jueves, febrero 02, 2012
jueves, diciembre 29, 2011
In memoriam
Con el cierre del año, los balances se instalan como tema cotidiano. Repasar lo bueno y lo malo, los resultados obtenidos, lo que quedó pendiente; todo se pone a consideración de la conciencia para, posteriormente, darle paso a la reflexión. También llega el tiempo de homenajear a quienes pasaron a mejor vida durante los últimos doce meses. En el estricto sentido de la pérdida, para la masa colonista, tres cuestiones puntuales marcaron su luto. Un par ya venían sentenciadas por padecer patologías incurables; la tercera, quizá la más entrañable, todavía se llora. La afición se niega a inhumar sus restos y porfía en extender el último adiós en una capilla ardiente por donde no dejan de desfilar acongojados deudos.
La credibilidad del excelentísimo señor presidente -para los pocos que todavía confiaban en ella-, feneció como consecuencia de una larga y penosa enfermedad. Después de tantos discursos vacíos, mentiras y contradicciones, las verdaderas intenciones quedaron expuestas. Ya no hay vuelta atrás, ni siquiera los golpes de efecto pueden resucitar, hoy, lo que muchos consideran muerto y enterrado. La confianza en el equipo es otro difunto que merece ser recordado en momentos de evaluación. En la cancha se vio reflejada la falta de respeto que un desafortunado e involuntario accidente disparó cual dardo envenenado. El escaso compromiso, la poca contracción al trabajo, la permanente afrenta dialéctica, acabó con la paciencia de las gradas.
El tercer finado, el más lamentado. La trágica desaparición del fútbol afectó a propios y extraños. Tal vez las crueles circunstancias que rodearon el luctuoso hecho potenciaron la angustia. Once manos ejecutoras y un autor intelectual fueron demasiado para el sentimiento rojinegro. Lo que inocentemente comenzó como un dolor de ojos, terminó convirtiéndose en un tumor letal que ningún tratamiento consiguió paliar. La aflicción generalizada ni siquiera pudo menguar con la remontada final, a todas luces emparentada con la vieja y conocida mejoría de la muerte. Quiera la figura repuesta que esta noche no haya que lamentar otro deceso. Un estado contable negativo sería el golpe de gracia que ningún socio necesita para completar el duelo.
La credibilidad del excelentísimo señor presidente -para los pocos que todavía confiaban en ella-, feneció como consecuencia de una larga y penosa enfermedad. Después de tantos discursos vacíos, mentiras y contradicciones, las verdaderas intenciones quedaron expuestas. Ya no hay vuelta atrás, ni siquiera los golpes de efecto pueden resucitar, hoy, lo que muchos consideran muerto y enterrado. La confianza en el equipo es otro difunto que merece ser recordado en momentos de evaluación. En la cancha se vio reflejada la falta de respeto que un desafortunado e involuntario accidente disparó cual dardo envenenado. El escaso compromiso, la poca contracción al trabajo, la permanente afrenta dialéctica, acabó con la paciencia de las gradas.
El tercer finado, el más lamentado. La trágica desaparición del fútbol afectó a propios y extraños. Tal vez las crueles circunstancias que rodearon el luctuoso hecho potenciaron la angustia. Once manos ejecutoras y un autor intelectual fueron demasiado para el sentimiento rojinegro. Lo que inocentemente comenzó como un dolor de ojos, terminó convirtiéndose en un tumor letal que ningún tratamiento consiguió paliar. La aflicción generalizada ni siquiera pudo menguar con la remontada final, a todas luces emparentada con la vieja y conocida mejoría de la muerte. Quiera la figura repuesta que esta noche no haya que lamentar otro deceso. Un estado contable negativo sería el golpe de gracia que ningún socio necesita para completar el duelo.
martes, diciembre 20, 2011
Experimento negro
Del mejor presidente del país no correspondía esperar otra cosa. Mientras los malintencionados de siempre lo acusaban de abandonar la institución para ocuparse de menesteres ajenos a su investidura, él trabajaba en silencio -o no tanto- con su norte intacto. Llevar a la entidad, ya no a la cúspide del reconocimiento nacional sino al tope de la consideración mundial. Para alcanzar el objetivo, cualquier camino es válido si los logros futbolísticos se hacen rogar. Otro ejemplo de la perspicacia con que ha sabido interpretar el espíritu de la masa ávida de festejos, aunque más no sea fuera del campo de juego. El flamante secretario técnico -de saco pero sin corbata- jerarquizará una estructura desbordante de pomposos cargos a la espera de algún resultado.
Por lo pronto, la afición disfruta de la novedad y aprovecha la ocasión para levantar la autoestima, alicaída a pesar de los treinta y un puntos. Así como en la cuarta fecha sufrió la peor derrota de los últimos tiempos, hoy humilla enrrostrando grandezas que presagian un futuro promisorio. Así como hace unos meses padeció el escarnio público por un desafortunado, e involuntario, accidente que fue motivo de tapas e investigaciones de medios masivos de comunicación, hoy hace gala de las letras de molde que reflejan un posicionamiento inédito en la historia sangre y luto. Así como vilipendió a un conductor inepto, hoy avala la llegada de un emblema histórico -confeso hincha del club de la ribera porteña- con la esperanza de alcanzar esquivos laureles.
A fin de disipar dudas, los esbirros a sueldo del régimen, sumaron su granito de arena. Se trata de un arribo que merece aplausos y, al decir del chupalerche primero, ningún cuestionamiento porque "hay que dejarlo trabajar y después evaluarlo". De la misma forma que en su momento pidió a gritos quince años de gracia para la revolución de inferiores, ahora pide suprimir la capacidad de análisis hasta ver qué pasa. Como invalorable aporte, y para llevar tranquilidad a algún desprevenido, también graficó con "intimidades" los beneficios de la nueva función, que no requerirá dedicación en cuerpo presente. No sólo será un soporte de lujo -celosos abstenerse- para el primer mandatario, sino que pelará su agenda telefónica en nombre de un anglicismo de moda.
Por lo pronto, la afición disfruta de la novedad y aprovecha la ocasión para levantar la autoestima, alicaída a pesar de los treinta y un puntos. Así como en la cuarta fecha sufrió la peor derrota de los últimos tiempos, hoy humilla enrrostrando grandezas que presagian un futuro promisorio. Así como hace unos meses padeció el escarnio público por un desafortunado, e involuntario, accidente que fue motivo de tapas e investigaciones de medios masivos de comunicación, hoy hace gala de las letras de molde que reflejan un posicionamiento inédito en la historia sangre y luto. Así como vilipendió a un conductor inepto, hoy avala la llegada de un emblema histórico -confeso hincha del club de la ribera porteña- con la esperanza de alcanzar esquivos laureles.
A fin de disipar dudas, los esbirros a sueldo del régimen, sumaron su granito de arena. Se trata de un arribo que merece aplausos y, al decir del chupalerche primero, ningún cuestionamiento porque "hay que dejarlo trabajar y después evaluarlo". De la misma forma que en su momento pidió a gritos quince años de gracia para la revolución de inferiores, ahora pide suprimir la capacidad de análisis hasta ver qué pasa. Como invalorable aporte, y para llevar tranquilidad a algún desprevenido, también graficó con "intimidades" los beneficios de la nueva función, que no requerirá dedicación en cuerpo presente. No sólo será un soporte de lujo -celosos abstenerse- para el primer mandatario, sino que pelará su agenda telefónica en nombre de un anglicismo de moda.
miércoles, diciembre 14, 2011
Las bondades del modelo
La emoción del final fue elocuente. Abrazó el cierre al límite. Acostumbrado al clima soporífero de las divisiones menores, la voracidad de la primera lo plantó frente a frente con los peores demonios sin yelmo ni armadura. Sobrevivió, pero a un costo muy alto. En la despedida dijo sentirse "tranquilo", sin embargo su lenguaje corporal irradiaba un mensaje totalmente distinto. Una inocultable fragancia a alivio brotaba de sus poros. Se quejó de los "golpes" recibidos y agradeció a jugadores y dirigentes, quienes, aseguró, en un momento fueron su sostén. Admitió que muchas veces tuvo que poner la cara para "explicar lo inexplicable" y que "la única deuda fue el clásico y tal vez la localía".
Nadie está obligado a declarar contra sí mismo, pero ante una evidencia tan espontánea no hace falta recurrir a pericias de adn. No está capacitado y lo sabe, aceptó imposiciones y lo sabe, se recibió de sofista y lo sabe. Quiso tirar la toalla y no lo dejaron, le dolieron las críticas pero es conciente de que no fueron erradas, apela al análisis superficial porque el fondo es demasiado resbaladizo. Para contrarrestar las pruebas condenatorias, la defensa presenta un atenuante. Aprendió, gracias a un dogma institucionalizado, que el secreto de la longevidad se halla en dos pociones fundamentales. Resistir los embates y vender migajas como exótico manjar. Una fórmula, hasta ahora, imbatible, en medio de un océano domesticado.
Más allá de los esfuerzos, ningún mortal ha logrado sortear las reglas de la naturaleza. Así como el azar, la eterna juventud no existe. El nuevo paradigma que impone la mediocridad emergió saludable pero con fecha de vencimiento. Como testigo de cargo, el pasado reciente sube al estrado y expone su testimonio ante la justicia divina. La del hombre, espera veredicto. Sin acuerdo unánime, dos líneas opuestas presentan dictamen. Por un lado, absolución perentoria y salvaguarda del buen nombre y honor del imputado. Por otro, culpabilidad, aunque con condena en suspenso. La puja no termina, ni siquiera con el golpe de efecto con el que el caso se dio por cerrado, porque las condiciones del futuro aun determinan la debilidad.
APOSTILLAS
En el limbo. Después de un nuevo papelón en la entidad madre, el excelentísimo señor presidente, en pleno ejercicio de un curioso perfil bajo, anda abocado a un tema que lo tiene un tanto preocupado. El cierre del balance -dibujo de números incluido-, no es tarea fácil, aunque cuente con la asistencia del mejor departamento jurídico-contable. Raro que todavía no se haya filtrado el "superávit".
Medalla al mérito. El delantero enclenque se floreó con el último. En el primero, feliz de la vida, festejó regalándose una amarilla que en algún momento deberá pagar. En el segundo, demostró la calidad de quien sabe colocarla sin la más mínima resistencia. La afición se sale de la vaina por disfrutar de su jerarquía internacional frente a rivales de fuste. Para amortiguar la espera, queda en el aire el espíritu tribunero.
Pichón de la casa. El volante que todavía no sabe si se va o se queda, quinto en la línea sucesoria, ya está sacando chapa de experto en sarasa. "Con humildad y sacrificio sacamos el partido adelante, sabíamos que iba a ser duro", deliró. Acto seguido, se deshizo en elogios para con su compañero de fórmula. "El polaco es un hermano", dijo, con hondo sentimiento fraternal. Que nadie separe a los siameses así venga el enganche.
Primicia exclusiva. La advertencia ya está hecha. "No se sorprendan si no viene nadie", adelantó el chupalerche primero en referencia al tema incorporaciones. Los rumores dan cuenta de la posible repatriación de un joven a quien el primer mandatario, en complicidad con un prócer contemporáneo, le arruinó la carrera. La ley de las compensaciones indica que se abrirán las puertas de la clínica de rehabilitación.
Nadie está obligado a declarar contra sí mismo, pero ante una evidencia tan espontánea no hace falta recurrir a pericias de adn. No está capacitado y lo sabe, aceptó imposiciones y lo sabe, se recibió de sofista y lo sabe. Quiso tirar la toalla y no lo dejaron, le dolieron las críticas pero es conciente de que no fueron erradas, apela al análisis superficial porque el fondo es demasiado resbaladizo. Para contrarrestar las pruebas condenatorias, la defensa presenta un atenuante. Aprendió, gracias a un dogma institucionalizado, que el secreto de la longevidad se halla en dos pociones fundamentales. Resistir los embates y vender migajas como exótico manjar. Una fórmula, hasta ahora, imbatible, en medio de un océano domesticado.
Más allá de los esfuerzos, ningún mortal ha logrado sortear las reglas de la naturaleza. Así como el azar, la eterna juventud no existe. El nuevo paradigma que impone la mediocridad emergió saludable pero con fecha de vencimiento. Como testigo de cargo, el pasado reciente sube al estrado y expone su testimonio ante la justicia divina. La del hombre, espera veredicto. Sin acuerdo unánime, dos líneas opuestas presentan dictamen. Por un lado, absolución perentoria y salvaguarda del buen nombre y honor del imputado. Por otro, culpabilidad, aunque con condena en suspenso. La puja no termina, ni siquiera con el golpe de efecto con el que el caso se dio por cerrado, porque las condiciones del futuro aun determinan la debilidad.
APOSTILLAS
En el limbo. Después de un nuevo papelón en la entidad madre, el excelentísimo señor presidente, en pleno ejercicio de un curioso perfil bajo, anda abocado a un tema que lo tiene un tanto preocupado. El cierre del balance -dibujo de números incluido-, no es tarea fácil, aunque cuente con la asistencia del mejor departamento jurídico-contable. Raro que todavía no se haya filtrado el "superávit".
Medalla al mérito. El delantero enclenque se floreó con el último. En el primero, feliz de la vida, festejó regalándose una amarilla que en algún momento deberá pagar. En el segundo, demostró la calidad de quien sabe colocarla sin la más mínima resistencia. La afición se sale de la vaina por disfrutar de su jerarquía internacional frente a rivales de fuste. Para amortiguar la espera, queda en el aire el espíritu tribunero.
Pichón de la casa. El volante que todavía no sabe si se va o se queda, quinto en la línea sucesoria, ya está sacando chapa de experto en sarasa. "Con humildad y sacrificio sacamos el partido adelante, sabíamos que iba a ser duro", deliró. Acto seguido, se deshizo en elogios para con su compañero de fórmula. "El polaco es un hermano", dijo, con hondo sentimiento fraternal. Que nadie separe a los siameses así venga el enganche.
Primicia exclusiva. La advertencia ya está hecha. "No se sorprendan si no viene nadie", adelantó el chupalerche primero en referencia al tema incorporaciones. Los rumores dan cuenta de la posible repatriación de un joven a quien el primer mandatario, en complicidad con un prócer contemporáneo, le arruinó la carrera. La ley de las compensaciones indica que se abrirán las puertas de la clínica de rehabilitación.
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