Fue una recompensa para el que buscó la victoria hasta el último minuto; por momentos con errores, por momentos con aciertos, por momentos con guapeza, por momentos con fútbol. Algo está cambiando y no se trata, precisamente, de motivación. La diferencia está en el banco, en un entrenador que sabe lo que hace y que intenta manejar la situación con buen tino. De a poco, echando mano a sus conocimientos, su experiencia y una conveniente dosis de cautela, procura acomodar el descalabro heredado del ciclo anterior con la colaboración de un plantel que supo interpretar el pulso popular a tiempo. Todavía faltan muchas tuercas por ajustar, pero la búsqueda del norte, al parecer, ha tomado el rumbo correcto.
Si bien es cierto que los dos triunfos consecutivos de local calmaron los ánimos de las gradas, lo más importante tiene que ver con el control del clima interno. Como si se tratara de una extraña voltereta del destino, la expulsión del líder negativo, el día del empate regalado, obró a favor del conjunto en dos líneas convergentes. El juego mejoró del medio hacia adelante, gracias a una idea de funcionamiento que no lo contempla como ombligo del esquema, y su influencia en el grupo entró en un cono de sombras permitiendo una incipiente oxigenación dentro y fuera de la cancha. Era una cuestión de tiempo; el instinto de supervivencia siempre deja al caído en desgracia solo, triste y abandonado.
Aunque comienzan a escucharse voces lamentando el tiempo perdido este semestre, pretemporada e incorporaciones incluidas, nada está definido. Todo indica que las esperanzas de hacer un buen torneo vuelven a ver la luz después de una crisis de oscurantismo; sin embargo, el poder destructivo intestino puede recuperarse a pesar de su actual agonía. Los intereses que enlazan a unos y otros son muy fuertes y la resignación no suele ser la consejera de quienes están acostumbrados a reinar sin adversarios. La especulación también acostumbra a decir presente en casos análogos; así como el repliegue a la espera del instante oportuno para el contraataque. Tanto en la guerra como en los negocios, el fin justifica los medios.
APOSTILLAS
El río suena. La reprimenda del excelentísimo señor presidente al bocón que destapó la olla, y la amenaza a quien se animara a divulgar la especie, no amilanó al parodismo independiente y comprometido con la verdad de la milanesa. "Hay malestar por sueldos atrasados", lanzaron, sin anestesia, las huestes del maestro en la previa. Trabajo para los rastreros.
Cuestión de imagen. El primer mandatario tendrá que ocuparse de aclarar ciertos temas con el joven secretario técnico. No da hacer aspavientos ante un gol agónico. La percepción del modelo es fundamental para propios y extraños. Una conquista con aroma a triunfo, a cuatro minutos del final, debe festejarse con normalidad, no como un aborto de la naturaleza.
No come vidrio. Como corresponde a quien la sabe lunga, el goleador histórico interpretó rápidamente la abrupta baja en las mediciones del aplausómetro. Con una pretendida humildad, por ahora, consiguió zafar de la caída libre; habrá que ver cuánto le dura la sumisión al estado vegetativo. La estrategia a seguir para no diluirse en la estima general lo mantiene ocupado.
Todo pasa. La dupla anticristo volvió para cortar con tanta dulzura. Algunos patalearon, otros se tragaron el regreso con sal y limón. Para confirmar que el cuchillo sigue afilado, como aperitivo, se despachó con "la injusticia" del resultado; como plato principal, con "la intrascendencia" del veterano veinte. Muchos ya corrieron a buscar otra vez el lampazo.
miércoles, abril 11, 2012
martes, abril 03, 2012
Que parezca un accidente
El empate dejó a unos cuantos masticando bronca. Mientras la celebración de lo que sería el tanto de la victoria todavía estaba fresca, un error del guardameta ahogó el festejo por la conquista de los tres puntos y desató la polémica. Es que el culpable de tamaño desatino en el minuto final de la contienda no deja de acumular puntos en contra en la estima de la afición. Ultimamente sus yerros le van ganando la partida a las buenas intervenciones; y aunque mínimos, dentro de rendimientos casi siempre aceptables, suelen resultar determinantes a la hora de la definición y eso no se perdona. El combo se completa con declaraciones poco felices y una actitud desafiante que genera rechazo.
Desde que se unió a la cofradía que hasta hace unos días manejaba los hilos del plantel, su cultivado bajo perfil trastocó en una imagen desagradable, cuya arrogante ignorancia mide todo en términos de buena o mala fortuna. "Hay que seguir trabajando para sacarnos esta sal que tenemos", argumentó frente a los micrófonos, a la salida del vestuario. Según se desprende de sus palabras, las actividades extrafutbolísticas que los posicionaron como artífices del papelón del año a nivel nacional, no han sido suficientes para atraer a la esquiva suerte y así escapar de la mediocridad generalizada. Hoy, desgastado y sin motivación, parece poco interesado en renovar su vínculo con la institución. El cambio de aire asoma como certeza.
Más allá del lapsus y sus consecuencias, el equipo comienza a evidenciar una leve mejoría, aunque el clima interno se asemeje a un volcán en permanente peligro de erupción. Las fisuras emergen sin necesidad de hurgar demasiado en la intimidad. Sería preocupante que el debilitamiento del poder de unos se potencie en la negatividad de otros; cuestión que flaco favor le haría al conjunto, en momentos en que el conductor se halla abocado a encontrarle la vuelta al descalabro heredado. Por lo pronto, las energías están puestas en enderezar el rumbo, sin mayores expectativas de superar la mitad de tabla. La mayoría espera renovación con el cierre de la temporada. De la mano del técnico, si le dan la oportunidad, puede revertirse la historia.
APOSTILLAS
Limando asperezas. Las malas lenguas ventilaron los pormenores de una reunión secreta entre el excelentísimo señor presidente y el impresentable vice para recomponer una relación quebrada. Con la aceptación de las objeciones a la, ahora, trunca incorporación, el primero creyó sosegar al segundo y el segundo creyó retornar a la consideración del primero. Ni una cosa, ni la otra.
Frentes abiertos. El conductor no gana para sustos. Al desvelo por acabar con la hegemonía del líder negativo ahora debe sumar los cortocircuitos desatados por causa de egos descarriados y la probable gestación de una nueva pandilla, reemplazante de la que está en vías de extinción. El "¡basta!" que les dedicó a los desacatados sonó a prólogo de ciencia ficción. A poner los puntos.
Rey muerto. Los fisgones que nunca faltan batieron que al cuerpo técnico no le cayó nada bien la tonta expulsión del veterano veinte el día del punto regalado. Habrá que ver si la mano dura se anima a mandarlo al banco, arriesgándose a un rictus delator en hd, o si surge alguna molestia física de esas que, muy oportunamente, acostumbran atacarlo en resguardo de su dilatada trayectoria.
Rey puesto. El volante goleador concluyó que "en una cancha difícil, el plan funcionó perfecto". Las confortables condiciones que supo cosechar, atado a los botines del goleador histórico, son más valiosas que la lealtad. Y como todavía tiene mucho para dar, prefiere hacer borrón y cuenta nueva, postulándose primero en la línea sucesoria. Total al compadre le queda poco.
Desde que se unió a la cofradía que hasta hace unos días manejaba los hilos del plantel, su cultivado bajo perfil trastocó en una imagen desagradable, cuya arrogante ignorancia mide todo en términos de buena o mala fortuna. "Hay que seguir trabajando para sacarnos esta sal que tenemos", argumentó frente a los micrófonos, a la salida del vestuario. Según se desprende de sus palabras, las actividades extrafutbolísticas que los posicionaron como artífices del papelón del año a nivel nacional, no han sido suficientes para atraer a la esquiva suerte y así escapar de la mediocridad generalizada. Hoy, desgastado y sin motivación, parece poco interesado en renovar su vínculo con la institución. El cambio de aire asoma como certeza.
Más allá del lapsus y sus consecuencias, el equipo comienza a evidenciar una leve mejoría, aunque el clima interno se asemeje a un volcán en permanente peligro de erupción. Las fisuras emergen sin necesidad de hurgar demasiado en la intimidad. Sería preocupante que el debilitamiento del poder de unos se potencie en la negatividad de otros; cuestión que flaco favor le haría al conjunto, en momentos en que el conductor se halla abocado a encontrarle la vuelta al descalabro heredado. Por lo pronto, las energías están puestas en enderezar el rumbo, sin mayores expectativas de superar la mitad de tabla. La mayoría espera renovación con el cierre de la temporada. De la mano del técnico, si le dan la oportunidad, puede revertirse la historia.
APOSTILLAS
Limando asperezas. Las malas lenguas ventilaron los pormenores de una reunión secreta entre el excelentísimo señor presidente y el impresentable vice para recomponer una relación quebrada. Con la aceptación de las objeciones a la, ahora, trunca incorporación, el primero creyó sosegar al segundo y el segundo creyó retornar a la consideración del primero. Ni una cosa, ni la otra.
Frentes abiertos. El conductor no gana para sustos. Al desvelo por acabar con la hegemonía del líder negativo ahora debe sumar los cortocircuitos desatados por causa de egos descarriados y la probable gestación de una nueva pandilla, reemplazante de la que está en vías de extinción. El "¡basta!" que les dedicó a los desacatados sonó a prólogo de ciencia ficción. A poner los puntos.
Rey muerto. Los fisgones que nunca faltan batieron que al cuerpo técnico no le cayó nada bien la tonta expulsión del veterano veinte el día del punto regalado. Habrá que ver si la mano dura se anima a mandarlo al banco, arriesgándose a un rictus delator en hd, o si surge alguna molestia física de esas que, muy oportunamente, acostumbran atacarlo en resguardo de su dilatada trayectoria.
Rey puesto. El volante goleador concluyó que "en una cancha difícil, el plan funcionó perfecto". Las confortables condiciones que supo cosechar, atado a los botines del goleador histórico, son más valiosas que la lealtad. Y como todavía tiene mucho para dar, prefiere hacer borrón y cuenta nueva, postulándose primero en la línea sucesoria. Total al compadre le queda poco.
martes, marzo 27, 2012
Lluvia púrpura
Como si el agua lavara culpas, el minuto noventa y uno los sorprendió libre de pecado. La afrenta que descaradamente insistían en sostener a caballo de actuaciones deplorables, se cortó de golpe y porrazo con una sinfonía a toda orquesta. Sin la influencia del líder negativo puertas adentro, el guardameta se lució bajo el diluvio, la línea de fondo superó a los tropezones su segunda prueba, el mediocampo se devoró al rival y la ofensiva lució renovada y fresca. Y con el resultado, la algarabía no sólo brotó en las gradas; la muchachada cambió insultos por aplausos y el excelentísimo señor presidente zafó de la rima que lo desvela. El entrenador, medido y sensato, también salió airoso; el secretario técnico apenas acompañó, cual figura decorativa.
El aroma a encrucijada puede olfatearse a la distancia. ¿El mal momento del goleador histórico decretará el fin de la cofradía? ¿Los miembros restantes lo dejarán solo para salvar sus propios pellejos? ¿Tendrá lugar a la vuelta o le cabrá el popular refrán de origen hispánico? ¿Se impondrá la disciplina que pretende el conductor? ¿Cuántos heridos más se cobrará el nuevo orden? Por lo pronto, los mensajes van marcando el camino. "Jugará el que tenga ganas", aseguró el entrenador después de la eliminación de la copa. La designación del capitán representa un guiño en ese sentido, pasando por encima a los referentes que alguna vez lucieron el brazalete en evidente línea sucesoria.
Las próximas contiendas develarán si la obra de arte fue producto de los últimos quiebres de cintura de las caras nuevas o de una ráfaga pasajera de enjundia, pergeñada para calmar los estados alterados. A esta altura, a nadie escapa la estrategia que mejor manejan los protagonistas. Si algo saben hacer a la perfección es descomprimir un segundo antes de que la soga les corte el aliento. Hoy ciertas pautas parecen haber cambiado. Aquéllos que están siendo señalados con el dedo deberán bajar el copete y aportar lo poco que les queda para superar la coyuntura porque el ala contraria no está dispuesta a asistir a su propio entierro. Muchas alternativas no quedan.
APOSTILLAS
La mesa está servida. El primer mandatario no puede con su genio. La institución ya cuenta con más ñoquis que la muni-muni y pretende seguir incorporando. Un nuevo elaborado de papa, que suele engullirse los veintinueve, está al caer. Entrenador de arqueros, sin domicilio en la cordial, vendría a aportar experiencia a cambio de un suculento cheque. Hasta la sepultura.
Sol de otoño. Sus amigotes dijeron que "el rechazo de algunos lo entristeció", de allí la razón de su faltazo. Las cámaras no pudieron tomarlo, el éter extrañó su voz. En esta oportunidad, el veterano veinte ojeó las incidencias del encuentro a través de su plasma. No solamente el fútbol lo está abandonando, la afición también dictó sentencia. Buena suerte.
Mejor que decir es hacer. Cuando abre la boca, el delantero enclenque, mete la pata. Después de un mini retiro forzado, su regreso a la deferencia del técnico resultó auspicioso. Sacando partido de la requisitoria parodística, zarandeó los micrófonos para pedir continuidad y aliento. Sus antecedentes no le aseguran ninguna de las dos cosas. A remarla se ha dicho.
Caído en desgracia. El chupalerche primero no encaja en la consideración de los nuevos. Primero, uno lo desmintió respecto de un llamado telefónico a un crack a poco de hacer pie en la institución; después, se tuvo que comer la reprimenda de otro por una data tirada a inicio de semana pero definida recién un día antes del partido. No lo tienen adornado para eso.
El aroma a encrucijada puede olfatearse a la distancia. ¿El mal momento del goleador histórico decretará el fin de la cofradía? ¿Los miembros restantes lo dejarán solo para salvar sus propios pellejos? ¿Tendrá lugar a la vuelta o le cabrá el popular refrán de origen hispánico? ¿Se impondrá la disciplina que pretende el conductor? ¿Cuántos heridos más se cobrará el nuevo orden? Por lo pronto, los mensajes van marcando el camino. "Jugará el que tenga ganas", aseguró el entrenador después de la eliminación de la copa. La designación del capitán representa un guiño en ese sentido, pasando por encima a los referentes que alguna vez lucieron el brazalete en evidente línea sucesoria.
Las próximas contiendas develarán si la obra de arte fue producto de los últimos quiebres de cintura de las caras nuevas o de una ráfaga pasajera de enjundia, pergeñada para calmar los estados alterados. A esta altura, a nadie escapa la estrategia que mejor manejan los protagonistas. Si algo saben hacer a la perfección es descomprimir un segundo antes de que la soga les corte el aliento. Hoy ciertas pautas parecen haber cambiado. Aquéllos que están siendo señalados con el dedo deberán bajar el copete y aportar lo poco que les queda para superar la coyuntura porque el ala contraria no está dispuesta a asistir a su propio entierro. Muchas alternativas no quedan.
APOSTILLAS
La mesa está servida. El primer mandatario no puede con su genio. La institución ya cuenta con más ñoquis que la muni-muni y pretende seguir incorporando. Un nuevo elaborado de papa, que suele engullirse los veintinueve, está al caer. Entrenador de arqueros, sin domicilio en la cordial, vendría a aportar experiencia a cambio de un suculento cheque. Hasta la sepultura.
Sol de otoño. Sus amigotes dijeron que "el rechazo de algunos lo entristeció", de allí la razón de su faltazo. Las cámaras no pudieron tomarlo, el éter extrañó su voz. En esta oportunidad, el veterano veinte ojeó las incidencias del encuentro a través de su plasma. No solamente el fútbol lo está abandonando, la afición también dictó sentencia. Buena suerte.
Mejor que decir es hacer. Cuando abre la boca, el delantero enclenque, mete la pata. Después de un mini retiro forzado, su regreso a la deferencia del técnico resultó auspicioso. Sacando partido de la requisitoria parodística, zarandeó los micrófonos para pedir continuidad y aliento. Sus antecedentes no le aseguran ninguna de las dos cosas. A remarla se ha dicho.
Caído en desgracia. El chupalerche primero no encaja en la consideración de los nuevos. Primero, uno lo desmintió respecto de un llamado telefónico a un crack a poco de hacer pie en la institución; después, se tuvo que comer la reprimenda de otro por una data tirada a inicio de semana pero definida recién un día antes del partido. No lo tienen adornado para eso.
jueves, marzo 22, 2012
Pescado rabioso
El escándalo tapó todo. Otra actuación desastroza y un empate inmerecido. Con jugadores extraviados dentro de una disposición táctica improvisada, fastidiosos por los continuos yerros e intercambiando insultos en son de impotencia; con un técnico desencajado, un referente negativo abandonando la parada, una hinchada belicosa y una dirigencia en la picota. La insólita igualdad y el posterior revuelo desatado en torno del arbitraje resultaron el bálsamo que calmó la tempestad. Hasta la próxima fecha, las fieras que expresan su enfervorizado descontento desde intrascendentes taburetes virtuales entrarán en un compás de espera, siempre atentas al probable movimiento de piezas que cambie de un plumazo la calamitosa realidad impuesta por la ineptitud de la falsa pertenencia.
Mientras tanto, el entrenador, obligado por los bajos rendimientos y la orfandad de resultados, intentará encontrarle la vuelta al enjambre donde permanece entrampado en estado de desorientación. El panorama no es promisorio, por lo menos en el corto plazo. Heredó un plantel manejado por capangas en franca decadencia, totalmente desequilibrado, sin trabajo de ninguna especie ni compromiso con los colores. Los malos manejos, tarde o temprano, pasan factura. El estilo que desde hace tiempo baja desde la punta de la pirámide consiguió impregnar los diferentes estratos institucionales con un tufillo nauseabundo difícil de disipar. El técnico es capaz, pero necesita tiempo; algo que la afición no parece muy dispuesta a otorgar sin hacer sentir su descontento.
De ahora en más, mucho depende de la colaboración que el grupo esté dispuesto a brindar. Los intereses cruzados, y la forma en que se diriman, marcarán el futuro. El excelentísimo señor presidente está atado a las concesiones que hicieron posible su permanencia; los que antes apoyaron, hoy representan un obstáculo para superar el momento con la menor cantidad de heridos posible. Su eterna gratitud mantiene abiertos varios frentes. Por un lado el impresentable vice, por otro el goleador histórico y su pandilla. Los recién llegados ya se dieron cuenta de la magnitud de ciertos escollos por superar; juntos, dentro de sus limitaciones, tratarán de enderezar el rumbo. Si la cosa se complica, el semestre se cobrará nuevas víctimas.
APOSTILLAS
Lava y centrifuga. Las huestes del maestro pusieron el grito en cielo porque el primer mandatario gambeteó a los medios vernáculos. "Se paseó por todos los micrófonos porteños y cuando nos acercamos nosotros se negó a hablar", lloriquearon envueltas en furia. Si algunos entendieran que en la cordial no hace falta limpiar la imagen, serían más felices.
Carga positiva. Después de la fatídica eliminación de la copa, las palabras del técnico sonaron duras. "No estuvieron a la altura", dijo respecto de sus dirigidos. En esta ocasión, el panorama mejoró. "La actitud fue muy buena", rescató después del obsequio. Para que prenda, el ejemplo debe empezar por casa. Ningún tibio de carácter insistiría con los resistidos.
A seguro se lo llevaron preso. Ya lo había adelantado días atrás, cuando salió a pedir que aflojen con las pintadas. "A mí me quedan dos o tres meses de fútbol", apuntó rapidito y al pasar. Lo confirmó al salir del vestuario, después de autoflagelarse en público. "No me voy a tirar del barco ahora, pero seguramente en junio voy a colgar los botines." Nada y así sea.
Duda despejada. Haciendo gala del discurso reduccionista que lo caracteriza, el guardameta dejó sus impresiones después de la paridad tan meritoriamente lograda. Consultado acerca de las malas actuaciones, aportó su preclaro análisis. "Es una racha de mala suerte", simplificó con tono superado. Confirmado, la plegaria en el minuto cero va para la diosa fortuna.
Mientras tanto, el entrenador, obligado por los bajos rendimientos y la orfandad de resultados, intentará encontrarle la vuelta al enjambre donde permanece entrampado en estado de desorientación. El panorama no es promisorio, por lo menos en el corto plazo. Heredó un plantel manejado por capangas en franca decadencia, totalmente desequilibrado, sin trabajo de ninguna especie ni compromiso con los colores. Los malos manejos, tarde o temprano, pasan factura. El estilo que desde hace tiempo baja desde la punta de la pirámide consiguió impregnar los diferentes estratos institucionales con un tufillo nauseabundo difícil de disipar. El técnico es capaz, pero necesita tiempo; algo que la afición no parece muy dispuesta a otorgar sin hacer sentir su descontento.
De ahora en más, mucho depende de la colaboración que el grupo esté dispuesto a brindar. Los intereses cruzados, y la forma en que se diriman, marcarán el futuro. El excelentísimo señor presidente está atado a las concesiones que hicieron posible su permanencia; los que antes apoyaron, hoy representan un obstáculo para superar el momento con la menor cantidad de heridos posible. Su eterna gratitud mantiene abiertos varios frentes. Por un lado el impresentable vice, por otro el goleador histórico y su pandilla. Los recién llegados ya se dieron cuenta de la magnitud de ciertos escollos por superar; juntos, dentro de sus limitaciones, tratarán de enderezar el rumbo. Si la cosa se complica, el semestre se cobrará nuevas víctimas.
APOSTILLAS
Lava y centrifuga. Las huestes del maestro pusieron el grito en cielo porque el primer mandatario gambeteó a los medios vernáculos. "Se paseó por todos los micrófonos porteños y cuando nos acercamos nosotros se negó a hablar", lloriquearon envueltas en furia. Si algunos entendieran que en la cordial no hace falta limpiar la imagen, serían más felices.
Carga positiva. Después de la fatídica eliminación de la copa, las palabras del técnico sonaron duras. "No estuvieron a la altura", dijo respecto de sus dirigidos. En esta ocasión, el panorama mejoró. "La actitud fue muy buena", rescató después del obsequio. Para que prenda, el ejemplo debe empezar por casa. Ningún tibio de carácter insistiría con los resistidos.
A seguro se lo llevaron preso. Ya lo había adelantado días atrás, cuando salió a pedir que aflojen con las pintadas. "A mí me quedan dos o tres meses de fútbol", apuntó rapidito y al pasar. Lo confirmó al salir del vestuario, después de autoflagelarse en público. "No me voy a tirar del barco ahora, pero seguramente en junio voy a colgar los botines." Nada y así sea.
Duda despejada. Haciendo gala del discurso reduccionista que lo caracteriza, el guardameta dejó sus impresiones después de la paridad tan meritoriamente lograda. Consultado acerca de las malas actuaciones, aportó su preclaro análisis. "Es una racha de mala suerte", simplificó con tono superado. Confirmado, la plegaria en el minuto cero va para la diosa fortuna.
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