viernes, abril 10, 2009
lunes, abril 06, 2009
Una moneda en la fuente
Como corolario de una semana en la que toda una generación cayó en la cuenta de que lleva unos cuantos años transitando por el bulevar de los sueños rotos, el negro alcanzó la punta. Y fue entonces, cuando la menos importante de las cuestiones menos importantes se impuso por un instante sobre la infausta realidad y dibujó una sonrisa en la parcialidad rojinegra. No importó que aún faltara completar la fecha. La sensación del deseo cumplido, aunque fuera por unas horas, estrechó con un cálido abrazo el entusiasmo de una afición desacostumbrada a ver cristalizadas sus expectativas. Esos anhelos que hoy dejan de percibirse lejanos para transformarse en realidad comprobable al echar un vistazo a la tabla de posiciones.
A pesar del buen nivel futbolístico que venía exhibiendo el adversario, el negro salió a coparle la parada y así consiguió ponerse en ventaja en los primeros minutos del encuentro. De ahí en más, con la clásica, y nunca bien ponderada, estrategia de defender a muerte la diferencia, festejó los tres puntos que lo ubicaron por unas horas en la cima y como único escolta una vez cerrada la jornada del domingo. Así avanza hacia el objetivo prefijado, con la certeza de haber encontrado, al fin y al cabo, un estilo, rústico pero efectivo, prolijamente interpretado por el mismo puñado de sufridos peones de pala y pico que hasta hace poco experimentaba a base de prueba y error de la mano de un meticuloso “mayorista de humaredas” (HA dixit).
Lo cierto es que con el arribo a los primeros puestos, la historia no puede darse por terminada. De ahora en más, el compromiso del sabalé deberá ser mayor, habrá que sostener con fundamento la posición de privilegio alcanzada, seguramente enfrentando a rivales que le darán a probar una buena dosis de su propia medicina. Porque la punta, además de satisfacción, acarrea exposición. Será cuestión, entonces, de tener en cuenta que el salto a la palestra, aunque los medios porteños poco y nada hablen de Colón, pondrá en alerta a los oponentes de turno. Y allí el negro deberá enfrentar un nuevo desafío, derribar las murallas que se le presenten con inteligencia y tenacidad, porque demostrar será tanto o más difícil que llegar.
APOSTILLAS
martes, marzo 31, 2009
Un buen momento
La ute (unión transitoria de empresas) que maneja hoy los destinos de Colón está en su mejor momento. Con el excelentísimo señor presidente atravesando una extraña etapa de ostracismo –¿habrá hecho una promesa?– en medio de un ciclo ascendente; con el dt ampliamente satisfecho porque al fin –después de treinta y ocho fechas de experimentos varios– parece haber encontrado respuesta en sus dirigidos; y con el goleador histórico a punto de quedar inmortalizado en el bronce. Pero, sin dudas, la más exultante es la afición, que parece estar saliendo del letargo al que las malas experiencias la habían confinado; recibiendo, además, con júbilo, la tan esperada mano tendida de la dirigencia para acompañar al negro de visitante.
Los buenos tiempos tienen la particularidad de cubrir la memoria colectiva con el velo del olvido. Hoy pocos se acuerdan de las mentiras y desmanejos del “biondo gnocchi” y de los pasos en falso del carismático entrenador rojinegro. Nadie se acuerda de la denuncia penal por evasión de impuestos que carga sobre sus espaldas el goleador histórico, de aquella vez en que fue tildado de “líder negativo” por un ex técnico y debió emigrar por la puerta trasera hacia tierras trasandinas, de su estigma de “camarillero” o de cuando públicamente se declaró a favor de la incentivación y fue obligado a cerrar la boca por la gente local de agremiados, entre otras perlitas que merecen mencionarse de su extensa hoja de vida.
Así, como si estuviera bajo los efectos de una mágica poción capaz de eliminar los malos recuerdos de un plumazo, la falange colonista vive este auspicioso presente con optimismo y una gran dosis de esperanza. La misma que por estos días invade a la comprometida muchachada. Si bien las voces escuchadas en las últimas horas no se apartaron del discurso prudente y mesurado, resulta innegable que el entusiasmo de verse encaramados en lo alto de la tabla, superando los penosos avatares de la pelea por el promedio, supera cualquier moderación. Para continuar en la senda positiva será cuestión de mantener la solidez en el fondo, afianzar la concentración en el medio y conservar la contundencia adelante. Paso a paso.
sábado, marzo 28, 2009
Parecidos, pero diferentes
Con el sabalé disfrutando de una semana tranquila, gracias a los buenos resultados obtenidos y al obligado receso por las eliminatorias, el foco de atención se trasladó a los medios, aunque sin mucho para destacar debido, justamente, a la tan esperada estabilidad rojinegra. Al parecer, la posición de privilegio alcanzada en este inicio de torneo ha silenciado –¿o tal vez pospuesto?– cualquier noticia poco grata que involucre a la entidad del barrio Centenario. En ese contexto, el único hecho digno de mención fue la mini polémica que, a raíz de una encuesta realizada en programa de tv vernáculo, se desató entre los dos bandos que se disputan la audiencia en la emisora enredada. ¿Quién es el ídolo máximo de Colón?
Las opiniones de los supuestos entendidos apuntaron a la polarización. Las de los oyentes, también. La vieja guardia, de uno y otro lado del receptor, no dudó en señalar a la Chiva como el destinatario de todos los honores, mientras que las nuevas generaciones se inclinaron por el goleador histórico. No sorprende. Las épocas han cambiado, así como también los parámetros para expedir valoraciones. Quienes se sienten partícipes necesarios de esta realidad marcada por el exitismo, el dinero fácil, la viveza criolla exacerbada, el populismo barato y los valores subvertidos, no dudarán a la hora de elegir un referente. No sólo la contemporaneidad liga a determinados exponentes de la decadente cultura consumista.
Por otro lado, resultó grato escuchar algunas voces, testigos privilegiados del juego del primero, que no sólo destacaron sus aptitudes futbolísticas, sino también su humildad, su sencillez, su representatividad, características que elevan su figura a un nivel superior entre sus pares. Los números, si bien no dejan de ser una certeza, pierden fuerza cuando se analiza el hombre y su circunstancia. Para quienes tienen por costumbre ver más allá de lo ordinario, un récord resulta apreciable pero no determinante a la hora de convertir a un simple mortal en símbolo. Perdurar en el recuerdo de la gente en virtud de cualidades personales, además de profesionales, es una gracia para la que algunos no están predestinados.
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