domingo, febrero 12, 2012

Rezo por vos

En los instantes previos al inicio de una nueva ronda de ilusiones, la expectativa pica en punta relegando a la desazón. Luego de un cierre de año que destapó un pasivo colosal y una pretemporada que acarreó el indiscutible sello de la falsa pertenencia, la afición se prepara para encapsular la memoria reciente y volver a involucrarse con los colores en la lucha por los puntos, dejando atrás las barrabasadas del impresentable vice -un clásico de cada verano-, los monocordes extravíos del conductor, las vomitivas declaraciones del excelentísimo señor presidente -otro clásico de cada receso- y las arrastradas del parodismo rentado como si fueran pinceladas de color en el mapa de una cotidianidad asumida.

Las cuestiones que se han hecho costumbre para mantener entretenida a la gilada -y que apenas alcanzan para la chanza pasajera-, intentaron animar un recreo estival soporífero, vacío de novedades relevantes. Ni los primeros pasos del flamante secretario técnico -con patinadas incluidas-, ni las desteñidas y dudosas incorporaciones -tal y como dictan los lineamientos del modelo-, ni los desabridos amistosos con rivales de poca monta, ni las edulcoradas manifestaciones de los protagonistas, ni el pertinaz bombardeo mediático -a cargo de los serviles de siempre- anunciando humaredas varias, nada alcanzó para agitar las densas aguas de una realidad en permanente estado de indefensión.

El tinte decadente que hace un tiempo colorea al fútbol vernáculo, gracias a una dirigencia inepta y corrupta que supo convertir a las instituciones en agujeros negros dependientes del dinero público, volverá para definir destinos de cielo o infierno. La sangre y luto espera confiada en un futuro sin ensañamientos, a pesar de lo poco que ha demostrado a la hora de desentrañar en la práctica la fábula de la retórica. Mientras tanto, las gradas, lupa en mano, se encargarán de analizar cada movimiento, a la espera de las respuestas tantas veces anunciadas con una soga a mano, por si hace falta linchar alguna promesa descarriada. En medio de un agotamiento prolongado, mejor ni sospechar lo que sería capaz de engendrar la eterna frustración.

jueves, febrero 02, 2012

El que espera, desespera

Tranquera abierta a más comentarios.

jueves, diciembre 29, 2011

In memoriam

Con el cierre del año, los balances se instalan como tema cotidiano. Repasar lo bueno y lo malo, los resultados obtenidos, lo que quedó pendiente; todo se pone a consideración de la conciencia para, posteriormente, darle paso a la reflexión. También llega el tiempo de homenajear a quienes pasaron a mejor vida durante los últimos doce meses. En el estricto sentido de la pérdida, para la masa colonista, tres cuestiones puntuales marcaron su luto. Un par ya venían sentenciadas por padecer patologías incurables; la tercera, quizá la más entrañable, todavía se llora. La afición se niega a inhumar sus restos y porfía en extender el último adiós en una capilla ardiente por donde no dejan de desfilar acongojados deudos.

La credibilidad del excelentísimo señor presidente -para los pocos que todavía confiaban en ella-, feneció como consecuencia de una larga y penosa enfermedad. Después de tantos discursos vacíos, mentiras y contradicciones, las verdaderas intenciones quedaron expuestas. Ya no hay vuelta atrás, ni siquiera los golpes de efecto pueden resucitar, hoy, lo que muchos consideran muerto y enterrado. La confianza en el equipo es otro difunto que merece ser recordado en momentos de evaluación. En la cancha se vio reflejada la falta de respeto que un desafortunado e involuntario accidente disparó cual dardo envenenado. El escaso compromiso, la poca contracción al trabajo, la permanente afrenta dialéctica, acabó con la paciencia de las gradas.

El tercer finado, el más lamentado. La trágica desaparición del fútbol afectó a propios y extraños. Tal vez las crueles circunstancias que rodearon el luctuoso hecho potenciaron la angustia. Once manos ejecutoras y un autor intelectual fueron demasiado para el sentimiento rojinegro. Lo que inocentemente comenzó como un dolor de ojos, terminó convirtiéndose en un tumor letal que ningún tratamiento consiguió paliar. La aflicción generalizada ni siquiera pudo menguar con la remontada final, a todas luces emparentada con la vieja y conocida mejoría de la muerte. Quiera la figura repuesta que esta noche no haya que lamentar otro deceso. Un estado contable negativo sería el golpe de gracia que ningún socio necesita para completar el duelo.

martes, diciembre 20, 2011

Experimento negro

Del mejor presidente del país no correspondía esperar otra cosa. Mientras los malintencionados de siempre lo acusaban de abandonar la institución para ocuparse de menesteres ajenos a su investidura, él trabajaba en silencio -o no tanto- con su norte intacto. Llevar a la entidad, ya no a la cúspide del reconocimiento nacional sino al tope de la consideración mundial. Para alcanzar el objetivo, cualquier camino es válido si los logros futbolísticos se hacen rogar. Otro ejemplo de la perspicacia con que ha sabido interpretar el espíritu de la masa ávida de festejos, aunque más no sea fuera del campo de juego. El flamante secretario técnico -de saco pero sin corbata- jerarquizará una estructura desbordante de pomposos cargos a la espera de algún resultado.

Por lo pronto, la afición disfruta de la novedad y aprovecha la ocasión para levantar la autoestima, alicaída a pesar de los treinta y un puntos. Así como en la cuarta fecha sufrió la peor derrota de los últimos tiempos, hoy humilla enrrostrando grandezas que presagian un futuro promisorio. Así como hace unos meses padeció el escarnio público por un desafortunado, e involuntario, accidente que fue motivo de tapas e investigaciones de medios masivos de comunicación, hoy hace gala de las letras de molde que reflejan un posicionamiento inédito en la historia sangre y luto. Así como vilipendió a un conductor inepto, hoy avala la llegada de un emblema histórico -confeso hincha del club de la ribera porteña- con la esperanza de alcanzar esquivos laureles.

A fin de disipar dudas, los esbirros a sueldo del régimen, sumaron su granito de arena. Se trata de un arribo que merece aplausos y, al decir del chupalerche primero, ningún cuestionamiento porque "hay que dejarlo trabajar y después evaluarlo". De la misma forma que en su momento pidió a gritos quince años de gracia para la revolución de inferiores, ahora pide suprimir la capacidad de análisis hasta ver qué pasa. Como invalorable aporte, y para llevar tranquilidad a algún desprevenido, también graficó con "intimidades" los beneficios de la nueva función, que no requerirá dedicación en cuerpo presente. No sólo será un soporte de lujo -celosos abstenerse- para el primer mandatario, sino que pelará su agenda telefónica en nombre de un anglicismo de moda.