martes, octubre 16, 2012

A las brazas

El receso se calentó vía tuiter. Otra vez, la red de los ciento cuarenta caracteres -en realidad no hicieron falta tantos- fue la vía elegida por el excelentísimo señor presidente para dar a conocer la sensación que le dejó la última derrota; según los serviles de siempre, en comunión con el sentimiento de las gradas. Al parecer, y desde su particular óptica, faltaron a la cita "compromiso y entrega"; por tal motivo, para la próxima, conminó a la muchachada a cumplir con "la obligación" de recobrar el "buen juego" y de poner, "como mínimo", un poco más de actitud. Los medios pueden ser de última generación, pero la metodología, a la hora de deslindar responsabilidades, sigue siendo la misma. Una advertencia que indica por dónde empezarán a repartirse las culpas a la hora de un nuevo fracaso.

A los protagonistas no les gustó ni un poco. El primero en opinar al respecto -un defensor al que no le agradan las críticas- le restó importancia a la acusación, una forma elegante de descalificar los dichos sin necesidad de faltar el respeto a la investidura, por lo menos ante los micrófonos. En segundo lugar habló el entrenador, quien, sin obviar el requiebro de ocasión, dejó en claro que determinadas cuestiones deben plantearse entre cuatro paredes. Si bien el detalle no garantiza que lo confidencial quede a buen resguardo -puesto que del seno íntimo suelen tomar aire los trascendidos más jugosos-, el hombre abona la idea de evitar los cuestionamientos públicos a fin de preservar al grupo de la horda que con su reprobación puede generar un clima poco favorable en casos puntuales.

El último en expresarse fue un volante, hoy relegado al banco de suplentes. No anduvo con vueltas. Además de manifestar su molestia por la imputación presidencial, se animó a pedir explicaciones. "Cuando venga nos dirá por qué lo dijo", desafió con voz de pocos amigos. De paso, aprovechó para mostrarse compungido por lo que considera, en cierta forma, una injusticia. No merece ser el único inmolado por el bajón general, mucho menos cuando le piden que cumpla una función que no siente y lo expone demasiado al error. Así las cosas, como previa de instancias definitorias, la atmósfera generada por el primer mandatario no parece la mejor. En tren de apretar a los actores, con la impronta que lo caracteriza, sembró la semilla que más aborrecen quienes hacen un culto de su imagen.

martes, octubre 09, 2012

Más que amor es un sufrir

La última y resonante victoria, más la posibilidad de ascender a los puestos de vanguardia, llenaron de expectativas la noche. Un rival conocido, al que ya había superado en el torneo paralelo, en terreno propio, sonaba a trámite relativamente sencillo. Rodeada de un marco acorde, a la espera del festejo que limpiara la desazón sufrida en el primer test de carácter internacional, la muchachada salió a dar cátedra de aspirante y quedó pagando en medio de un océano de dudas. Y de nuevo brincaron a la palestra las críticas, los reproches, los cuestionamientos para los quiénes y los por qué. Los que jugaron, los que deberían haber jugado, el cuerpo técnico, la aptitud física, el planteo táctico, la imprecisión, la displicencia, los errores repetidos.

Con una formación retocada, el dedo acusador apuntó al entrenador. Nadie entendió los cambios después de una producción que llenó de satisfactorios titulares los medios nacionales. Y los resultados quedaron tan expuestos como las decisiones. Un arquero que nunca se viste de héroe, un dúo de centrales en baja, un par de marcadores de punta que ataca mejor de lo que defiende, un medio campo inconexo, un habilidoso entre paréntesis y una ofensiva inofensiva. Los relevos del segundo tiempo, también fueron discutidos; esta vez, no por el minuto en que se hicieron, sino por el nulo aporte a la causa. Ante tamaño panorama, no causó sorpresa el gol visitante, que, a pesar del aliento que bajaba desde los tres costados, venía anunciándose desde el inicio del encuentro.

Como en ciclos anteriores, la preocupación va y viene. Signo de la asimetría en la que se encuentra inmersa la realidad del equipo. Consumadas diez fechas, no hay duda de que el técnico supo imprimirle un toque de coherencia al caos que en determinado momento imperó, pero no ha sido suficiente para coronar de regularidad el rendimiento. Así las cosas, parece inalcanzable una recuperación que vuelva a posicionar los anhelos en el torneo local y totalmente improbable el batacazo en la instancia sudamericana. Queda, como en un repiqueteo persistente y agotador, seguir sumando para gambetear zozobras; y con viento a favor, conseguir arañar algún puesto en otra copa. Por lo pronto, caídas las ilusiones, vuelven a sonar los conocidos y nostálgicos acordes de siempre.


APOSTILLAS

Picoteo caliente. Como buen generador de conductas, el primer mandatario le mandó un claro y contundente mensaje a la muchachada a través de tuiter. Mayor "compromiso y entrega" para refrendar la imagen de liderazgo que su figura encarna a nivel nacional. Unas cuantas figuritas que están de paso no pueden arruinar la construcción del relato presidencial. No tienen derecho a dejarlo en orsai. ¿O necesitan una transfusión?

Incompatibilidad de caracteres. Cuando uno va el otro viene, cuando uno viene el otro va. El joven secretario técnico y la incorporación fantasma con cargo indefinido no encuentran puntos de contacto. Más allá de las desmentidas oficiales, los malintencionados que nunca faltan no dejan de poner en duda la continuidad de ambos. A pesar de los elogios públicos, en privado no se pueden ni ver. ¡Marche un audiencia de conciliación!

Honestidad brutal. Apesadumbrado por la derrota, el conductor le cedió un lugar privilegiado a la reflexión certera. A partir del lapidario "jugamos mal", brotó una cascada de críticas que fondeó en el consabido "soy el primer responsable". Nadie duda de su seriedad, tanto en el trabajo como a la hora de enfrentar los micrófonos, pero debería tener un poco más de ojo a la hora de semblantear a algunos protagonistas que no cazan la onda. ¡Atenti!

Globo aerostático. Ya aparecieron las primeras notas de desaprobación hacia la joyita de la corona. Dos malas producciones alentaron las voces que hablan de agrande y exceso de individualismo. Por el bien del equipo y de la institución, las gradas esperan que el técnico encauce lo que corre serio riesgo de desborde. No sea cosa que, como en casos anteriores, la estrella se apague antes de alcanzar su máximo brillo. ¡Cruz diablo!

miércoles, octubre 03, 2012

Milagros inesperados

Acallados los ecos de la decepción, que no pudo ocultar ni siquiera el despliegue de parafernalia copera, el lance ofrecía una posibilidad para la recuperación en términos futbolísticos y numéricos. En la previa, un compromiso complicado, atendiendo a la calidad y aspiraciones del rival y al duro golpe que se hacía necesario superar en el menor tiempo posible. Sepultar las dudas de la afición, que a raíz de los últimos resultados ya le había bajado el pulgar a las potenciales ambiciones, parecía una empresa harto espinosa debido a la merma en el rendimiento, el agotamiento físico y el golpe anímico que le propinó la derrota en la contienda internacional. Para el asombro general, el trámite resultó tan simple como expeditivo.

Con el encuentro prácticamente liquidado a los treinta y dos minutos del primer tiempo, la incrédula parcialidad no entendía quién estaba más sorprendido, si el irreconocible local, por verse superado en todas sus líneas, o el singular visitante, ante tanto derroche de efectividad y contundencia. Luego de salvar un minúsculo sobresalto, la indiscutible victoria movió los cimientos de lo que horas antes parecía sentenciado; no sólo levantó la autoestima de la muchachada, también reavivó las esperanzas de quienes habían firmado la resignación en los dos frentes. Después del triunfo sobre uno de los serios candidatos al título, la mayoría confía en que es posible revertir la adversidad en la competencia paralela y escalar en la vernácula.

Lo cierto es que el triunfo podría calificar como un sacudón imprescindible para retomar el camino emprendido en las primeras fechas, y abandonado debido a los últimos traspiés, o como una repentina y fugaz reacción con fecha de vencimiento en el corto plazo. Teniendo en cuenta el fallo de la historia reciente, pocos apuestan por la primer opción. En cuanto al entrenador, movió algunas fichas y logró salir airoso de la engorrosa coyuntura; relegó al banco de suplentes a tres pesos pesados y depositó su confianza en un par de viejos conocidos que no lo defraudaron. El desafío ahora es enfrentar los trances venideros con el mismo espíritu con el que se aprovechó de uno de los mejores equipos del certamen. Pavada de reto.


APOSTILLAS

En la clandestinidad. Ofuscado por los rumores malintencionados, el excelentísimo señor presidente salió a desmentir los problemas de cartel entre los goleadores históricos; sin embargo, uno todavía no firmó contrato y el otro aún no tuvo presentación oficial. Las desprolijidades, emblemas de la gestión, pueden ocasionar más de un dolor de cabeza. Para colmo, en la guerra fría, todavía no está todo dicho. ¡Atenti!

En el horno. El impresentable vice está enfrascado en la lucha, que es cruel y es mucha, por la sucesión. Lamentablemente, aunque intente cambiar el tono y la postura, no figura ni a placé en la consideración del primer mandatario, quien necesita un candidato potable y el interesado no da con el perfil adecuado. Los últimos cortocircuitos, mellaron la relación que nunca fue del todo incondicional. Por interés siempre bailaron los monos.

En la mira. El guardameta está siendo observado con lupa. En cualquier momento puede acompañar a los históricos que hoy decoran el sector de relevos. La situación lo tiene algo alterado, por tal motivo cortó el diálogo con la prensa, a la que culpa por las desmedidas críticas. Intimamente está convencido de que cierto sector del parodismo pone a la parcialidad en su contra y hasta puede inclinar la balanza a favor del segundo.

En el chiquero. Chapaleando en el lodo de la obsecuencia, el chupalerche primero aprovechó la abultada victoria para levantar la alicaída imagen de la muchachada. Entre exageración y exageración, no ahorró elogios para el pobre desafectado de la celeste y blanca alternativa. Se nota que no está muy acostumbrado a ver jugadas de excelente factura, cuando entra en éxtasis con una más o menos decente. ¡Enorme, monumental, brillante!

jueves, septiembre 27, 2012

La chatita empantanada

Así como la carrera ascendente, exclusiva dominadora de la escena durante los capítulos iniciales, entusiasmó por demás, la descendente está poniendo en duda todo lo que antes resultó motivo de elogio. En la previa, el encuentro agotó los boletos por lo que ambos podían ofrecer de diferente en un contexto donde noventa minutos de mediocridad saturan antes de cumplido el tiempo reglamentario. Y arrancó como para no defraudar al impresionante marco, con lujos incluidos. Hasta que a los doce golpeó de lleno la realidad. De un lado, mucho dominio de juego pero cero efectividad; del otro, precisión y adentro en el primer avance profundo. La más acabada expresión de un trabajo colectivo inteligente frente a otro en vías de parecerse.

Frente a la coyuntura, los protagonistas insistieron en minimizar lo que algunos ya se animan a calificar de bajón. Sumar dos puntos de doce y recibir siete goles en contra en cuatro partidos no parece una cuestión tan liviana como para sintetizar que todo se arregla con un simple ajuste de "detalles". Algo no funciona como al principio. Lo peor del caso, es que el punto muerto llega en un momento crucial. La doble competencia no da respiro y el rival del torneo paralelo aparece como uno de los obstáculos más difíciles de superar. Tras cartón, uno de los mejores equipos del lote protagonista local espera con los colmillos afilados para seguir su camino a la cima. Dos compromisos que pondrán a prueba el temple y la capacidad futbolística de la muchachada.

Por su parte, el entrenador habló de virtudes del adversario y de defectos propios. Echó mano al consabido subterfugio del merecimiento y decoró su discurso con obviedades. Algo confundido, primero equiparó rendimientos y después reconoció una mala tarde. Lo cierto es que la tranquilidad de los primeros triunfos comienza a diluirse y la preocupación a dominar la escena. Para completar la ventisca en contra, como es costumbre, aparecieron rumores acerca de descontentos, malas influencias y hasta abandonos a punto de ser consumados. Para superar el mal clima, un resultado positivo en el próximo compromiso copero sería suficiente. Retomar la línea perdida, daría un buen espaldarazo para remontar también en el certamen doméstico.


APOSTILLAS

Anuncio opacado. En lugar de vapulear el micrófono para hacer lo que más le gusta, tuvo que ocuparse de desmentir rumores, como siempre, malintencionados. Cansado de los que ponen palos en la rueda, de los que permanentemente generan dudas, desestimó problemas de cartel entre los goleadores históricos. Somos todos los que estamos y estamos todos los que somos. Palabra santa.

Asunto sellado. Sentado a la siniestra del padre, el flamante "correveydile" también expresó su disgusto por el runrún del momento. Nada más falso que el bisbiseo que lo involucra en mezquindades, personalismos o intereses poco claros. Quien dude de su amor incondicional a los colores debería arder en el infierno, aunque entiende que son gajes del oficio, esto le pasa sólo a los famosos.

Dos en uno. Con la lucidez que lo caracteriza, el guardameta explicó el por qué de la alicaída actualidad. "La liga que tuvimos en los primeros partidos no está de nuestro lado", balbuceó con un dejo de nostalgia. Por su parte, el defensor charrúa no ocultó su fastidio por lo que consideró críticas desmedidas hacia la línea de fondo. Las malas rachas y las voces en contra no son bien recibidas.

Por la vuelta. Durante la transmisión de la emisora asoleada, se supo del regreso del ex encargado de seguridad, aquél que se fuera por disidencias con el impresentable vice en cuanto al manejo de las relaciones carnales con ciertos socios caracterizados. La reacción del hemisferio pensante de la dupla no se hizo esperar. Pidió a los gritos una comunicación para pedir explicaciones. ¿Le habrán atendido el teléfono?