Lenta pero inexorablemente los mitos van cayendo. La exigencia. Hoy la afición se conforma con tan poco que hasta acepta darle una nueva oportunidad al entrenador que tiempo atrás ajustició en nombre de la autoestima. El paladar negro. Hace una década que soporta la mediocridad sin oponer resistencia, más allá de alguna que otra reprobación tibia y pasajera. La grandeza. Su compromiso se ha reducido a noventa minutos, dos veces al mes. El aliento. Unos cuantos no saben qué aplauden cuando termina un partido. Nada de lo que la pretenciosa historia relata como pilar fundamental de la centenaria asociación sin fines de lucro tiene asidero de unos años a esta parte. Tal vez sea el resultado de una realidad empeñada en cachetear las aspiraciones siempre emergentes, nunca consolidadas. O la penitencia por tratar de aparentar un estatus superior al que en realidad posee.
De la mano de la ineptitud dirigencial, que sin embargo ha demostrado una especial habilidad para llevar de las narices a la voluble masa vacía de firmeza y convicciones, los colores pasaron de eterna promesa a fracaso infalible, en el plano deportivo. Y de unidad de negocios para unos pocos a vergüenza para quienes todavía conservan algo de memoria y dignidad, en lo económico. Apoyada por un sorprendente número de profesionales de responsabilidad laxa y medios lambiscones, siempre bien dispuestos al servilismo por una prebenda, sin los que hubiera sido imposible la sustentabilidad de la incompetente corruptela en la que reposaron todas y cada una de las decisiones auspiciantes de la decadente actualidad. La estrategia puesta en marcha, la única viable dadas las circunstancias, puede tener un final aterrador.
La memoria es el último bastión de la resistencia. No sirve la pantomima de correr de la escena a la figura cuestionada si los que quedan abrevaron en sus mismas aguas. Son su espejo. Por eso la salida sigue las pautas establecidas para situaciones de similar envergadura. ¿Qué indicios hay de que la crónica no transite por los carriles conocidos? Las probabilidades de agravamiento de la crisis son tan palpables como frágil la calidad institucional. Una renovada postura, en apariencia confiada y segura, no cambia la cuestión de fondo, que en un par de fechas puede estallar sin ilesos. En el terreno de la dinámica de lo impensado los milagros no existen. La descomposición avanza haciendo estragos y no se advierte en el corto plazo una luz de esperanza. Aunque muchos se nieguen a verlo, el cadáver está siendo llevado en andas por la mano homicida.
APOSTILLAS
Para el cachetazo. Ultimamente, el excelentísimo señor presidente está de liga. Ni el raid mediático emprendido durante la pasada semana, ni la fantochada de la internación. Ni los gritos desencajados, ni las declaraciones envalentonadas. Nada pudo evitar que el destino siguiera su curso. Otro gran trabajador, con hambre, que dice adiós dejando huérfano al proyecto. Algunos ya empiezan a ver la luz blanca al final del túnel. ¡Que en paz descanse!
Pasantía no rentada. El conductor, que supo hablar maravillas del club, sus dirigentes y sus dirigidos, se tomó el buque con una frase que no pasó desapercibida. "Cobraré hasta el día de hoy y no se cuándo cobraré", dijo en el tedioso y estirado final entre agradecimientos varios. Las malas lenguas, esas que nunca faltan en los momentos de confusión, afirman que todavía no embolsó un peso por su sacrificada labor. ¿Dónde hay un mango?
El silencio es salud. El capitán, y calienta banco, salió apurado, con la cabeza gacha y sin hacer declaraciones. El apoyo incondicional de hace unos días se transformó en un silencio sepulcral del que pocos se animaron a salir. Es dura la tarea de hacerse pasar por líder cuando no da el piné. Cómo se extraña al referente histórico que la pasaba bomba en un palco entretanto la muchachada sufría en campo los avatares de la cruel e impiadosa realidad. ¡No habrá ninguno igual!
A buen entendedor. Mientras el chupalerche primero edita una nota para que el primer mandatario no sea quemado públicamente en la hoguera, el hemisferio pensante de la dupla que anima los mediodías asoleados le tira indirectas para que tenga y guarde. Enardecido, lanzó al aire una confidencia que ciertos miembros de comisión le hicieron fuera de micrófono: "El presidente le hace más caso a los adulones o tomadores de café que a nosotros". ¡Patapúfete!
miércoles, octubre 09, 2013
viernes, octubre 04, 2013
Aguantando los trapos
Para quienes acostumbran bastardear valores, desnaturalizar conceptos resulta una nimiedad prácticamente cotidiana. En boca de ciertos personajes, la palabra "proyecto" suena tan degradada que parece haber perdido todo significado. Muchos hacen uso y abuso del término pero nadie se anima a definir su verdadero sentido. ¿De qué se trata? ¿En qué consiste? ¿Qué implica? No se sabe. Suena pomposo, importante, pero a nadie escapa que está vacío de contenido. En el plano económico, con las cuentas embargadas, con deudas siderales y sin salida aparente. En lo futbolístico, con un conductor desorientado, un plantel sin jerarquía y un once titular extraviado en el laberinto de la mediocridad.
Una nueva derrota, apoyada en una actuación vergonzosa, obligó al entrenador a tirar la renuncia sobre la mesa, pero sus dirigidos, los mismos que dentro de la cancha no consiguen interpretar la idea que intenta inculcarles -si es que hay alguna-, suplicaron por su continuidad en nombre del plan fundamental que, en la particular visión de los involucrados, guía los destinos de la institución. Más de una hora de febril coloquio terminó con el técnico agradeciendo el maravilloso clima vivido en el vestuario, con los jugadores destacando la extraordinaria comunión de almas que provocó la situación y con los dirigentes tratando de sostener un discurso falaz que puede fenecer en unos días, al ritmo de un reclamo generalizado.
A pesar de los respaldos cruzados, en el próximo round todos los protagonistas saldrán a la arena con la soga al cuello. Otro traspié dejaría al técnico en la calle, a la muchachada cargando sobre sus espaldas la mochila de otro despido y a la dirigencia saliendo a buscar reemplazante, borrando con el codo lo escrito hace pocas horas con la mano. Un prócer contemporáneo anda al acecho. Podría ser la salida perfecta para tapar desaguisados varios y propiciar el nacimiento de una nueva plataforma de jugosos negociados que traigan un poco de calma al avispero revuelto y descontrolado que la gestión supo construir. Es probable que un empate sólo estire la agonía. Para la afición, una victoria no figura en los planes.
APOSTILLAS
Raza fuerte. Abrumado por la mala actuación del equipo y la cuarta derrota consecutiva, el excelentísimo señor presidente daba por descontada la ida del entrenador. Presionado por los jugadores, cambió el chip y sacó a relucir su pretendido cambio de paradigma. Generar conductas y bancar procesos, dos argumentos floridos que han cruzado transversalmente su impecable mandato, aunque a veces la omisión le obnubile la memoria.
Trapitos al sol. El entrenador criticó a las inferiores y el director ejecutivo del fútbol neonato-infanto-juvenil salió a defender su quintita. Por más que uno esté de paso, el otro no puede permitir que nadie le pise la manguera. "Soy un pobre ayudador de futbolistas", sostuvo en su descargo quien percibe una jugosa remuneración por un trabajo con resultados inexistentes. La última venta fue hace tres años y el material disponible está demasiado verde.
Marco legal. Las circunstancias adversas sacaron del ostracismo al líder de la oposición. Cansado de remar contra la corriente, llamó a la unidad y a pensar en un futuro sin la falsa pertenencia. Habrá que ver si todos los que agitan banderas, son capaces de deponer egos y trabajar pensando en encaminar el desmadre. Y si los socios, que tanto critican y nada hacen, se involucran y participan de una vez por todas. El único insecticida efectivo contra las sanguijuelas.
Sube y baja. El chupalerche primero anda un poco mareado. Por un lado, perspicaz como pocos, olfatea un inminente fin de ciclo; por el otro, le bajan línea para que, a través de su influyente opinión, calme las agitadas aguas. Entre "la descomposición futbolística" y "el fenomenal crecimiento del club", intenta hacer equilibrio para no meter la pata y perderse los beneficios presentes y futuros. Hay que hacer el aguante hasta el mundial.
Una nueva derrota, apoyada en una actuación vergonzosa, obligó al entrenador a tirar la renuncia sobre la mesa, pero sus dirigidos, los mismos que dentro de la cancha no consiguen interpretar la idea que intenta inculcarles -si es que hay alguna-, suplicaron por su continuidad en nombre del plan fundamental que, en la particular visión de los involucrados, guía los destinos de la institución. Más de una hora de febril coloquio terminó con el técnico agradeciendo el maravilloso clima vivido en el vestuario, con los jugadores destacando la extraordinaria comunión de almas que provocó la situación y con los dirigentes tratando de sostener un discurso falaz que puede fenecer en unos días, al ritmo de un reclamo generalizado.
A pesar de los respaldos cruzados, en el próximo round todos los protagonistas saldrán a la arena con la soga al cuello. Otro traspié dejaría al técnico en la calle, a la muchachada cargando sobre sus espaldas la mochila de otro despido y a la dirigencia saliendo a buscar reemplazante, borrando con el codo lo escrito hace pocas horas con la mano. Un prócer contemporáneo anda al acecho. Podría ser la salida perfecta para tapar desaguisados varios y propiciar el nacimiento de una nueva plataforma de jugosos negociados que traigan un poco de calma al avispero revuelto y descontrolado que la gestión supo construir. Es probable que un empate sólo estire la agonía. Para la afición, una victoria no figura en los planes.
APOSTILLAS
Raza fuerte. Abrumado por la mala actuación del equipo y la cuarta derrota consecutiva, el excelentísimo señor presidente daba por descontada la ida del entrenador. Presionado por los jugadores, cambió el chip y sacó a relucir su pretendido cambio de paradigma. Generar conductas y bancar procesos, dos argumentos floridos que han cruzado transversalmente su impecable mandato, aunque a veces la omisión le obnubile la memoria.
Trapitos al sol. El entrenador criticó a las inferiores y el director ejecutivo del fútbol neonato-infanto-juvenil salió a defender su quintita. Por más que uno esté de paso, el otro no puede permitir que nadie le pise la manguera. "Soy un pobre ayudador de futbolistas", sostuvo en su descargo quien percibe una jugosa remuneración por un trabajo con resultados inexistentes. La última venta fue hace tres años y el material disponible está demasiado verde.
Marco legal. Las circunstancias adversas sacaron del ostracismo al líder de la oposición. Cansado de remar contra la corriente, llamó a la unidad y a pensar en un futuro sin la falsa pertenencia. Habrá que ver si todos los que agitan banderas, son capaces de deponer egos y trabajar pensando en encaminar el desmadre. Y si los socios, que tanto critican y nada hacen, se involucran y participan de una vez por todas. El único insecticida efectivo contra las sanguijuelas.
Sube y baja. El chupalerche primero anda un poco mareado. Por un lado, perspicaz como pocos, olfatea un inminente fin de ciclo; por el otro, le bajan línea para que, a través de su influyente opinión, calme las agitadas aguas. Entre "la descomposición futbolística" y "el fenomenal crecimiento del club", intenta hacer equilibrio para no meter la pata y perderse los beneficios presentes y futuros. Hay que hacer el aguante hasta el mundial.
sábado, septiembre 28, 2013
El eterno retorno
Tres derrotas consecutivas hacen tambalear a cualquiera, aunque frente a los micrófonos se intente mantener la compostura e inclusive porfiar en una pose rígida como si de una competencia de obstinación se tratara. En especial a quien llegó con un aval difuso, envuelto en la certeza de la falta de recursos para contratar un nombre de experiencia y jerarquía. Ni la seguidilla de victorias consiguió que la aceptación fuese irrestricta; el desempeño del equipo fue demasiado explícito, ganar sin fundamento sólo entusiasmó a los aplaudidores consuetudinarios. Así las cosas, resulta inevitable que los sucesivos traspiés desafíen a la negación y obliguen al replanteo de ideas y concepciones establecidas. Si ganando intentó innovar, perdiendo más todavía.
La cercanía del helado filo de la guadaña será el motor que impulse el cambio, de piezas, de esquema, de estrategia, de lo que sea necesario; en estos tiempos nadie muere con las botas puestas, las batallas por un conchabo de privilegio agotan hasta el último cartucho. El problema está en que bajo la superficie no hay mucho para elegir. Los suplentes no están a la altura, si ocupan un lugar secundario es porque sus rendimientos no conforman ni en las prácticas, y los pibes no están preparados para asumir una responsabilidad que no les corresponde, el certamen de reserva que los tiene como protagonistas es una competencia menor en todo el sentido de la palabra. Para que las variantes disponibles funcionen como ruedas de auxilio hace falta una serie de condiciones hoy inexistentes.
Un indicio de lo que podría deparar el futuro no pasó desapercibido. La justificación del porcentaje de puntos acumulados y la confirmación de las escasas expectativas barajadas de antemano, y aceptadas como condición de trabajo, dejaron en evidencia las verdaderas intenciones del ciclo. De todos modos, si los resultados continúan salpicando las costas de la mediocridad, el destino de la conducción técnica quedará en manos de la afición. Cuando los pulgares apunten hacia abajo, la dirigencia, siempre alerta para dejar a buen resguardo su propio pellejo, aplicará el tratamiento básico para estos casos. Fin del ciclo y a otra cosa mariposa. El detalle a tener en cuenta pasará por la evaluación de los riesgos de cara al futuro.
APOSTILLAS
Abogado exitoso. Después del extraordinario resultado de las acciones judiciales emprendidas por el excelentísimo señor presidente para cortarle la carrera al goleador que hoy es titular con otro colores se viene el desesperado intento por torcer la balanza de la justicia en la causa que propició el embargo. Para bajar los cheques voladores mejor probar con una honda.
Bien puesta. Frente a una consulta disparatada, el defensor fue contundente. "¿Cómo le voy a echar la culpa a la suerte si el gol fue por un error mío?", ilustró la sangre charrúa para dejar en claro cuál es su postura cuando del azar se trata. Puede que en el puesto donde está jugando los rivales lo pasen como poste, pero a la hora de la franqueza no le gana nadie.
Carne freezada. El conductor ya había tirado algunas pistas y las malas lenguas lo habían adelantado. A raíz de sus malas actuaciones, el ex crack para la masía no fue ni al banco. Al parecer, su bajo rendimiento y su exagerado gusto por los bienes suntuarios fueron determinantes al momento de la decisión. Con la cabeza llena de pajaritos no se llega a ningún lado.
Incógnita develada. Una de las incorporaciones mostraba sus aptitudes en el partido de reserva. "Ahora entiendo por qué no juega en primera", descerrajó el maestro cuando planteaba la necesidad de encontrar un suplente para darle descanso al marcador de punta por izquierda. Los combos dos por uno sólo sirven para reforzar ciertos bolsillos abiertos al negociado.
La cercanía del helado filo de la guadaña será el motor que impulse el cambio, de piezas, de esquema, de estrategia, de lo que sea necesario; en estos tiempos nadie muere con las botas puestas, las batallas por un conchabo de privilegio agotan hasta el último cartucho. El problema está en que bajo la superficie no hay mucho para elegir. Los suplentes no están a la altura, si ocupan un lugar secundario es porque sus rendimientos no conforman ni en las prácticas, y los pibes no están preparados para asumir una responsabilidad que no les corresponde, el certamen de reserva que los tiene como protagonistas es una competencia menor en todo el sentido de la palabra. Para que las variantes disponibles funcionen como ruedas de auxilio hace falta una serie de condiciones hoy inexistentes.
Un indicio de lo que podría deparar el futuro no pasó desapercibido. La justificación del porcentaje de puntos acumulados y la confirmación de las escasas expectativas barajadas de antemano, y aceptadas como condición de trabajo, dejaron en evidencia las verdaderas intenciones del ciclo. De todos modos, si los resultados continúan salpicando las costas de la mediocridad, el destino de la conducción técnica quedará en manos de la afición. Cuando los pulgares apunten hacia abajo, la dirigencia, siempre alerta para dejar a buen resguardo su propio pellejo, aplicará el tratamiento básico para estos casos. Fin del ciclo y a otra cosa mariposa. El detalle a tener en cuenta pasará por la evaluación de los riesgos de cara al futuro.
APOSTILLAS
Abogado exitoso. Después del extraordinario resultado de las acciones judiciales emprendidas por el excelentísimo señor presidente para cortarle la carrera al goleador que hoy es titular con otro colores se viene el desesperado intento por torcer la balanza de la justicia en la causa que propició el embargo. Para bajar los cheques voladores mejor probar con una honda.
Bien puesta. Frente a una consulta disparatada, el defensor fue contundente. "¿Cómo le voy a echar la culpa a la suerte si el gol fue por un error mío?", ilustró la sangre charrúa para dejar en claro cuál es su postura cuando del azar se trata. Puede que en el puesto donde está jugando los rivales lo pasen como poste, pero a la hora de la franqueza no le gana nadie.
Carne freezada. El conductor ya había tirado algunas pistas y las malas lenguas lo habían adelantado. A raíz de sus malas actuaciones, el ex crack para la masía no fue ni al banco. Al parecer, su bajo rendimiento y su exagerado gusto por los bienes suntuarios fueron determinantes al momento de la decisión. Con la cabeza llena de pajaritos no se llega a ningún lado.
Incógnita develada. Una de las incorporaciones mostraba sus aptitudes en el partido de reserva. "Ahora entiendo por qué no juega en primera", descerrajó el maestro cuando planteaba la necesidad de encontrar un suplente para darle descanso al marcador de punta por izquierda. Los combos dos por uno sólo sirven para reforzar ciertos bolsillos abiertos al negociado.
viernes, septiembre 20, 2013
La comedia del arte
Las crónicas rastreras dirán que los primeros veinte minutos fueron un dechado de virtudes y que sólo faltó una pizca de fortuna para traducir en goles la ráfaga de superioridad puesta de manifiesto frente a un rival con pocas luces. Con eso les bastará para tomar la minúscula anécdota de referencia cada vez que sea necesario y así barnizar las futuras derrotas tal y como lo han hecho en pasadas ocasiones. Una andanada de juego asociado y actitud arrolladora les sirve todo el semestre, y hasta a veces el año, para matizar la medianía imposible de desterrar. Sin embargo, la realidad, como siempre, las pondrá en caja. Los partidos duran noventa minutos y lo demás es puro cuento.
Si bien el entrenador intentó jugar a otra cosa, la fórmula sólo pudo sostenerse por un lapso tan breve que apenas alcanzó para insinuar intenciones; una vez agotado el estandarte que rompió los moldes y se cargó el equipo al hombro, se acabaron las ideas. No encontró, entonces, mejor opción que replegarse y apostar a un contragolpe; de última, aguantar el empate no disgustaba como alternativa, pero la táctica mezquina tampoco funcionó. Lo cierto es que la historia de desencuentros no termina. Cuando se consigue acople en una línea, el desajuste aparece por otro lado; cuando el guardameta resulta confiable, la ofensiva navega en la intrascendencia; cuando el cinco genera fútbol nadie le cubre las espaldas.
Con semejante panorama, el entrenador deberá desempolvar el manual de la imaginación para encontrarle la vuelta a un combinado que todavía se resiste a alcanzar el estatus de conjunto. Por lo menos, ya tomó nota de que el habilidoso en retroceso debe guardar banco aunque le cueste el acoso dirigencial. Antes que nada está la preservación de su propio pellejo. Y en ese sentido, el próximo compromiso será de capital importancia, ya que puede marcar el comienzo del fin si el triunfo se niega a mostrar su mejor cara. Tres derrotas consecutivas echarían por tierra el crédito ganado gracias a tres victorias consecutivas. Sin mayor recambio, las posibilidades de mejorar parecen acotadas. La confianza pende de un hilo.
APOSTILLAS
Garante solidario. Menos mal que los honores que trajo consigo el estreno del nuevo sistema de ingreso a los estadios le salvaron el año porque después de enterarse del embargo casi le da un soponcio. Por suerte queda su cuenta personal, siempre disponible para tapar los agujeros, en caso de fuerza mayor. Al fin y al cabo todo volvería al lugar de donde salió.
Menos uno. Dicen las malas lenguas que las actitudes extra deportivas de la joyita devaluada no sólo tienen en estado de alerta al conductor, los compañeros también lo tienen en la mira. Los veteranos no se bancan la displicencia con que juega y entienden que resta cada vez que la redonda besa sus botines. Las críticas en negro superan al apoyo en blanco.
Mundo cruel. El volante de marca que se transformó en volante de creación salió del vestuario con cara de pocos amigos. "Es lo que tenemos", balbuceó con un dejo de bronca al ser requerido por los micrófonos vernáculos. Justo ahora que se decidió a transpirar la camiseta, sus compañeros no lo acompañan. Paradojas del universo donde la mediocridad se siente a gusto.
Alma en pena. La autoestima de algunos está en baja. El chupalerche primero salió a buscar una voz que apoye la operación mediática que encabeza en busca de levantar el ánimo del ex crack para la masía. Lamentablemente parece que el mal ya está hecho. Como cómplice debería hacerse cargo, pero el subsidio es más fuerte. Que pase el que sigue.
Si bien el entrenador intentó jugar a otra cosa, la fórmula sólo pudo sostenerse por un lapso tan breve que apenas alcanzó para insinuar intenciones; una vez agotado el estandarte que rompió los moldes y se cargó el equipo al hombro, se acabaron las ideas. No encontró, entonces, mejor opción que replegarse y apostar a un contragolpe; de última, aguantar el empate no disgustaba como alternativa, pero la táctica mezquina tampoco funcionó. Lo cierto es que la historia de desencuentros no termina. Cuando se consigue acople en una línea, el desajuste aparece por otro lado; cuando el guardameta resulta confiable, la ofensiva navega en la intrascendencia; cuando el cinco genera fútbol nadie le cubre las espaldas.
Con semejante panorama, el entrenador deberá desempolvar el manual de la imaginación para encontrarle la vuelta a un combinado que todavía se resiste a alcanzar el estatus de conjunto. Por lo menos, ya tomó nota de que el habilidoso en retroceso debe guardar banco aunque le cueste el acoso dirigencial. Antes que nada está la preservación de su propio pellejo. Y en ese sentido, el próximo compromiso será de capital importancia, ya que puede marcar el comienzo del fin si el triunfo se niega a mostrar su mejor cara. Tres derrotas consecutivas echarían por tierra el crédito ganado gracias a tres victorias consecutivas. Sin mayor recambio, las posibilidades de mejorar parecen acotadas. La confianza pende de un hilo.
APOSTILLAS
Garante solidario. Menos mal que los honores que trajo consigo el estreno del nuevo sistema de ingreso a los estadios le salvaron el año porque después de enterarse del embargo casi le da un soponcio. Por suerte queda su cuenta personal, siempre disponible para tapar los agujeros, en caso de fuerza mayor. Al fin y al cabo todo volvería al lugar de donde salió.
Menos uno. Dicen las malas lenguas que las actitudes extra deportivas de la joyita devaluada no sólo tienen en estado de alerta al conductor, los compañeros también lo tienen en la mira. Los veteranos no se bancan la displicencia con que juega y entienden que resta cada vez que la redonda besa sus botines. Las críticas en negro superan al apoyo en blanco.
Mundo cruel. El volante de marca que se transformó en volante de creación salió del vestuario con cara de pocos amigos. "Es lo que tenemos", balbuceó con un dejo de bronca al ser requerido por los micrófonos vernáculos. Justo ahora que se decidió a transpirar la camiseta, sus compañeros no lo acompañan. Paradojas del universo donde la mediocridad se siente a gusto.
Alma en pena. La autoestima de algunos está en baja. El chupalerche primero salió a buscar una voz que apoye la operación mediática que encabeza en busca de levantar el ánimo del ex crack para la masía. Lamentablemente parece que el mal ya está hecho. Como cómplice debería hacerse cargo, pero el subsidio es más fuerte. Que pase el que sigue.
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