Esta vez ni la habilidad de FB logró sacar del letargo al circuito futbolístico que debe generarse del medio hacia delante si las ambiciones apuntan a socavar la defensa contraria. El pibito se frustra cuando las cosas no le salen, cuando se da cuenta que su físico no puede contra el mundo, y cuando sus compañeros no le ofrecen el sostén que necesita para desequilibrar con su ofensiva gambeta. El resto del medio, totalmente desdibujado, tampoco fue opción a la hora de la salida clara y precisa; sólo unos zapatazos amenazantes desde afuera del área alteraron la tarde del guardameta local. La dupla ofensiva no tuvo chances de facturar, ni en blanco ni en negro, a pesar de las buenas intenciones siempre presentes.
Con los cambios del segundo tiempo, el entrenador apostó a arañar el punto y lo consiguió. Pero los cientos de aficionados que acudieron a alentar a la sangre y luto, abandonaron el escenario con un sabor amargo en la boca. Así las cosas, parece que falta trabajo. Como asomó bien el nuevo cinco, seguramente tendrá el puesto asegurado para el próximo encuentro; quizás sea la cuota de equilibrio, experiencia y personalidad que le falta a la línea media rojinegra. Por lo pronto, y para no tener que andar pidiendo disculpas por algo que dice que no dijo, sería mejor que el coach sabalero se calce el overol y se concentre en acomodar a su equipo antes de que su equipo consiga acomodarse solo, tal y como él mismo declaró en el torneo anterior.
APOSTILLAS