Los efectos de la improvisación suelen ser letales. En esta ocasión, el entrenador quedó a salvo de los cuestionamientos más feroces gracias a la enjundia de la muchachada que, obstinada en dar pelea hasta el último minuto de juego, lo puso a resguardo de propios y extraños con el agónico empate. Una derrota, de la mano de un novedoso esquema ofensivo pero poco trabajado, lo hubiera dejado malherido, sufriendo los coletazos de un desorientado camino hacia el reencuentro con la identidad. Los desajustes en todas las líneas, producto de una búsqueda hasta el momento infructuosa, generaron zozobra especialmente en defensa; el padecimiento de los cuatro del fondo no sólo se reflejó en los rostros, también en los reproches que abundaron durante la calurosa tarde del domingo.
Si bien unos cuantos defectos fueron opacados por la cantidad de opciones de gol desperdiciadas, no quedó ninguna duda de que el planteo movió los cimientos sobre los que hasta ahora se había construido la estructura de conjunto. La idea puede funcionar, pero necesita tiempo, ensayo y algunos retoques. Se hace difícil soltar tres delanteros sin un habilidoso que abastezca; se hace difícil explotar la rapidez de los puntas sin un habilidoso que sorprenda, haga la pausa y esté capacitado para romper cerrojos a base de astucia y creación. También resultó evidente que a los purretes lanzados a gastar las bandas les falta un universo de técnica, pero en cada arranque son candidatos a la falta en las cercanías del área, una arista válida para explotar y generar pelota parada.
Claro que en la búsqueda de la perfección hace falta aceitar todos los engranajes para que el sistema no rechine en medio del test público. Esta vuelta de tuerca pergeñada por el técnico, desprendida de una que otra actuación relevante, significa que todavía le quedan algunas instancias por librar antes de aferrarse al clásico gesto de tirar la toalla. Por lo pronto, los protagonistas que asumieron los nuevos roles le ofrecieron un gesto de confianza al entregar una esforzada actuación en pos de la remontada. La paridad fue meritoria, pero más lo fue la búsqueda, la intención de demostrar que siempre queda en depósito un resquicio de dignidad para acallar las voces que insisten con achacarles la repetición de un guión vetusto y gastado. Habrá que ver si la gasolina alcanza para finalizar en una posición decorosa en la tabla.
APOSTILLAS
Necesidad y urgencia. En medio de la vorágine del encuentro, surgió un rumor que paralizó cientos de corazones. El próximo partido, el excelentísimo señor presidente echará mano de un recurso recaudatorio compulsivo. Día del club y todos a pasar por ventanilla sin chistar. Que ningún malintencionado vaya a pensar que la caja tiene problemas de liquidez. Tampoco que la movida es para recuperar lo invertido en el operativo repatriación. ¡Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas!
De tin marín. Los cambios del técnico convirtieron a la última línea en un tembladeral. El sobre esfuerzo hasta causó la salida de un baluarte a los veinte minutos del primer tiempo en condición de lesionado. Cuando todo volvió a la normalidad, los marcadores de punta siguieron sin marcar y los centrales a dejar jirones cubriéndoles las espaldas. Para la próxima es probable que el técnico adhiera a la conocida máxima del mejor malo conocido que bueno por conocer.
Dos en uno. El guardameta sigue batiendo marcas. No sólo se está manducando dos por partido, ahora también deglute dos en la misma jugada. La afición arde de ira y pide a grito pelado un aire de renovación para los tres caños. Al parecer, a poco del final, el conductor no piensa jugarse tanto. No es lo mismo cambiar un puesto neurálgico a mitad de torneo que faltando un par de fechas para el clásico choque. ¡Qué sufrimiento!
Verdad revelada. Mientras algunos que se creen caciques prefirieron el silencio, el delantero que va de frente no se anduvo con chiquitas. Estuvo duro consigo mismo y con sus compañeros, a quienes les dedicó buena parte de las críticas. "Por momentos jugamos muy tranquilos", "nos acordamos tarde" de salir a buscar el partido y "no quiero más sumar de a uno". El menos contaminado la tiene clara.
martes, noviembre 06, 2012
miércoles, octubre 31, 2012
Propulsión a chorro
Con el sueño de la copa transformado en pesadilla y el tan mentado protagonismo reservado sólo para bochornos dentro y fuera de la cancha, la muchachada salió a ponerle el pecho a la realidad para demostrar que un golpe no es caída y que la pasión carece de memoria. El objetivo fue confirmado por el entrenador una vez finalizado el encuentro. Revertir el mal momento -dos derrotas consecutivas y despedida del campeonato doméstico e ídem en la instancia internacional-, era la prioridad, a falta de un triunfo por lo menos con un empate. Después de un primer capítulo para la lágrima, resultó clave la charla del entretiempo; había que demostrar interés por cambiar la imagen y reemplazar la falta de juego, como mínimo -parafraseando un pedido presidencial-, con actitud.
Dos caminos condujeron a que, al cabo de los noventa minutos, parodismo y afición coincidieran en que los méritos debieron decretar el triunfo. Los relevos que el técnico decidió para encarar la segunda etapa y la picardía de sacarle partido a la máxima que fondea en la memoria reciente. Después de la vertiginosa secuencia final, nadie se acordó del paupérrimo rendimiento con que se abrió el match ni de los murmullos que tibiamente comenzaron a inundar un espacio vacío de fútbol. La temperatura y la humedad, por un lado, y el bajo rendimiento, por otro, hicieron estragos en el par reemplazado; y la velocidad y potencia del que ingresó le cambiaron la dinámica al equipo. Así llegó el empate y con él una pizca de tranquilidad a todos los presentes.
Rescatar la reacción y la igualdad como un bálsamo reparador después de los tragos amargos, da la pauta de la devastación que causó en el seno del plantel la pérdida de la posibilidad de pelear en los dos frentes. Aunque cueste reconocerlo, una utopía considerando antecedentes y capacidades. En ese sentido, la tabla de posiciones no deja resquicios para la duda. Lo cierto es que el "demostramos que estamos vivos" sonó como una arenga descarnada en un intento por levantar la moral de la tropa. Habrá que ver hasta dónde alcanza; si bien todavía queda un mínimo consuelo, las predicciones no parecen estar alineadas a favor. Por lo pronto, las metas sufrieron una lamentable depreciación, de ir por todo a salir de una coyuntura negativa. Casi nada.
APOSTILLAS
Evacuación masiva. Las gestiones encaradas por el excelentísimo señor presidente para poner en marcha el operativo repatriación apuntaron a no quedar pegado con la banda que terminó en la gayola a raíz de los malos entendidos suscitados antes, durante y después de la aventura internacional. Haciendo gala de su habitual maestría para resolver contingencias, metió mano en la lata y abonó la reparación correspondiente. Y colorín colorado...
Talentos emergentes. El desfile de emisarios del viejo mundo no cesa. Las grandes potencias han quedado prendadas de la extraordinaria revolución de inferiores, por lo que andan dando vueltas a la caza de futuras estrellas y billetes frescos. Aunque con el "crack para la masía" y el "cuatro que puede ser mundial" en baja el "éxito de gestión, modernidad y refundación" parece haber entrado en un cono de sombras, el humo sigue en alza.
Cartón pintado. Según vocearon los rastreros de siempre, el joven secretario técnico hizo acto de presencia después de la hecatombe copera, le dio las condolencias a su amigo y volvió a desaparecer. La peculiar relación que lo une al club no consigue salir de la nebulosa. Sin contrato, sin función visible y específica y sin resultados tangibles. Uno de los montajes propagandísticos más grandes de la falsa pertenencia. ¡Glup!
Intervención quirúrgica. Otra vez la dupla más ácida del parodismo vernáculo fue conminada al rincón de las ánimas. Las lapidarias críticas que decoraron el éter de los mediodías asoleados, a raíz de la fugaz experiencia internacional y sus consecuencias -futbolísticas y de las otras-, volvieron a caer como cross de derecha en ciertos dirigentes. Pueden mandarla a transmitir al foso, pero de los palos no los salva nadie. ¡Uggh!
Dos caminos condujeron a que, al cabo de los noventa minutos, parodismo y afición coincidieran en que los méritos debieron decretar el triunfo. Los relevos que el técnico decidió para encarar la segunda etapa y la picardía de sacarle partido a la máxima que fondea en la memoria reciente. Después de la vertiginosa secuencia final, nadie se acordó del paupérrimo rendimiento con que se abrió el match ni de los murmullos que tibiamente comenzaron a inundar un espacio vacío de fútbol. La temperatura y la humedad, por un lado, y el bajo rendimiento, por otro, hicieron estragos en el par reemplazado; y la velocidad y potencia del que ingresó le cambiaron la dinámica al equipo. Así llegó el empate y con él una pizca de tranquilidad a todos los presentes.
Rescatar la reacción y la igualdad como un bálsamo reparador después de los tragos amargos, da la pauta de la devastación que causó en el seno del plantel la pérdida de la posibilidad de pelear en los dos frentes. Aunque cueste reconocerlo, una utopía considerando antecedentes y capacidades. En ese sentido, la tabla de posiciones no deja resquicios para la duda. Lo cierto es que el "demostramos que estamos vivos" sonó como una arenga descarnada en un intento por levantar la moral de la tropa. Habrá que ver hasta dónde alcanza; si bien todavía queda un mínimo consuelo, las predicciones no parecen estar alineadas a favor. Por lo pronto, las metas sufrieron una lamentable depreciación, de ir por todo a salir de una coyuntura negativa. Casi nada.
APOSTILLAS
Evacuación masiva. Las gestiones encaradas por el excelentísimo señor presidente para poner en marcha el operativo repatriación apuntaron a no quedar pegado con la banda que terminó en la gayola a raíz de los malos entendidos suscitados antes, durante y después de la aventura internacional. Haciendo gala de su habitual maestría para resolver contingencias, metió mano en la lata y abonó la reparación correspondiente. Y colorín colorado...
Talentos emergentes. El desfile de emisarios del viejo mundo no cesa. Las grandes potencias han quedado prendadas de la extraordinaria revolución de inferiores, por lo que andan dando vueltas a la caza de futuras estrellas y billetes frescos. Aunque con el "crack para la masía" y el "cuatro que puede ser mundial" en baja el "éxito de gestión, modernidad y refundación" parece haber entrado en un cono de sombras, el humo sigue en alza.
Cartón pintado. Según vocearon los rastreros de siempre, el joven secretario técnico hizo acto de presencia después de la hecatombe copera, le dio las condolencias a su amigo y volvió a desaparecer. La peculiar relación que lo une al club no consigue salir de la nebulosa. Sin contrato, sin función visible y específica y sin resultados tangibles. Uno de los montajes propagandísticos más grandes de la falsa pertenencia. ¡Glup!
Intervención quirúrgica. Otra vez la dupla más ácida del parodismo vernáculo fue conminada al rincón de las ánimas. Las lapidarias críticas que decoraron el éter de los mediodías asoleados, a raíz de la fugaz experiencia internacional y sus consecuencias -futbolísticas y de las otras-, volvieron a caer como cross de derecha en ciertos dirigentes. Pueden mandarla a transmitir al foso, pero de los palos no los salva nadie. ¡Uggh!
martes, octubre 23, 2012
Sin el pan
Un prócer contemporáneo, quien supo acuñar célebres sentencias para la posteridad, solía decir que la duodécima fecha definía aspiraciones y potencialidades. En esta oportunidad, el capítulo anterior, marca una tendencia difícil de revertir. Mitad de tabla y a seguir penando en la intrascendencia. Después de un buen comienzo, todos se preguntan qué pasó, por qué el equipo cayó en un tobogán individual y colectivo. Las opiniones están divididas. Responsabilidad del entrenador, bajos rendimientos en puestos clave con injerencia directa en la producción de conjunto, la exigencia física que implica la doble competencia, la falta de mentalidad ganadora, los desencuentros entre asesores con pedigrí, la dispersión dirigencial, las barrabasadas del primer mandatario.
El mejunje que demuestra la escasa cohesión general para enfocar los esfuerzos en un objetivo importante, habla a las claras de los intereses personales que siempre se anteponen a los logros institucionales. Una marca registrada de la falsa pertenencia. A esta altura parece que ni la intervención de un cuerpo técnico serio y responsable puede torcer la historia en favor del máximo anhelo de las gradas. Lo peor del caso es que con el "momento negativo", tal y como lo definió el capitán del barco, no sólo se vino abajo la cosecha de puntos, también se desplomó la cotización de la joya que, según la visión de ciertos gurúes de la humareda, tenía destino estratosférico. Algunos, pensando en el color de los billetes, están lamentando más el decaimiento del purrete que el del equipo.
Así las cosas, con un panorama sombrío, el plantel enfrenta en pocas horas la definición copera. Un resultado adverso, complicado de rectificar considerando las circunstancias. De visitante y arrastrando la pesada carga de las últimas derrotas que acechan amenazantes, pretendiendo arruinar cualquier intento de superar obstáculos. El "partido clave" puede darle al conductor una pauta para decidir su futuro respecto del ciclo. Sin la posibilidad de pelear por los primeros puestos del torneo y sin el pase en el certamen paralelo, sus propias expectativas pueden caer en picada. No sería el primero en abandonar una nave debido al desgaste natural que se da cuando las metas van cayendo una a una sin despeinarse. Si decide seguir remando, deberá tomar conciencia de que lo hará solo y contra la corriente.
APOSTILLAS
Intrusos. A raíz del revuelo que se armó por su pedido de más compromiso y entrega, el primer mandatario puso de cabeza al parodismo vernáculo. Lo culpó de armar un escándalo para compensar la falta de noticias durante el receso. Dijo que los protagonistas que le salieron al cruce no dijeron lo que dijeron y defendió su forma de comunicarse con la gente. Demagogia barata.
Aplazados. La sucesión sigue siendo el tema que le pone los pelos de punta a más de uno. Ante los insistentes rumores que indican que ninguno de sus impares de comisión directiva sería el ungido, los cuchicheos de desaprobación tintinean cual campanada de domingo en el mismísimo círculo íntimo. Al parecer, quien más rechazo genera es el goleador histórico. La ingratitud al palo.
Convicciones. Sin querer queriendo, el entrenador tildó al excelentísimo señor presidente de ignorante. "A veces se confunde actitud con juego", señaló en un intento por interpretar el tuit de la discordia. Luego de la derrota, defendió a sus dirigidos y, como es costumbre, asumió la responsabilidad por el mal trance. Frente a las cámaras reconoció la cruda realidad: "Es inútil pensar que vas a pelear allá arriba".
Infama. Al maestro le cayó torcida la acusación del pope rojinegro. Todo lo malo siempre es culpa de la prensa. No le molesta tragarse cualquier sapo, pero cuando le echan la culpa de armar tole tole salta como leche hervida. Su relator, conocido lengua suelta, no se anduvo con chiquitas. "Palabras que no le ganan a nadie, con cero beneficio para Colón", regurgitó en su particular jerigonza, acusando recibo.
El mejunje que demuestra la escasa cohesión general para enfocar los esfuerzos en un objetivo importante, habla a las claras de los intereses personales que siempre se anteponen a los logros institucionales. Una marca registrada de la falsa pertenencia. A esta altura parece que ni la intervención de un cuerpo técnico serio y responsable puede torcer la historia en favor del máximo anhelo de las gradas. Lo peor del caso es que con el "momento negativo", tal y como lo definió el capitán del barco, no sólo se vino abajo la cosecha de puntos, también se desplomó la cotización de la joya que, según la visión de ciertos gurúes de la humareda, tenía destino estratosférico. Algunos, pensando en el color de los billetes, están lamentando más el decaimiento del purrete que el del equipo.
Así las cosas, con un panorama sombrío, el plantel enfrenta en pocas horas la definición copera. Un resultado adverso, complicado de rectificar considerando las circunstancias. De visitante y arrastrando la pesada carga de las últimas derrotas que acechan amenazantes, pretendiendo arruinar cualquier intento de superar obstáculos. El "partido clave" puede darle al conductor una pauta para decidir su futuro respecto del ciclo. Sin la posibilidad de pelear por los primeros puestos del torneo y sin el pase en el certamen paralelo, sus propias expectativas pueden caer en picada. No sería el primero en abandonar una nave debido al desgaste natural que se da cuando las metas van cayendo una a una sin despeinarse. Si decide seguir remando, deberá tomar conciencia de que lo hará solo y contra la corriente.
APOSTILLAS
Intrusos. A raíz del revuelo que se armó por su pedido de más compromiso y entrega, el primer mandatario puso de cabeza al parodismo vernáculo. Lo culpó de armar un escándalo para compensar la falta de noticias durante el receso. Dijo que los protagonistas que le salieron al cruce no dijeron lo que dijeron y defendió su forma de comunicarse con la gente. Demagogia barata.
Aplazados. La sucesión sigue siendo el tema que le pone los pelos de punta a más de uno. Ante los insistentes rumores que indican que ninguno de sus impares de comisión directiva sería el ungido, los cuchicheos de desaprobación tintinean cual campanada de domingo en el mismísimo círculo íntimo. Al parecer, quien más rechazo genera es el goleador histórico. La ingratitud al palo.
Convicciones. Sin querer queriendo, el entrenador tildó al excelentísimo señor presidente de ignorante. "A veces se confunde actitud con juego", señaló en un intento por interpretar el tuit de la discordia. Luego de la derrota, defendió a sus dirigidos y, como es costumbre, asumió la responsabilidad por el mal trance. Frente a las cámaras reconoció la cruda realidad: "Es inútil pensar que vas a pelear allá arriba".
Infama. Al maestro le cayó torcida la acusación del pope rojinegro. Todo lo malo siempre es culpa de la prensa. No le molesta tragarse cualquier sapo, pero cuando le echan la culpa de armar tole tole salta como leche hervida. Su relator, conocido lengua suelta, no se anduvo con chiquitas. "Palabras que no le ganan a nadie, con cero beneficio para Colón", regurgitó en su particular jerigonza, acusando recibo.
martes, octubre 16, 2012
A las brazas
El receso se calentó vía tuiter. Otra vez, la red de los ciento cuarenta caracteres -en realidad no hicieron falta tantos- fue la vía elegida por el excelentísimo señor presidente para dar a conocer la sensación que le dejó la última derrota; según los serviles de siempre, en comunión con el sentimiento de las gradas. Al parecer, y desde su particular óptica, faltaron a la cita "compromiso y entrega"; por tal motivo, para la próxima, conminó a la muchachada a cumplir con "la obligación" de recobrar el "buen juego" y de poner, "como mínimo", un poco más de actitud. Los medios pueden ser de última generación, pero la metodología, a la hora de deslindar responsabilidades, sigue siendo la misma. Una advertencia que indica por dónde empezarán a repartirse las culpas a la hora de un nuevo fracaso.
A los protagonistas no les gustó ni un poco. El primero en opinar al respecto -un defensor al que no le agradan las críticas- le restó importancia a la acusación, una forma elegante de descalificar los dichos sin necesidad de faltar el respeto a la investidura, por lo menos ante los micrófonos. En segundo lugar habló el entrenador, quien, sin obviar el requiebro de ocasión, dejó en claro que determinadas cuestiones deben plantearse entre cuatro paredes. Si bien el detalle no garantiza que lo confidencial quede a buen resguardo -puesto que del seno íntimo suelen tomar aire los trascendidos más jugosos-, el hombre abona la idea de evitar los cuestionamientos públicos a fin de preservar al grupo de la horda que con su reprobación puede generar un clima poco favorable en casos puntuales.
El último en expresarse fue un volante, hoy relegado al banco de suplentes. No anduvo con vueltas. Además de manifestar su molestia por la imputación presidencial, se animó a pedir explicaciones. "Cuando venga nos dirá por qué lo dijo", desafió con voz de pocos amigos. De paso, aprovechó para mostrarse compungido por lo que considera, en cierta forma, una injusticia. No merece ser el único inmolado por el bajón general, mucho menos cuando le piden que cumpla una función que no siente y lo expone demasiado al error. Así las cosas, como previa de instancias definitorias, la atmósfera generada por el primer mandatario no parece la mejor. En tren de apretar a los actores, con la impronta que lo caracteriza, sembró la semilla que más aborrecen quienes hacen un culto de su imagen.
A los protagonistas no les gustó ni un poco. El primero en opinar al respecto -un defensor al que no le agradan las críticas- le restó importancia a la acusación, una forma elegante de descalificar los dichos sin necesidad de faltar el respeto a la investidura, por lo menos ante los micrófonos. En segundo lugar habló el entrenador, quien, sin obviar el requiebro de ocasión, dejó en claro que determinadas cuestiones deben plantearse entre cuatro paredes. Si bien el detalle no garantiza que lo confidencial quede a buen resguardo -puesto que del seno íntimo suelen tomar aire los trascendidos más jugosos-, el hombre abona la idea de evitar los cuestionamientos públicos a fin de preservar al grupo de la horda que con su reprobación puede generar un clima poco favorable en casos puntuales.
El último en expresarse fue un volante, hoy relegado al banco de suplentes. No anduvo con vueltas. Además de manifestar su molestia por la imputación presidencial, se animó a pedir explicaciones. "Cuando venga nos dirá por qué lo dijo", desafió con voz de pocos amigos. De paso, aprovechó para mostrarse compungido por lo que considera, en cierta forma, una injusticia. No merece ser el único inmolado por el bajón general, mucho menos cuando le piden que cumpla una función que no siente y lo expone demasiado al error. Así las cosas, como previa de instancias definitorias, la atmósfera generada por el primer mandatario no parece la mejor. En tren de apretar a los actores, con la impronta que lo caracteriza, sembró la semilla que más aborrecen quienes hacen un culto de su imagen.
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