miércoles, diciembre 16, 2009

Avanzada de combate


Como parte de la limitada y paupérrima estrategia que el excelentísimo señor presidente está llevando a cabo a fin de convencer al estado –municipal y provincial– de colaborar con un fangote de dinerillos públicos en su brillante proyecto de agrandar el estadio, le ordenó al chupalerche primero apretar públicamente al correligionario que rige los destinos de la cordial. Invitado al programejo que conduce por canal de cable, y que cuenta con una escasísima audiencia, el intendente fue literalmente acosado en busca de un título. El “vamos a ayudar a Colón”, demandó, casi en forma de súplica, la reiteración, en tres oportunidades, de la pregunta que reclamaba esa única respuesta. Lamentable, patético y ridículo. Un bochorno más, tal y como acostumbra.

Lo cierto es que el ex rector se fue en vaguedades, por lo que a pesar de la lograda sentencia, el interlocutor se quedó con las ganas de brindarle precisiones al locador de su opinión. Para colmo, tuvo que tragarse –entre nerviosas risitas de compromiso– un palo para su gallinero cuando le espetaron en pleno rostro, luego de la esperada afirmación: “(…) que no haya dudas, lo que pasa es que Germán es muy ansioso y le dice a los periodistas que me pregunten, ya lo conocemos ¿viste?”. No obstante ello, no pudo con su genio y a la nota que reprodujo en el pasquinejo vernáculo le estampó un epígrafe mentiroso, ya que en ningún pasaje de la plática, el entrevistado “se comprometió a realizar obras complementarias para la copa América”.

Lo que sí quedó en evidencia es que hay problemas de cartel entre el iluminado primer mandatario de la institución rojinegra y el jefe de la aldea. Acicateado permanentemente con el latiguillo de la gran gestión lercherista, en un momento, la visita destacó y dejó en claro su propia incidencia en los grandes logros: “Recuerdo que el día que llegó Grondona a SF (…), fui caminando con él hasta el RO y allí le comenté de lo lindo que sería que la selección jugara en una ciudad tan futbolera como la nuestra”. Para concluir, otro engaño quedó al descubierto. La faraónica idea de cerrar el anillo, tal y como lo adelantó no hace mucho tiempo el “biondo gnocchi”, ahora se redujo a la construcción de una bandeja superior en la tribuna norte. Epoca de vacas flacas que le dicen.

domingo, diciembre 13, 2009

Tiros al aire


La pirotecnia no está prohibida, sin embargo no hay duda de que es peligrosa. Especialmente la considerada trucha, esa que suele hacer mucho ruido –la más apreciada por quienes acusan algún tipo de complejo de inferioridad– pero que también puede dejar diferentes secuelas, tales como ridículas chamuscaduras en los dedos o marcas permanentes en rostro y extremidades. Es tiempo de celebraciones, muchas historias acarician el final y por lo tanto los estrépitos están a la orden del día. A Colón, en cuestión de festejos, le tocó un impensado alargue. La verdadera fiesta, digan lo que digan los lambiscones a sueldo, podría darse recién los primeros días de febrero, junto con la definición de la fase eliminatoria de la copa.

En cuanto a este último punto, la hilarante discusión de la semana tuvo su epicentro en las mañanas obsecuentes, envío que siguió la línea mediocre por donde acostumbran a hacer equilibrio los tres animadores de tan desopilante bazofia radial, quienes comenzaron hablando de “repechaje” –según el mataburros: última oportunidad que se da a un equipo para que continúe en una competición– para finalizar la semana rectificándose, a raíz de específicas ordenes de arriba, respecto de la valoración del concepto. Entonces, de un día para otro, lo que sonaba a menudencia, pasó a ser “primera fase”, obviamente evitando toda referencia a los términos “eliminación directa” tal y como observa la confederación organizadora.

Semántica aparte, lo cierto es que las especulaciones previas acerca del rival más débil, del grupo más accesible, y demás etcéteras, esas que nunca faltan en boca de estos adalides de la ventajita adicional, se hicieron trizas anoche, luego del resultado que selló el destino del sabalé. Mañana, después del duelo de rigor, seguirán con el tema que acaparará las discusiones de la afición: los refuerzos. Como cada fin de torneo, los nombres rimbombantes –salidos de boca del ilustrísimo primer mandatario– coparán la parada. El problema es que esta vez la dirigencia, en su fuero más íntimo, no está tan convencida de completar los cupos, ni de traer estrellitas, porque la certeza de la doble competencia cayó en un cono de sombras. Habrá que seguir a la espera.

miércoles, diciembre 09, 2009

Abrazo de despedida

Colón es sufrimiento. Tal vez por eso, una vez finalizada su participación en el torneo, debe esperar definiciones de terceros para saber en qué puesto de la tabla cerrará este buen ciclo y si deberá o no jugar repechaje para entrar de lleno en la copa. Su parte la cumplió, le ganó, aunque con una impensada dosis de aflicción, a un equipo de segunda categoría, jugando como últimamente dictó la línea del agotamiento físico tan pregonada por los propios actores para justificar los bajos rendimientos de este último tramo del año. Ahora sólo le resta aguardar, cual nervioso espectador, el fin de la película para programar los próximos pasos.

Y lo que viene no será cuestión sencilla de resolver. Se avecinan horas de negociaciones, tiras y aflojes, triunfos y derrotas individuales, en la pelea por la continuidad de todos los protagonistas que hicieron posible esta realidad rojinegra. Los primeros chispazos ya comenzaron a encender la calentita fogata de intereses que se pondrán en juego de aquí en adelante. Las declaraciones del iluminado primer mandatario no hicieron más que confirmar que el objetivo de esta dirigencia es permanecer; el colchón de puntos conseguido le asegura tranquilidad para afrontar un año en donde deberá abocarse a concretar grandezas anunciadas.

Por su parte, el entrenador apuntará los cañones a conseguir refuerzos de peso para coronar con un título su paso por SF, de otra forma lo conseguido durante dos años de sacrificio personal sólo quedará en los anales de la estadística. Está claro que lo único que agrega jalones al uniforme de buzo son las preseas que inscriben un nombre en la exclusiva lista de los campeones. Los números favorables, figurar entre los cinco primeros, pasar un par de fases en una competencia internacional, no significan demasiado; menos cuando la afición está ávida por festejar la primera medalla de la historia. Al parecer, ese horizonte aún está lejano.


APOSTILLAS

Falso testimonio. En el marco del nuevo empadronamiento de socios que comenzó por estos días, el excelentísimo señor presidente hizo referencia a que gracias a esta novedosa modalidad “ya no vamos a tener que controlar tanto para retener mil quinientos carnets truchos o falsificados durante un año”. ¿Habrá hecho efectiva la denuncia del caso?

Con el último aliento. Al maestro también lo afectó la seguidilla de partidos. Sus intervenciones en la previa y post partido estuvieron a la altura de un enano de jardín. Contradicciones a granel, incoherencias por tonelada y trabucadas de principiante, hicieron juego con la verborragia indescifrable de su coequiper al relato. El que mucho abarca…

Alto el fuego. Para no pasar el papelón del año, los organizadores de la festichola provincial del deporte –primereada por los horneritos de lata–, cortaron de cuajo todo tipo de crítica hacia la dirigencia sabalera. Como buenos mercaderes del parodismo vernáculo, el trío apostado en el área, levantó la bandera blanca con tal de no recibir un desplante histórico.

Mentiras más, mentiras menos. Según el chupalerche segundo, la lesión de FB, que le impidió desplegar todo su potencial durante el torneo, fue una “pubalgia”. Hete aquí que el pasquinejo vernáculo, en nota firmada, sostiene que “la dolencia que lo tuvo a maltraer fue una lesión en su tobillo derecho”. Deberían ponerse de acuerdo considerando que comparten el jefe.

lunes, diciembre 07, 2009

De historias y moralejas

El soberano camina sin ropas aunque la obsecuente corte se desviva por elogiarle los invisibles atavíos. Una fábula infantil con aguda metáfora destinada a la ignorancia colectiva. La parranda está llegando a su fin y todo buen parrandero sabe que la peor parte de la fiesta es la resaca. Ese insufrible malestar que queda después de nadar en placenteras y desbordantes aguas. Esa inevitable sensación de desconsuelo que dejan las omnipotentes burbujas al evaporarse bajo el influjo de las primeras luces del día. Cefaleas, embotamiento, temblores, nauseas, vómitos, sobrevienen luego de una noche desenfrenada. Cuando la cruda realidad se disfraza con fastuosos oropeles, el regocijo no dura más que una leve brisa en pleno estío.

Los resultados adversos han trastocado al conjunto sólido y aguerrido en un cúmulo de despojos físicos carentes de resto anímico. Y las ausencias no pueden utilizarse de excusa. El equipo titular ya venía dando muestras de debilitamiento general. En este caso específico, como en toda puesta en escena, justamente en el cuadro póstumo, queda al descubierto la trama oculta de la historia: los pibes, usados –en el más estricto sentido de la palabra– como bandera política por la gestión lercherista, sólo fueron tirados a la cancha a la espera del gran milagro. Ahora, sobre los pobres carneros enviados al matadero sin anestesia, recae la pesada carga de la frustración por no haber podido sacar adelante un partido considerado accesible.

La parte graciosa de la historia quizá esté en las últimas declaraciones del entrenador sabalero, que suelen danzar al vaivén de los triunfos o las derrotas. Lo que hace unas semanas era “si le ganamos a fulano peleamos el campeonato hasta el final”, ahora es “siempre pensé que no teníamos un plantel para pelear el campeonato”. Lo que ahora son quejas por “un plantel no muy largo y muchos jóvenes”, suena incoherente ante el “con los dirigentes no tengo problemas, me trajeron todo lo que les pedí”. Para cerrar, su nuevo objetivo: “Hay que apostar a veinte o veintidós puntos para el clausura y pasar un par de fases en la copa”. ¿Compartirá la afición tan mediocre perspectiva para el futuro o se animará a gritar “¡el rey está desnudo!”?


APOSTILLAS

Palabras cruzadas. El excelentísimo señor presidente está tan envalentonado que ya no lo considera indispensable al técnico que le salvó las papas en el momento más crítico de su gestión. Mientras el dt amenaza con un objetivo minúsculo en ambos frentes si no le traen refuerzos de calidad, el primer mandatario quiere economizar. ¿Quién ganará la pulseada?

No les da el cuero. El cansancio es la excusa perfecta, siempre y cuando el pf quede afuera de las responsabilidades del caso. Seguidilla, viajes, poco tiempo de recuperación, agotamiento físico y mental forman parte de los pretextos del momento. Un combo explosivo que deberán repetir cuando encaren las dos competencias. ¡Marche una camionada de energizantes!

Derrapando feo. Lo que en la previa era “un toque de frescura”, con el resultado puesto pasó a ser “un Colón remendado”. Es fácil contar, como cabezas de ganado, la cantidad de pebetes que el dt ha hecho debutar. Lo difícil es sostener el argumento de las actuaciones consagratorias, al que es tan livianamente afecto, para defender lo indefendible. ¿Pibe número?

Operación retorno. El mejor nueve del país –“biondo gnocchi” dixit– anda con ganas de regresar al terruño. No es tonto, sabe que o se calza nuevamente la sangre y luto o va a parar a la segunda categoría del fútbol vernáculo. A lo mejor tiene suerte y vuelve a ser un motivo de inspiración para la creatividad de la hinchada. ¡La serenata de insultos no puede esperar!