalados con el dedo inquisidor salieron a vociferar su verdad para no quedar como los malos de la película. Venciendo los miedos que impone el sistema, y conscientes del error al que fueron inducidos, decidieron calmar el descontento popular blanqueando destratos, deudas, intimaciones, cheques sin fondos, promesas incumplidas, abandono y una sarta de patrañas en la que, durante meses, se vieron envueltos para no perjudicar a la institución. Ahora les toca evaluar los resultados de tamaña osadía. A pesar de sus sentidos discursos, en apariencia teñidos de sinceridad, entre la parcialidad se cuecen focos de resistencia. Algunos tildan de imperdonable la actitud, mientras otros rescatan lo positivo de la acometida. Lo que no pudieron las masivas convocatorias ni las presentaciones guiadas por el estatuto, lo lograron los bolsillos afectados.
De ahora en más, tendrá que dar comienzo la etapa de reconstrucción. Levantar lo que en siete años se hizo trizas, la dignidad de una asociación sin fines de lucro tal y como la pensaron sus fundadores. Rescatando valores, principios y voluntades. Armando el rompecabezas desde el genuino compromiso con los intereses institucionales. Cambiando perspectivas, pautas y procederes. No será tarea sencilla. Depende de muchos factores que todavía no están definidos. La lógica indica que las elecciones no pueden demorar. A partir del llamado se verá quienes están dispuestos a involucrarse con responsabilidad en la ardua tarea. La unidad, con criterio, de todos cuantos estén dispuestos a trabajar sin condicionamientos por el bien de la entidad, se impone en los momentos de extravío. No hay tiempo que perder, mientras la llama siga ardiendo. Manos a la obra.
APOSTILLAS
Pastorcito mentiroso. Puesto al tanto de la determinación del plantel de no presentarse a disputar el encuentro, el ex primer mandatario, se dirigió hacia la concentración, echando fuego por la boca, dispuesto a disciplinar a la tropa. A los gritos intentó revertir la postura de los rebeldes y como respuesta recibió un "renunciá de una vez por todas". Firme el hombre, volvió a ofrecer recompensa. Nadie le creyó. Fin de la cita.
Retiro efectivo. El impresentable vice resiste atrincherado en un despacho en desuso. Obligado a tapar cuanto pueda, no sabe por dónde empezar. Si pidiendo perdón de rodillas para conseguir un paliativo al triste presente o poniendo todas las energías en disimular los innumerables chanchullos que más temprano que tarde verán la luz. Las dos cosas a la vez no puede. Y los pocos que quedan no alcanzan para darle una mano.
Palabra mayor. El capitán, en uso de sus facultades, pidió pista para dirigirse a la pasión popular. Quebrado, suplicó perdón argumentando que no tenían idea de las consecuencias de la decisión tomada. "A nosotros nos dijeron que el partido se iba a jugar, nos dieron la seguridad de que los puntos no los íbamos a perder", afirmó. Si llega la orden de gambetear el reglamento, se confirmarían ciertas sospechas. ¿Con almohada o sin almohada?
Paren las rotativas. Protagonista involuntario de una noche de disgusto generalizado, el chupalerche primero también salió a contar su verdad. "Nunca cobré un peso", dijo indignado por haber tenido que salir del estadio en patrullero. Bueno es confirmar que su obsecuencia fue libre y gratuita. Atención, la próxima dirigencia podrá disponer de un servicio oficioso de alcance provincial, sin cargo y sin opción. Exito asegurado.
jueves, noviembre 14, 2013
Ladrones de bicicletas
Adentro, la situación está que arde. Afuera, el fuego se va extinguiendo de a poco. Ya ni las derrotas movilizan los reclamos. La desidia que corre por las venas de la masa enajenada le está dando la razón a lo que queda de la dirigencia. Aguantar el embate, esperar que pase la tormenta y volver a la escena cuando el panorama aclare. Con una pizca de fortuna, aparecerá el auxilio que hace falta para que el engranaje corrupto tome impulso nuevamente y siga funcionando sin mayores sobresaltos. El negocio no sabe de límites, aunque la institución acuse una herida de muerte. Los adláteres del axioma del anillo pueden certificarlo. Si llega el combustible necesario para poner en marcha la herramienta apta todo servicio, el cerco pretoriano volverá dispuesto a retomar acciones en defensa de la continuidad del modelo.
Mientras tanto, tapando agujeros a los ponchazos, pretenden extender la sangría por lo que resta del certamen; una vez finalizada la contienda, y con diecinueve fechas por delante para la definición, el receso tranquilizará las aguas y los peticionantes pasarán a un obligado cuarto intermedio, dando lugar al trazado de nuevas estrategias evasivas. Con la cobertura del pasquinejo vernáculo, la dilación está asegurada. En pocos días, los titulares salpicados de nombres rutilantes, candidatos a cubrir el cupo de dos incorporaciones con vistas al próximo semestre, coparán la atención de la afición anestesiada, arrastrándola al debate de trayectorias y preferencias. En un año pueden suceder muchas cosas. Pueden llover billetes frescos, puede caer del cielo una soga salvadora o puede acaecer el descenso a mitad de camino.
Por algo el parodismo mediocre y servil pide a gritos un golpe de suerte. Seis o cinco puntos de doce pueden significar el poco de oxígeno que mantenga al moribundo con alguna esperanza de vida. Pero como el relativismo suele trastocar los planes de los embusteros, una extensión de malos resultados le daría vía libre a la hecatombe sin retorno y con ella a la huida en bandada de los jirones de la falsa pertenencia. Ni en los planes del más optimista figura una remontada salvadora en manos de los pibes, lanzados a la arena cual carneros a degüello, sin capacidad, sin experiencia, sin espalda, sin fortaleza mental, sin la frialdad necesaria para sortear la situación. Menos con un conductor inepto y pusilánime, incapaz de plantarse ante quienes no dudan en usarlo de felpudo. La excusa del siempre listo por amor a los colores no tiene cabida cuando de defender la categoría se trata.
APOSTILLAS
Operativo cerrojo. Mientras algunos juegan al encubrimiento, el excelentísimo señor presidente, todavía autolicenciado, busca las mil y una salidas a la crisis por lo bajo y en silencio. Rematando al mejor postor las joyas de la abuela, o liquidando saldos y retazos en el mercado negro, intenta juntar alguna moneda para sofocar la andanada de demandas. El aroma a tierra arrasada ya es imposible de ocultar. Quiso cambiar la historia, está a un paso de lograrlo.
Rulo de estatua. Al impresentable vice no le importa un pomo la sangría societaria; cuantos menos queden en condición de votar, más sencillo será bancar el aparato que le asegure el respaldo a una candidatura. La tarasca para costear la iniciativa ya la tiene guardada debajo del colchón. Dicen sus íntimos que lo tiene sin cuidado pasar por idiota útil en este aciago momento y que sólo piensa en el futuro. Siempre y cuando, antes, no caiga en la gayola por apañar delincuentes.
Marcha atrás. Siguiendo los pasos del artillero venido a menos, el ex capitán y veterano referente se trenzó con el conductor ante la atónita mirada de propios y extraños. Por suerte, enseguida vino la aclaración y la armonía volvió a reinar en el seno del grupo. No es cierto que le haya susurrado al oído vaticinios truculentos, ni que le haya puesto una mano voladora; el intercambio de opiniones se produjo a raíz de su situación personal. Quiere aportar su granito de arena. Imposible no creerle.
Punto muerto. Empiezan a florecer postulantes para el cargo y el chupalerche primero ya anda tratando de acomodarse con alguno para no perder el conchabo. Después de todo, un obsecuente tan fiel y dedicado no es para despreciar. Especialmente teniendo en cuenta el poder de penetración de una opinión tan influyente. Si las circunstancias lo requieren, sin que se le caigan los anillos, puede pasar a chupahilbert en menos de lo que canta un gallo. Lo pasado, pisado. Sin rencores.
Mientras tanto, tapando agujeros a los ponchazos, pretenden extender la sangría por lo que resta del certamen; una vez finalizada la contienda, y con diecinueve fechas por delante para la definición, el receso tranquilizará las aguas y los peticionantes pasarán a un obligado cuarto intermedio, dando lugar al trazado de nuevas estrategias evasivas. Con la cobertura del pasquinejo vernáculo, la dilación está asegurada. En pocos días, los titulares salpicados de nombres rutilantes, candidatos a cubrir el cupo de dos incorporaciones con vistas al próximo semestre, coparán la atención de la afición anestesiada, arrastrándola al debate de trayectorias y preferencias. En un año pueden suceder muchas cosas. Pueden llover billetes frescos, puede caer del cielo una soga salvadora o puede acaecer el descenso a mitad de camino.
Por algo el parodismo mediocre y servil pide a gritos un golpe de suerte. Seis o cinco puntos de doce pueden significar el poco de oxígeno que mantenga al moribundo con alguna esperanza de vida. Pero como el relativismo suele trastocar los planes de los embusteros, una extensión de malos resultados le daría vía libre a la hecatombe sin retorno y con ella a la huida en bandada de los jirones de la falsa pertenencia. Ni en los planes del más optimista figura una remontada salvadora en manos de los pibes, lanzados a la arena cual carneros a degüello, sin capacidad, sin experiencia, sin espalda, sin fortaleza mental, sin la frialdad necesaria para sortear la situación. Menos con un conductor inepto y pusilánime, incapaz de plantarse ante quienes no dudan en usarlo de felpudo. La excusa del siempre listo por amor a los colores no tiene cabida cuando de defender la categoría se trata.
APOSTILLAS
Operativo cerrojo. Mientras algunos juegan al encubrimiento, el excelentísimo señor presidente, todavía autolicenciado, busca las mil y una salidas a la crisis por lo bajo y en silencio. Rematando al mejor postor las joyas de la abuela, o liquidando saldos y retazos en el mercado negro, intenta juntar alguna moneda para sofocar la andanada de demandas. El aroma a tierra arrasada ya es imposible de ocultar. Quiso cambiar la historia, está a un paso de lograrlo.
Rulo de estatua. Al impresentable vice no le importa un pomo la sangría societaria; cuantos menos queden en condición de votar, más sencillo será bancar el aparato que le asegure el respaldo a una candidatura. La tarasca para costear la iniciativa ya la tiene guardada debajo del colchón. Dicen sus íntimos que lo tiene sin cuidado pasar por idiota útil en este aciago momento y que sólo piensa en el futuro. Siempre y cuando, antes, no caiga en la gayola por apañar delincuentes.
Marcha atrás. Siguiendo los pasos del artillero venido a menos, el ex capitán y veterano referente se trenzó con el conductor ante la atónita mirada de propios y extraños. Por suerte, enseguida vino la aclaración y la armonía volvió a reinar en el seno del grupo. No es cierto que le haya susurrado al oído vaticinios truculentos, ni que le haya puesto una mano voladora; el intercambio de opiniones se produjo a raíz de su situación personal. Quiere aportar su granito de arena. Imposible no creerle.
Punto muerto. Empiezan a florecer postulantes para el cargo y el chupalerche primero ya anda tratando de acomodarse con alguno para no perder el conchabo. Después de todo, un obsecuente tan fiel y dedicado no es para despreciar. Especialmente teniendo en cuenta el poder de penetración de una opinión tan influyente. Si las circunstancias lo requieren, sin que se le caigan los anillos, puede pasar a chupahilbert en menos de lo que canta un gallo. Lo pasado, pisado. Sin rencores.
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