martes, febrero 23, 2010
sábado, febrero 20, 2010
Como agua bendita
Disposiciones son disposiciones, por lo que el partido comenzó contra todos los pronósticos y a pesar de los mismos protagonistas. Así y todo, ambos contendientes brindaron un buen espectáculo, con emociones y a buen ritmo, erigiendo como figura al guardameta rojinegro, quien hace rato viene salvando las papas –sin esbozar una mínima queja–, señal que ciertas cuestiones, en defensa y en zona de volantes, no funcionan del todo bien. Si del medio hacia atrás los errores se suceden, quizás en algo tengan que ver los cambios obligados y los que provoca el entrenador de acuerdo a rendimientos y al rival de turno. No estaría mal que de una buena vez, salvo por causa de fuerza mayor, se mantenga un elenco estable como para recitar de memoria.
Aunque con tantos nombres en danza, a la espera de un lugar para mostrarse en el primer equipo, suena lógico aplicar una estrategia componedora que contemple la rotación de caripelas con el objetivo de mantener a la tropa expectante, motivada y, sobre todo, bajo control. Por el momento, los resultados favorables indican que el dt está lejos de cambiar lo que se ha transformado en una especie de sello propio, el mismo que lo ha elevado a la categoría de “entrenador con más futuro del país”, como suele etiquetarlo el parodismo vernáculo. Sin dudas es meritorio el haber sacado tan rápidamente al plantel del bajón que le ocasionó el sueño copero trunco, pero todavía falta un trecho importante para alcanzar la corona de laureles. Los primeros pasos van siguiendo la huella.
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lunes, febrero 15, 2010
Todo el año es carnaval
El sabalé no podía dejar pasar la oportunidad de recuperarse ante su gente. Se notó en cada pelota dividida, en cada corrida por los laterales, en cada temeraria atajada, en cada pase profundo, en cada intento de ataque. “Nos propusimos pelear el torneo hasta el final”, dijo el técnico al término del encuentro. Un pacto de almas golpeadas. Está bien. Se trata de reemplazar un objetivo trunco por otro, tal vez más terrenal, para mantener viva la llama. Con una estructura afianzada, y reemplazos dispuestos a no desentonar, en un contexto que, pasadas cuatro fechas, parece similar a los anteriores, Colón puede batallar por el primer puesto. Pero por el primero. Un segundo lugar sería una decepción difícil de sobrellevar.
De todas maneras el camino no está allanado, ni mucho menos. Lo único cierto es que el negro debe sacar partido de los grandes devaluados, de los que siguen en la doble competencia y de los chicos que pelean por sumar y permanecer. No hay dudas de que entre toda esa fauna autóctona, el rojinegro emerge como un ejemplar privilegiado. Quien tendrá que exhibir dotes de férreo conductor será el inefable entrenador, porque deberá manejar un plantel nutrido, con mucho veterano mañoso y mucho piberío ansioso, enfocado en una sola contienda. Mientras, la dirigencia, vapuleada en lo profundo por gastar a cuenta, continúa firme con su estrategia, fríamente calculada, de tapar con cortada de cintas las frustraciones deportivas.
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miércoles, febrero 10, 2010
Hola y adiós
Se le podrá achacar la culpa al entrenador por plantear mal el partido. Se podrá responsabilizar a los intérpretes por no haber sabido interpretar a la perfección el libreto. Se podrá cargar contra el árbitro y sus colaboradores. Se podrá buscar excusas en las lesiones. Y hasta se podrá reconocer, tibiamente, la superioridad del rival. Lo cierto es que futbolísticamente este Colón no estuvo a la altura de la circunstancias. No le faltó convicción, no le faltó actitud, no le faltó personalidad, sólo le faltó volumen de juego. Un detalle fundamental si se pretende avanzar en un torneo de máxima exigencia. El día después muchos destacarán el mérito de haber estado, pero en el silencio que impone la reflexión no hay atenuante que valga.
Ahora habrá que enfocarse en el torneo local con la firme intención de pelear el primer puesto; no el segundo, ni el tercero, ni el cuarto. Plantel, sobra. En cuanto a las bajas, no deberían preocupar tanto las lesiones de los veteranos capitanes si detrás de ellos hay una larga lista de suplentes esperando turno para demostrar su valía. Respecto del entrenador, ojalá tenga la muñeca necesaria para manejar un grupo tan numeroso y frustrado, especialmente a los pibes que se entusiasmaron con la posibilidad de un lugar en el primer equipo. Y en lo que atañe a la dirigencia, no le vendría mal un buen baño de humildad. La desesperación por trascender más allá del ladrillo no le deja ver la ridícula estela que deja tras su paso.
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