domingo, mayo 01, 2011

Matrimonio por conveniencia

Cada cual tiene su libreto. Y Colón probó con casi todos. Primero le dio una oportunidad a un entrenador sin "handicap" pero barato. Bajo la falsa bandera de la pertenencia duró menos que un estornudo. Después le abrió las puertas a un duro que intentó recuperar el tiempo perdido y poner orden. La muchachada le puso fin al ciclo con una decisión de conjunto. El siguiente transitó su camino inmerso en un mar de permanente confusión y partió dejando al "team" en zona roja. El click vino de la mano de quien se puso como ejemplo para animar a los alicaídos protagonistas. Zafó y comenzó a remar apelando a su carisma. Se hizo amigo de todos, le sacó agua a las piedras y se puso el traje de ceo de la institución. Tanto jolgorio terminó mal.

El último, sin el atributo que consagró entre los simpatizantes al anterior, intentó engrosar su escuálido curriculum haciendo del chupamedismo, hacia dirigentes y dirigidos, un ejercicio diario. Espacio para el trabajo y la búsqueda de un patrón de juego, escaseó. Por votación unánime de las gradas, y a pesar de la buena sumatoria de puntos, lo eyectaron de la cordial porque de local el equipo daba pena. Ahora le tocó el turno a un hombre de la casa, quien ya expuso sus argumentos. Hasta encontrar la identidad, va a echar mano del sentimentalismo para arrancarle a este plantel lo que, mezquinamente, tiene escondido. Y otra vez vuelve a ponerse sobre el tapete la palabra mágica que define el hecho de vestir con orgullo una camiseta.

Con algunos matices, la historia parece volver al inicio. Si bien esta etapa comenzó mejor que la primera, la máxima autoridad le fijó un límite. Hasta fin de torneo. Considerando el fixture que le espera al sabalé, y si se mantiene el envión que generó el cambio, el panorama no parece que vaya a inclinarse hacia el lado de lo dramático. Superar la mitad de tabla sería un logro que, de todas maneras, no avalaría la continuidad más allá del término impuesto. Bracear en la medianía, ídem. ¿Pelear el campeonato? Semejante situación pondría en una disyuntiva a los cráneos de la comisión. Por ahora, la "apuesta" apunta a cerrar en paz el semestre, celebrar el acontecimiento continental y tal vez, quizás, en una de esas, que del futuro se ocupe otro presidente.

lunes, abril 25, 2011

Arrebato de confianza

Es el trastorno de moda y nadie está exento. Los especialistas aconsejan, como primer paso para encarar el tratamiento, dejar de lado la presión social y tomar conciencia del problema. Las fluctuaciones en el estado de ánimo son fácilmente identificables. En la fase depresiva los pacientes presentan pérdida de la autoestima, desánimo, falta de concentración, desidia, sentimientos de culpa y hasta ideas suicidas. El período contrario está marcado, entre otros síntomas, por un incremento en la energía, euforia excesiva, autoestima alta y delirios de grandeza. Un diagnóstico acertado y el abordaje de la patología en todos sus aspectos son indispensables para controlar el desorden. Según la psiquiatría, la bipolaridad no tiene cura.

Este torneo, catalogado como "raro" por los entendidos en la materia, es fiel testigo del desequilibrio emocional que afecta al sabalé, que de local no consigue meterle miedo a los rivales y que de visitante ya es todo un cuco. El partido del sábado dejó para el análisis algunos interrogantes. ¿Las circunstancias le habrán marcado el rumbo al flamante técnico? ¿O habrá que rendirse a los pies del "gran estratega", como humildemente lo definió su ayudante de campo el día de la coronación? ¿Podrá repetir una actuación semejante ante su gente? Lo cierto es que el triunfo, por primer vez en el campeonato, dejó conforme a la afición. El equipo mostró cualidades que todos pedían y que, más allá de los resultados, brillaban por su ausencia.

El próximo desafío tendrá dos aristas importantes. La victoria deberá ser edificada con mano de orfebre, no sólo porque se espera una tarea de conjunto igual o superior a la pasada, sino porque el armado del once titular requerirá de un moldeado digno de un artesano talentoso y con experiencia. Por lo pronto, la pulseada entre optimistas y pesimistas va inclinándose hacia el lado de los primeros, mientras los segundos siguen alertas. Con individualidades recuperando su nivel, un trabajo colectivo ordenado y solidario y una buena dosis de oportunismo, pueden abrirse perspectivas alentadoras. Si la muchachada no logra superar la afección mental que la aqueja se podrá barajar una terapia alternativa. Jugar en el Cementerio sin público local y chau pichu.


APOSTILLAS

Salto en alto. Nuevamente los rumores de ascenso acechan al excelentísimo señor presidente. Trascendidos acerca de su pase a la entidad madre, para ocupar un puesto rentado, ya no de figurita, han vuelto a inundar los ámbitos locales. Dicen las malas lenguas que la escalada sería después del evento continental. De semilla, quedaría el impresentable vice. ¡Vade retro!

Les vino "redepente". El técnico se deshizo en elogios hacia sus jugadores y prometió trabajar para encontrar una identidad de juego. "Los veo totalmente mentalizados y con un enorme sentido de pertenencia (...) me emociona mucho ver que a los jugadores se les caen las lágrimas por ganar un partido", afirmó. Tanto compromiso de golpe resulta sospechoso.

Le cortó el rostro. Las huestes del maestro pusieron el grito en el cielo. El goleador histórico dejó pagando al vestuarista de turno y éste se hizo sentir. "Es una verdadera falta de respeto", espetó al aire después de que el veinte se negara a su requisitoria. Al parecer, la consigna es: con los medios porteños sí, con los vernáculos no. El discriminador sigue discriminando.

Un tiro para la justicia. Uno de los más satisfechos fue el portero rojinegro, quien destacó ante los micrófonos la mejoría en defensa y el orden táctico del equipo. Cansado de ir a buscarla adentro, no es para menos. Le hacía falta sentirse bien protegido para recuperar confianza. Si la última línea hace su aporte, rápidamente volverá a su nivel. Otro que no quería entender.

viernes, abril 22, 2011

La tiendita del horror

Chapotear en el fango siempre es peligroso. Nadie que intente desplazarse sobre semejante terreno logra salir limpio. Sin embargo, a ciertos ejemplares de la fauna parodística vernácula no les mueve un pelo saberse enchastrados hasta la coronilla. Quizás porque su contribución a la sociedad en la que viven les permite mantenerse en sus insignificantes puestos aún con la aureola de la mediocridad y el descrédito coronando sus cabezas. A pesar del empeño, aunque intenten subsistir bajo la falsa careta del localismo, está claro que se mueven según el color del billete que les pongan sobre la mesa. Así es como brota la justificación para quien sea y lo que sea. La canallada también forma parte de sus servicios, disfrazada de información que publican otros.

Seguir el derrotero de semejantes especímenes puede resultar un ejercicio altamente saludable si la vereda está bien definida. El pasado reciente ha sido testigo. El ex elevado a la categoría de prócer, fue lo máximo. Había que exaltar el inédito proyecto, la continuidad, la revolución y cuanta paparruchada elucubraba la falsa pertenencia para encantar a una masa hambrienta de grandezas. Con el último ex, algunos movimientos, que en el anterior eran estrategias dignas de una inteligencia superior, no se entendían. Para su desgracia, el eyectado no consiguió estrechar lazos ni con el plantel, ni con los dirigentes, ni con los obsecuentes a sueldo que podrían haberlo bancado con un poco más de énfasis. Hicieron lo que pudieron. Hasta el ridículo. No alcanzó.

El nuevo objetivo es ensalzar al hombre de la casa. Si antes fue acertadísimo que vinieran los que vinieron, cada uno a su turno, hoy día lo es que se haya optado por alguien del riñón institucional. La crítica sólo la desempolvan para descerrajarla sobre hechos que suceden lejos de la cordial y sobre personajes que no los registran. Puertas adentro, hacen buena letra. No hablan para los oyentes, no escriben para los lectores; hablan y escriben para quienes los adornan con un sobre a fin de mes. Ahora se viene el evento que les permitirá facturar algunos extras. Por eso tanta insistencia con los carteles, con el escaso entusiasmo que aprecian en funcionarios y afines y con la poca onda de la gente en la calle. El parodismo prostituto no necesita esforzarse, lo suyo es congénito.

miércoles, abril 20, 2011

Rebobinando la cinta

El hombre de la casa pasó el examen con un aprobado. El termómetro local acusaba una temperatura tal que por lo menos el empate sirvió para aplacar el estado de calentura que la afición atemperaba con paños fríos sobre la frente. De todos modos, hubo miradas opuestas. Los más optimistas advirtieron una buena recuperación en el orden futbolístico y en el grado de compromiso que pretenden ver durante noventa minutos en el rectángulo de juego; los menos, percibieron más de lo mismo frente a un rival disminuido en sus fuerzas y que invitaba a sacar un mejor resultado. Los primeros esperan que el nivel vaya en aumento; los otros, no se hacen ilusiones. En el seno de la comisión "apuestan" a estirar el ciclo sin mayores sobresaltos.

Por el lado de la muchachada hubo coincidencia. Una renovación siempre viene acompañada de aire fresco; que la brisa sacuda modorras varias depende de los mismos que hace una semana se arrastraban en la cancha. El desgaste que acusan muchos de los protagonistas difícilmente pueda ser remontado por obra y gracia de un simple cambio en la conducción técnica. Con el fracaso reciente, unas cuantas falacias quedaron al descubierto; pretender taparlas reflotando el discurso de la pertenencia es otro canto de sirenas sólo apto para oídos distraídos. Si la cosa no funciona, si los números entran en picada, el conmovedor argumento presidencial va a pegar un giro de ciento ochenta grados y la película comenzará a rodar de nuevo con perorata acorde.

El ratificado hasta fin de torneo aspira a tocar la fibra íntima del plantel y, en su afán, desenterrar la mística que hace años el sabalé arrumbó en el rincón de los recuerdos. No tendrá mucho tiempo para lograr la hazaña. A esta altura del partido, las probabilidades ya han inclinado la balanza hacia el lado de la intrascendencia. Este plantel no conoce el significado de la palabra que supo marcar el rumbo en épocas pasadas. Este plantel, sus ocasionales entrenadores y la dirigencia en su conjunto no hablan el mismo idioma que quienes supieron de proezas y respeto por la camiseta. Este plantel, sus ocasionales entrenadores y la dirigencia en su conjunto manejan a la perfección un dialecto que sabe de términos como joda, verso, embuste y similares. Cuando eso se acabe, otra será la historia.


APOSTILLAS

Usina de ideas. Con su decisión, el excelentísimo señor presidente no sólo aspira a que las gradas le perdonen la vida al entrenador si su ciclo se transforma en fiasco; también anhela que el parodismo crítico se apiade del susodicho en caso de que el infortunio toque a su puerta. El que no va a salvarse de unos y otros, ante otro fracaso, será el ilustre ideólogo. Preparen... apunten...

Violín en bolsa. Luego de varias desmentidas, y ocultamientos incluidos, pudo confirmarse la presentación del goleador histórico ante el instituto del que es abonado y su pedido de disculpas públicas por proferir insultos discriminatorios hacia los rivales de la quinta fecha. ¿Alguna vez aprenderá a comportarse como lo que dice ser dentro de un campo de juego? La veinte cotiza en baja.

Mordiendo talones. La agrupación que lidera el máximo exponente de la oposición salió a plantar bandera respecto de la última gran decisión de la dirigencia. Mediante un comunicado dejó sentado su "repudio y disconformismo" por las políticas coyunturales que intentan tapar "la carencia de recursos económicos y financieros". ¡Atenti la falsa pertenencia! El adversario le va a jugar de contra.

Aceite aguado. Al chupalerche primero, la obsecuencia consuetudinaria lo ha sacado de su eje. De tanto justificar lo injustificable ya no sabe cuando el negro juega bien o mal. Obviamente tampoco entendió por qué lo fueron al último pasajero; aunque intentó leer entre líneas y esbozar un teoría, con la cosa juzgada. ¿Los jugadores no lo querían? Igual que la sopa, no le hace mal a nadie.