A pesar de los altibajos, los resultados le marcan una tendencia favorable. Si el inicio de torneo trajo aparejado un cisma con final tragicómico, el cierre va transitando el camino de la estabilidad sin otra expectativa que no sea la de sumar. Por ahora cosecha puntos y se acerca a la meta deseada, con probabilidades de superarla sin mayores sobresaltos. La próxima fecha parece servida. El rival ya avisó que visitará el Brigadier con suplentes, por lo que los veinticinco puntos estarían asegurados mucho antes de lo que hubiera pensado el más optimista de los simpatizantes. La nota de color quedará en manos de la claque oficial, que recibirá al ex con los honores correspondientes a un prócer de la casa. Desagradecidos abstenerse.
Los protagonistas han coincidido en que cambiaron las cosas. Algún pensamiento periférico se atrevió a trazar extremos. Antes jarana, ahora trabajo. Por lo pronto, el desafío está asumido y ya se piensa en función de futuro, aunque las elecciones podrían dibujar una parábola en contrario. Según adelantaron los que saben, mientras el excelentísimo señor presidente se encuentra enfrascado en otros menesteres, el técnico ya tendría “todo arreglado” con un defensor, dos volantes y un punta con vistas al torneo venidero. Tanto dirigentes como cuerpo técnico coinciden en proyectar acciones más allá de fin de año; habrá que ver lo que el destino les tiene reservado. Lo cierto es que la escoba está preparada para barrer a unos cuantos.
APOSTILLAS