En los papeles previos apuntaba a facilongo y lo fue. La sola presencia futbolística del sabalé fue demasiado para un rival que todavía sufre la falta de adaptación a la categoría. Con una última línea menos sólida que en el torneo pasado –incluido el arquero–, el desarrollo del encuentro le permitió un lucimiento especial a la dupla atacante, esta vez bien abastecida por un mediocampo que no padeció hostigamiento ninguno de parte del débil adversario. Si hasta un antiguo marcador de punta, luego devenido comodín en el medio, tuvo la posibilidad de hacer un gol digno del jugador más habilidoso del momento, aunque con el atenuante de haber desairado a una defensa con las barreras levantadas cual peaje en conflicto gremial.
En definitiva, tres puntos que apuntalan la escalada hacia el objetivo tan ansiado; pero –siempre hay uno– todavía hay tornillos que ajustar. Para afianzarse en el torneo, y asegurar la entrada en la competencia más importante del continente, hace falta mucho más que lo demostrado hasta ahora; porque rivales como el del sábado no se encontrarán todos los fines de semana; porque en cinco fechas disputadas, ante el contrincante de mayor peso, el negro no estuvo a la altura; porque en los dos partidos de visitante no supo aprovechar las ventajas que ofrecieron los locales. Si bien en casa la contundencia ha marcado el camino, sería bueno repetir afuera actuaciones que no abran una brecha hacia el campo de la duda.
APOSTILLAS