La situación, de tan recurrente, ya no sorprende ni a los entusiastas de la primera hora. Como no hay nada que festejar, el fin del torneo encuentra a la afición barajando nombres para poner en marcha la ilusión venidera. Ni tiempo para el análisis final; ante la intrascendencia, lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva lo más rápido posible. A nadie le interesa lo que el año se llevó, los billetes invertidos en dos campañas mediocres, la parafernalia tejida alrededor, los discursos prometedores, las expectativas desmedidas. El negocio es así, unos pocos reparten dividendos, otros salen empardados y la mayoría sólo gasta saliva a cuenta. Eso sí, todos coinciden en aceitar el engranaje para la próxima vuelta, a la espera de mejores resultados.
Los alegatos de cierre no distaron de anteriores. Que no quedamos conformes, que estamos para más, que merecimos mejor suerte, que igualmente no fue malo. Como se ha hecho costumbre, las argumentaciones discurrieron paralelas al conformismo. Según el entrenador, para rescatar de entre los escombros de la chatura quedaron los purretes con proyección; esos que ciertos personajes pretenden instalar como "consolidados", cuando los hechos no fueron contundentes. Ni siquiera el diamante en bruto reunió las condiciones; aunque con mucho potencial, su torneo lindó con lo irregular, con horas banco incluidas. El resto, quedó demostrado que está para comodín, dependiendo de la ocasión. Todavía tienen un largo camino por recorrer.
Si bien entre los protagonistas quedó la sensación de grupo formado con ganas de revancha, un puñado de encuentros dejaron en claro que tocaron techo. Hacen falta dos buenas incorporaciones para darle el toque de aire fresco y jerarquía que ameritan las aspiraciones. De otra forma correrán el riesgo de repetir la media de veinticinco puntos, algunos más o algunos menos, de cada certamen. El conductor sabe de qué se trata; o acepta las condiciones impuestas para asegurar el futuro económico de la institución -dándole pasarela a los pibes-, o se planta y pide lo que realmente necesita para pelear el campeonato. Los parches le asegurarán nuevas decepciones. Mientras la tropa descansa, comenzó el tiempo de los estrategas.
APOSTILLAS
Llora que te llora. El excelentísimo señor presidente elevó a los cielos su reclamo por más dinero público. Al parecer, el agujero negro ya alcanzó proporciones inauditas, y los principales culpables serían los colados. Las pérdidas que acusan las recaudaciones, cifras insignificantes si se consideran los ingresos y egresos mensuales, resultan una buena pantalla para ocultar la verdad de la milanesa. ¡Sale con fritas!
Paren el mundo. Pensando en el próximo semestre, el conductor plantó bandera. Está tan conforme con sus dirigidos que no quiere que se vaya nadie. Lamentablemente, a la primera oferta decente, cualquiera sea el elegido, las puertas se abrirán de par en par para darle rápida entrada a la moneda fresca. Si empieza el éxodo tendrá que agudizar la creatividad para conseguir en el mercado algo digno y disponible. ¡Se busca!
Carne de diván. El goleador histórico anda pateándose la pera. A pesar de sus esfuerzos, y el de sus patrocinadores, la fiesta de despedida no parece acaparar la atención de quienes, hasta hace muy poco, se derretían coreando su nombre. Al decir de las malas lenguas, la venta de entradas no justificaría ni la apertura de los portones de ingreso al estadio. Menos mal que el primer mandatario se avivó y tercerizó el negocito. ¡A pérdida!
Según el cristal. Algo molesto por no haber sido parte del once titular, el capitán del equipo hizo gala de una mini producción más que efectiva. Después de la faena, y con desgarro a cuestas, se despachó con un análisis muy particular. "Estuvimos muy cerca de pelear el campeonato", dijo ante la atónita mirada del parodismo vernáculo. Décimo cómodo, a quince puntos del campeón y a diecinueve del último. ¡Nunca menos!
miércoles, diciembre 12, 2012
miércoles, diciembre 05, 2012
Como pompas de jabón
Tal vez la imagen más precisa de los últimos noventa minutos disputados bajo la atenta mirada del público local la haya dado un veterano relator, acostumbrado a los malos tratos. Afirmar que los protagonistas estaban dando un espectáculo "intransmitible" -aunque la real academia diga que el término no es el correcto- fue una forma fiel de describir lo que reflejaba el campo de juego. Así y todo, con apenas un toque de entusiasmo y algo de fútbol en el segundo tiempo, le resultó fácil quedarse con los tres puntos. Imponer presencia era lo menos que podía hacer ante un rival con pocas luces y demasiadas carencias. Hubiera sido una vergüenza terminar el semestre con sólo dos triunfos en terreno propio. Uno más ayudó a alimentar la escuálida estadística y a fijar el aditivo de la última impresión.
A días del cierre vale echar una mirada al pasado reciente para comprender algunas cuestiones. En los últimos años, los dos picos de rendimiento se dieron bajo circunstancias similares. El primero, de la mano de un conductor que supo sacarle agua a las piedras con una fórmula poco ortodoxa pero efectiva, cantidades industriales de carisma y sobredosis de picardía. Duró hasta que la misma receta se volvió en contra. Con el de la casa, el guante lo recogió el grupo, encarnando el sostén del ciclo; el sobre esfuerzo tiró la toalla cuando la ineptitud técnica se hizo demasiado evidente e imposible de apoyar y sostener. En ambos casos hubo algún que otro atisbo de seriedad que apuntaló el mecanismo de acción, pero al final, como si de un patrón común se tratara, los heridos y despechados fueron más.
La presente etapa es tan ordinaria como otras que pasaron rápidamente sin pena ni gloria. Está claro que el resultado obtenido en el clásico fue su seguro de continuidad. Si en los próximos seis meses no hay resultados importantes, el mismísimo poder de decisión le dará de baja y cambiará el rumbo. Un entrenador, que si bien llegó de la mano de un figura que hasta ahora sólo pudo hacer gala de un ilustre apellido, bastante tibio, que no despierta adhesión de parte de las gradas, al que no hay nada que agradecerle, que no supo afianzar una identidad apenas incipiente, sin referentes positivos en la intimidad que respalden sus lineamientos, a la primera de cambio entrará en el torbellino de los cuestionamientos. Aunque muchos se conformen con migajas y hagan apología de la mediocridad, los resultados están a la vista.
APOSTILLAS
Dibuje maestro. Las maniobras más disparatadas, avaladas desde la entidad madre con mueca socarrona, están pululando entre los necesitados. Para economías al rojo vivo, incluir en el balance una venta que aún no se concretó parece ser una practica aceptada de buen grado con tal de que el circo siga funcionando a pleno. ¿El primer mandatario ya habrá dado instrucciones al departamento contable para que entre los ingresos aparezca la venta del purrete estrella?
Examen de conciencia. Haciendo un análisis del semestre que culmina, el director técnico agradeció a los protagonistas por estar siempre listos, habló de corregir lo negativo y mejorar lo positivo. Por un lado culpó a la falta de regularidad, por el otro destacó la presencia de "muchos chicos que si se acomodan con los grandes tarde o temprano se va a poder obtener algo importante". Algunos todavía se están preguntando qué habrá querido decir con eso de "muchos".
Pájaro en mano. El volante que siempre termina a punto de pulmotor, no descarta repetir malas experiencias si hay un buen billete de por medio. Se habla de algunos interesados dentro y fuera de los límites autóctonos, aunque en cuestión de preferencias, la comodidad tira. Sin demasiadas exigencias, el terruño vernáculo le ofrece un ambiente relajado, en total comunión con sí mismo. Tropezar dos veces con la misma piedra no sería muy inteligente.
Batiendo el parche. La sonrisa cómplice lo dio por hecho. Todo indica que el diamante en bruto no sólo tiene una banda en pugna, sino un comprador definido. Las urgencias no dan tregua, aunque la afición ponga el grito en el cielo. Tantos hilos movieron para ubicarlo que uno habría picado. Es de esperar que la agraciada sea tan rimbombante como las que supo tirar el parodismo rastrero, no sea cosa que termine en las estepas rusas o en algún remoto emirato de medio oriente.
A días del cierre vale echar una mirada al pasado reciente para comprender algunas cuestiones. En los últimos años, los dos picos de rendimiento se dieron bajo circunstancias similares. El primero, de la mano de un conductor que supo sacarle agua a las piedras con una fórmula poco ortodoxa pero efectiva, cantidades industriales de carisma y sobredosis de picardía. Duró hasta que la misma receta se volvió en contra. Con el de la casa, el guante lo recogió el grupo, encarnando el sostén del ciclo; el sobre esfuerzo tiró la toalla cuando la ineptitud técnica se hizo demasiado evidente e imposible de apoyar y sostener. En ambos casos hubo algún que otro atisbo de seriedad que apuntaló el mecanismo de acción, pero al final, como si de un patrón común se tratara, los heridos y despechados fueron más.
La presente etapa es tan ordinaria como otras que pasaron rápidamente sin pena ni gloria. Está claro que el resultado obtenido en el clásico fue su seguro de continuidad. Si en los próximos seis meses no hay resultados importantes, el mismísimo poder de decisión le dará de baja y cambiará el rumbo. Un entrenador, que si bien llegó de la mano de un figura que hasta ahora sólo pudo hacer gala de un ilustre apellido, bastante tibio, que no despierta adhesión de parte de las gradas, al que no hay nada que agradecerle, que no supo afianzar una identidad apenas incipiente, sin referentes positivos en la intimidad que respalden sus lineamientos, a la primera de cambio entrará en el torbellino de los cuestionamientos. Aunque muchos se conformen con migajas y hagan apología de la mediocridad, los resultados están a la vista.
APOSTILLAS
Dibuje maestro. Las maniobras más disparatadas, avaladas desde la entidad madre con mueca socarrona, están pululando entre los necesitados. Para economías al rojo vivo, incluir en el balance una venta que aún no se concretó parece ser una practica aceptada de buen grado con tal de que el circo siga funcionando a pleno. ¿El primer mandatario ya habrá dado instrucciones al departamento contable para que entre los ingresos aparezca la venta del purrete estrella?
Examen de conciencia. Haciendo un análisis del semestre que culmina, el director técnico agradeció a los protagonistas por estar siempre listos, habló de corregir lo negativo y mejorar lo positivo. Por un lado culpó a la falta de regularidad, por el otro destacó la presencia de "muchos chicos que si se acomodan con los grandes tarde o temprano se va a poder obtener algo importante". Algunos todavía se están preguntando qué habrá querido decir con eso de "muchos".
Pájaro en mano. El volante que siempre termina a punto de pulmotor, no descarta repetir malas experiencias si hay un buen billete de por medio. Se habla de algunos interesados dentro y fuera de los límites autóctonos, aunque en cuestión de preferencias, la comodidad tira. Sin demasiadas exigencias, el terruño vernáculo le ofrece un ambiente relajado, en total comunión con sí mismo. Tropezar dos veces con la misma piedra no sería muy inteligente.
Batiendo el parche. La sonrisa cómplice lo dio por hecho. Todo indica que el diamante en bruto no sólo tiene una banda en pugna, sino un comprador definido. Las urgencias no dan tregua, aunque la afición ponga el grito en el cielo. Tantos hilos movieron para ubicarlo que uno habría picado. Es de esperar que la agraciada sea tan rimbombante como las que supo tirar el parodismo rastrero, no sea cosa que termine en las estepas rusas o en algún remoto emirato de medio oriente.
jueves, noviembre 29, 2012
Volver al presente
La jornada empezó torcida. Primero, una triste noticia le hizo piantar un lagrimón a la vieja guardia; acto seguido, un teléfono descompuesto complicó la previa; para cerrar el círculo enrevesado, la muchachada terminó ofrendándole al anfitrión su primer hito en el historial de enfrentamientos. Después del desenfreno que disparó el último triunfo, la mediocre realidad volvió a dominar la escena argumentando a favor de una desteñida imagen en mitad de tabla. Si la euforia duró en las gradas, en la arena los recurrentes defectos que caracterizaron la macilenta campaña cobraron protagonismo como para despejar dudas acerca del pálido presente. La cosecha puede resumirse en una victoria frente al peor del torneo. Poco, casi nada.
Con prácticamente dos torneos cortos en la conducción técnica, y una sola meta conseguida en treinta y cuatro fechas, el entrenador deberá proponer un desafío más ambicioso para el próximo semestre si es que pretende conservar el puesto. Otro certamen en la intrascendencia no sumará adhesiones ni de la masa, hoy resignada pero con permanentes aspiraciones, ni de la dirigencia, necesitada de algún vértice que ofrezca aunque sea un poco de pantalla para seguir cómodamente ubicada en la cabina de mando sin oposición a la vista. Deberá también tener en cuenta que la opinión de la parcialidad no es uniforme; así como una buena parte reconoce su seriedad, otra ha cuestionado muchas de sus decisiones y lo responsabiliza de la pérdida de algunos puntos fundamentales.
La apertura del libro de pases disparará más de un interrogante. A simple viste el plantel podría considerarse completo, aunque si la cuestión fuera tan literal la posición en la lista de merecimientos hablaría de otra cosa. Entonces ¿qué queda? El guardameta todavía tiene contrato, así que habrá que practicar el arte de la relajación y el control mental para soportarlo seis meses más. ¿La defensa necesita algún retoque? ¿En el centro o por los laterales? ¿El medio campo pasa satisfactoriamente una prueba de aptitud o necesita recambio? ¿La delantera colma las expectativas o hace falta mayor poder ofensivo? ¿El banco de suplentes está a la altura? No falta quien pide que se vayan todos. Para los que gustan escudriñar en lo profundo, el ciclo no goza de muy buena salud.
APOSTILLAS
Doble pared. No se sabe si es una estrategia consensuada o si sólo se trata de servilismo en estado puro, lo cierto es que mientras el pasquinejo vernáculo anuncia que varias potencias europeas han entrado en disputa por el purrete estrella, el excelentísimo señor presidente niega la especie públicamente. "No tenemos nada, ni me llamó nadie", confesó al ser consultado. A emisores falaces, receptores desconectados.
Fuera de juego. Al conductor se le están acabando los argumentos. Una campaña tan mediocre amerita atención especial a la hora de los discursos para no parecer desorientado y/o debilitado y/o decepcionado. Que el partido fue parejo, que el resultado fue injusto, que faltó precisión, frialdad y la mar en coche. Ahora empieza el salto de calidad, las incorporaciones quirúrgicas y el campeonato por decantación y cartón lleno.
Roja directa. El delantero menos contaminado no disimuló su fastidio. "Jugamos mal, manejar la pelota todo el partido es hacer fulbito al pedo, hay que ser más vertical si querés ganar", vociferó más encendido que show bengalero. El palo para sus compañeros no pasó desapercibido por los malintencionados de siempre que, con la excusa perfecta, buscaron generar polémica entre los protagonistas. Nunca falta un marrajo desbocado.
Saque de arco. Un viejo manual de manipulación parodística instruye que, ante un contexto aciago, no hay táctica de distracción más efectiva que inflar cualquier brizna positiva, aunque se trate de algo mínimo o secundario. "El resultado fue lo de menos", regurgitó el chupalerche primero, para quien lo mejor fue la fiesta en la tribuna, una prolongación de la euforia pasada. Todo vale para combatir la cadena del desánimo.
Con prácticamente dos torneos cortos en la conducción técnica, y una sola meta conseguida en treinta y cuatro fechas, el entrenador deberá proponer un desafío más ambicioso para el próximo semestre si es que pretende conservar el puesto. Otro certamen en la intrascendencia no sumará adhesiones ni de la masa, hoy resignada pero con permanentes aspiraciones, ni de la dirigencia, necesitada de algún vértice que ofrezca aunque sea un poco de pantalla para seguir cómodamente ubicada en la cabina de mando sin oposición a la vista. Deberá también tener en cuenta que la opinión de la parcialidad no es uniforme; así como una buena parte reconoce su seriedad, otra ha cuestionado muchas de sus decisiones y lo responsabiliza de la pérdida de algunos puntos fundamentales.
La apertura del libro de pases disparará más de un interrogante. A simple viste el plantel podría considerarse completo, aunque si la cuestión fuera tan literal la posición en la lista de merecimientos hablaría de otra cosa. Entonces ¿qué queda? El guardameta todavía tiene contrato, así que habrá que practicar el arte de la relajación y el control mental para soportarlo seis meses más. ¿La defensa necesita algún retoque? ¿En el centro o por los laterales? ¿El medio campo pasa satisfactoriamente una prueba de aptitud o necesita recambio? ¿La delantera colma las expectativas o hace falta mayor poder ofensivo? ¿El banco de suplentes está a la altura? No falta quien pide que se vayan todos. Para los que gustan escudriñar en lo profundo, el ciclo no goza de muy buena salud.
APOSTILLAS
Doble pared. No se sabe si es una estrategia consensuada o si sólo se trata de servilismo en estado puro, lo cierto es que mientras el pasquinejo vernáculo anuncia que varias potencias europeas han entrado en disputa por el purrete estrella, el excelentísimo señor presidente niega la especie públicamente. "No tenemos nada, ni me llamó nadie", confesó al ser consultado. A emisores falaces, receptores desconectados.
Fuera de juego. Al conductor se le están acabando los argumentos. Una campaña tan mediocre amerita atención especial a la hora de los discursos para no parecer desorientado y/o debilitado y/o decepcionado. Que el partido fue parejo, que el resultado fue injusto, que faltó precisión, frialdad y la mar en coche. Ahora empieza el salto de calidad, las incorporaciones quirúrgicas y el campeonato por decantación y cartón lleno.
Roja directa. El delantero menos contaminado no disimuló su fastidio. "Jugamos mal, manejar la pelota todo el partido es hacer fulbito al pedo, hay que ser más vertical si querés ganar", vociferó más encendido que show bengalero. El palo para sus compañeros no pasó desapercibido por los malintencionados de siempre que, con la excusa perfecta, buscaron generar polémica entre los protagonistas. Nunca falta un marrajo desbocado.
Saque de arco. Un viejo manual de manipulación parodística instruye que, ante un contexto aciago, no hay táctica de distracción más efectiva que inflar cualquier brizna positiva, aunque se trate de algo mínimo o secundario. "El resultado fue lo de menos", regurgitó el chupalerche primero, para quien lo mejor fue la fiesta en la tribuna, una prolongación de la euforia pasada. Todo vale para combatir la cadena del desánimo.
miércoles, noviembre 21, 2012
Agua en el desierto
La menesterosa realidad transformó una mísera onza de pan en el manjar más suculento y abundante. Con un festejo a la altura de la obtención de una presea dorada, protagonistas y muchedumbre saciaron un apetito reprimido, impuesto desde la falsa pertenencia a fuerza de fracasos ininterrumpidos. Semejante desahogo sólo puede comprenderse anclando en el escuálido presente y sus implicancias directas, todos los involucrados salvaron el pellejo. El cuerpo técnico aseguró su continuidad, la muchachada gambeteó las pertinaces críticas, la dirigencia sorteó al coro insultante y la masa pudo devolverle la mofa sufrida descarnadamente durante trece largos meses a la minoría.
Como aseguraba la indiscutible jerarquía que divide las aguas, desde todo punto de vista, y con las infaltables zozobras, los dos tantos de diferencia bañaron de justicia las costas de la opulencia, permitiéndole recobrar la bandera de la supremacía que el indigente supo usurpar echando por tierra lo que suelen dictar los manuales de la sempiterna lógica dominante. Asistida por la frescura de los purretes que estrenaban clásico y el aplomo de los veteranos que supieron capitalizar las malas experiencias del pasado reciente, la victoria vio la luz en medio de un marco acorde a la revancha tan ansiada; la misma que le concedió a las sufridas gradas la posibilidad de sacudirse la modorra de una historia escrita al margen.
Respecto de los incidentes que dominaron la jornada y empañaron el normal desarrollo de un encuentro único en varios kilómetros a la redonda, sería saludable analizar la cuestión más allá de la permanente e infructuosa búsqueda de responsables en los ámbitos de decisión. Un match de tal interés y magnitud con una tribuna desierta pierde la esencia, pero el resguardo de la integridad de los asistentes está por encima de cualquier espectáculo convocante. Las circunstancias adversas que acompañaron el antes debieron determinar el durante para prevenir el después. Venga de donde venga la sugerencia, los estados alterados son imposibles de controlar sin llegar al descontrol. La tozudez no es compatible con la razón.
APOSTILLAS
Colecta solidaria. Al final se supo a dónde fue a parar la recaudación del día del club. Por decisión del excelentísimo señor presidente, los bolsillos de los ganadores se vieron beneficiados gracias al compulsivo aporte de la afición. Por su parte, y para que las malas lenguas no digan que él siempre saca y nunca pone, colaboró con unos porrones para humedecer el festejo colectivo. El shampú lo reservó para la intimidad.
Más liviano. Del sudor frío corriendo por las blondas sienes hasta el minuto cuarenta y cinco a la euforia infinita del minuto noventa, el entrenador pasó del sufrimiento al éxtasis en una tarde caliente donde se jugaba el todo por el todo. "Este triunfo era lo que necesitábamos", dijo; le faltó agregar «para mantener nuestras cabezas en su lugar». El laburo está asegurado, ahora a diseñar la pretemporada y reformular objetivos.
Negocio redondo. En medio de la adrenalina previa, se realizó la presentación oficial del partido despedida para el goleador histórico. Todavía no se sabe quiénes participarán de la fiestita, lo que sí se sabe es que ya están a la venta las entradas, así como quién es la cara visible de la organización del evento. ¿Lo recaudado será donado a alguna entidad de bien público o irá a parar a las cuentas bancarias del homenajeado y su patrocinador?
Sobre cerrado. En medio de la euforia y los festejos por el triunfo, el chupalerche primero no se olvidó de su benefactor. Siempre listo para succionar con fruición los calcetines del primer mandatario, en medio del comentario final, dedicó varios minutos a reivindicar -algún día se le tenía que dar- la vapuleada figura presidencial. Horas después, pasó a retirar la compensación por los servicios prestados. Enviado especial al superclásico de las américas.
Como aseguraba la indiscutible jerarquía que divide las aguas, desde todo punto de vista, y con las infaltables zozobras, los dos tantos de diferencia bañaron de justicia las costas de la opulencia, permitiéndole recobrar la bandera de la supremacía que el indigente supo usurpar echando por tierra lo que suelen dictar los manuales de la sempiterna lógica dominante. Asistida por la frescura de los purretes que estrenaban clásico y el aplomo de los veteranos que supieron capitalizar las malas experiencias del pasado reciente, la victoria vio la luz en medio de un marco acorde a la revancha tan ansiada; la misma que le concedió a las sufridas gradas la posibilidad de sacudirse la modorra de una historia escrita al margen.
Respecto de los incidentes que dominaron la jornada y empañaron el normal desarrollo de un encuentro único en varios kilómetros a la redonda, sería saludable analizar la cuestión más allá de la permanente e infructuosa búsqueda de responsables en los ámbitos de decisión. Un match de tal interés y magnitud con una tribuna desierta pierde la esencia, pero el resguardo de la integridad de los asistentes está por encima de cualquier espectáculo convocante. Las circunstancias adversas que acompañaron el antes debieron determinar el durante para prevenir el después. Venga de donde venga la sugerencia, los estados alterados son imposibles de controlar sin llegar al descontrol. La tozudez no es compatible con la razón.
APOSTILLAS
Colecta solidaria. Al final se supo a dónde fue a parar la recaudación del día del club. Por decisión del excelentísimo señor presidente, los bolsillos de los ganadores se vieron beneficiados gracias al compulsivo aporte de la afición. Por su parte, y para que las malas lenguas no digan que él siempre saca y nunca pone, colaboró con unos porrones para humedecer el festejo colectivo. El shampú lo reservó para la intimidad.
Más liviano. Del sudor frío corriendo por las blondas sienes hasta el minuto cuarenta y cinco a la euforia infinita del minuto noventa, el entrenador pasó del sufrimiento al éxtasis en una tarde caliente donde se jugaba el todo por el todo. "Este triunfo era lo que necesitábamos", dijo; le faltó agregar «para mantener nuestras cabezas en su lugar». El laburo está asegurado, ahora a diseñar la pretemporada y reformular objetivos.
Negocio redondo. En medio de la adrenalina previa, se realizó la presentación oficial del partido despedida para el goleador histórico. Todavía no se sabe quiénes participarán de la fiestita, lo que sí se sabe es que ya están a la venta las entradas, así como quién es la cara visible de la organización del evento. ¿Lo recaudado será donado a alguna entidad de bien público o irá a parar a las cuentas bancarias del homenajeado y su patrocinador?
Sobre cerrado. En medio de la euforia y los festejos por el triunfo, el chupalerche primero no se olvidó de su benefactor. Siempre listo para succionar con fruición los calcetines del primer mandatario, en medio del comentario final, dedicó varios minutos a reivindicar -algún día se le tenía que dar- la vapuleada figura presidencial. Horas después, pasó a retirar la compensación por los servicios prestados. Enviado especial al superclásico de las américas.
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