Lo cierto es que, por un lado, y a los ojos de muchos, este tipo de partidos pareciera poner en su lugar las aspiraciones del rojinegro. Y que a pesar de los múltiples números a favor que ha sabido cosechar a lo largo del año competitivo, cuando se le presenta la oportunidad de hacer roncha ante todo el mundo, se queda en el amague. Entonces cae en la desestimación de los especialistas que sólo tienen ojos unitarios. En el otro rincón, están quienes vieron que el negro quiso, pero no pudo. Que terminó jugando con dos delanteros y un volante ultra ofensivo. Una vuelta de tuerca que apareció a los quince minutos del segundo tiempo, cuando el local apretaba y el visitante se replegaba. No dio resultado, tampoco se esforzó demasiado.
Habrá que revisar algunas cuestiones porque la fecha anterior el equipo estaba segundo, a dos puntos de la cima, y le llevaba once al sexto en la tabla copera. Al finalizar la presente, retrocede al cuarto lugar en el torneo, se va a cuatro del puntero, y la distancia con el inmediato perseguidor que pretende acceder al certamen internacional se achica a nueve. Quedan por disputarse dieciocho y la afición no quiere sorpresas desagradables. Mucho menos cuando ya se entusiasmaba con pelear en dos frentes. Si bien los rivales directos en ambos certámenes dejarán algún que otro poroto en el camino, es lógico prever que la sangre y luto también pasará por igual trance. Que el objetivo no se pierda, que la atención no se diluya.
APOSTILLAS