jueves, noviembre 27, 2008

Elogio de la hipocresía


Horas después del asesinato de un hincha sabalero en la cancha de Colón, el excelentísimo señor presidente de la centenaria entidad se mostró más preocupado por la imagen que proyectó en Baires lo sucedido que por la gravedad del hecho en sí mismo. No sorprende, si se tiene en cuenta que el "biondo gnocchi" ha llevado adelante una gestión sin sustento real, basada en espejismos de grandezas que sólo cabrían en un imaginario pueril o ignorante. También se lo escuchó repetir en cada medio donde salió al aire que lo ocurrido nada tuvo que ver con la violencia en el fútbol. Obvio que jamás reconocerá que ésta es la consecuencia del monstruo que supo alimentar y que funciona como su peculiar aparato político.

Sin desentonar, la reacción del parodismo vernáculo estuvo a la altura de la cháchara presidencial. Primero, todos se horrorizaron; después, aceptaron sumisamente el discurso oficial y hasta algún delirante avaló la descabellada teoría de una familia destrozada. La hipocresía en su máxima expresión. Cómo si no supieran cuál es la relación entre los máximos dirigentes y la barra. Dentro del gran varieté mediático tampoco faltaron los consecuentes payasos que, en pos de defender el argumento de quien incrementa sus ingresos, confundieron colaboración con obligación, y para rematarla se encargaron de anticipar la denuncia que por amenazas, la semana próxima, "presentaría" la cúpula colonista.

De todas maneras, no la van a sacar tan barata. Como primera medida, el juez de la causa ya los dejó en evidencia. "Falta de colaboración", aseguró el magistrado. Por otra parte, sería bueno que se diera a conocer la condición de todos los detenidos y del supuesto autor material del homicidio. ¿Son socios del club? ¿Tienen la cuota al día? ¿A qué se dedican? La respuesta a esas tres preguntas desenmascararía la connivencia entre las autoridades del club y los pesados de la norte. Sencillo y lapidario. Habrá que ver hasta dónde tiene ganas de llegar la justicia. Respecto del resto de la cd ¿seguirán todos encolumnados detrás de este descalabro? Respecto de la oposición ¿nadie alzará la voz en contra de este absurdo? Hummm.

domingo, noviembre 23, 2008

Cementerio de simpatizantes


Cuán insignificante resulta el análisis de noventa minutos de fútbol cuando, en un segundo, un "hecho aislado" del que "nadie se dio cuenta" se cobra la vida de una persona. Tanto, que la oportunidad que dejó pasar el sabalé no merece ni una mínima consideración frente a la lamentable noticia de otra muerte en el Brigadier. La tercera de esta administración. Y tal vez la más grave. Porque todos saben que el asesino forma parte de las huestes apañadas y financiadas por la comisión directiva que preside Germán Lerche. Un tipo que, después de dos años y cinco meses de gestión, cree saberlo todo y no sabe nada. Un tipo que –tal y como él pretende– va a quedar en la historia, pero en la historia negra de la centenaria institución.

Ahora vendrá el consabido deslinde de responsabilidades que tan bien –y con tanta asiduidad– practican estos dirigentes de pacotilla. Habrá que prepararse para escuchar la cátedra de sociedad y estado que estará preparando el "biondo gnocchi", si es que se anima a dar la cara. Como adelanto, el impresentable vice ya dijo lo suyo ante las cámaras de tv. No vimos nada, no sabemos nada, estamos a disposición de la justicia, no es culpa nuestra, es un hecho delictivo común y bla bla bla. Una sarta de estupideces que demuestra, nuevamente, la ineptitud y la desidia de este grupete de advenedizos claramente identificados con lo peor de una casta imposible de desterrar. ¡Cuantos más deben hacerse cargo de esta trágica situación!

Como corolario, quedan por responder unas cuantas preguntas. ¿Alguien se animará a investigar cómo corresponde? ¿Saldrá a la luz la verdad? ¿Llegará hasta el culpable el fino brazo de la ley? ¿Cambiará alguna vez la historia? Lamentablemente, el pesimismo cae como lluvia ácida sobre los interrogantes planteados. Otros casos, que hacen las veces de triste antecedente, lo confirman. El circo sigue porque los payasos no dejan de dar su función y porque los espectadores lo piden. ¿Cuántos han quedado en el camino? ¿Cuántos más quedarán? Es cierto, el fútbol es sólo una arista de la cuestión. Pero, alguien, alguna vez, deberá tomar la decisión de ponerle un punto final a tanta barbarie. La espera continúa.


APOSTILLAS

Desde el balcón. El comprometido dt vio el partido degustando su habano pero sentado cómodamente lejos del banco. Por lo visto, la lejana apreciación le jugó en contra. Sus dirigidos lo extrañaron y los cambios no funcionaron. El costo del caprichito lo está padeciendo el equipo mientras él sigue despuntando el vicio como si nada.

Alguien miente. Según desinformó alguna vez el apéndice del vocero oficioso, desde la tesorería del club se había confirmado que el costo de las multas por fumar dentro de la cancha le era descontado del sueldo al desacatado. Ayer, el secretario de información pública dijo que Colón se hizo cargo de las mismas. ¿En qué quedamos?

Se agranda la familia. Durante la semana se hizo una escapada a SF el representante del goleador histórico. El motivo: expandir el negocio. Las dos incipientes estrellitas del equipo pasarán a formar parte de su prestigiosa lista de pupilos. El veterano aprovecha su ascendencia sobre los pibes y aconseja con vistas al futuro. Buen olfato.

Topetazo y a cobrar. Al artillero de Margarita se le soltó la cadena. Todas las pelotas peligrosas le pasaron de largo, pero la roja se la comió de frente. Por un momento de descontrol el equipo pierde, para las próximas fechas, su apoyo logístico al veinte. Ahora el problema es quién será su reemplazante. Mucho para elegir no hay.

jueves, noviembre 20, 2008

Cuestión de seso

Hay algunos que no entienden nada, porque no quieren entender o porque simplemente no les interesa entender. Hay algunos que no entienden nada, porque les conviene hacerse los desentendidos. Hay algunos que no entienden nada, y nunca entenderán. Hay algunos que procuran entender, pero dimiten en el intento. Hay algunos que creen entender, pero sólo están confundidos. Hay algunos que entienden en parte, y quedan a mitad de camino. Hay algunos que viven de los que no entienden. Hay algunos que se dejan vivir, porque no entienden. Y hay algunos que se molestan porque unos pocos entienden todo.

Hay algunos que aceptan con resignación la ignorancia. Hay algunos que disfrutan la ignorancia. Hay algunos que ignoran la ignorancia. Y hay unos pocos que se revelan ante la ignorancia. Hay algunos que creen saber mucho, pero no saben nada. Hay algunos que saben, pero se callan. Hay algunos que justifican la mentira. Hay algunos que mienten descaradamente. Hay algunos que son cómplices. Hay algunos que son serviles. Hay algunos que son funcionales. Hay algunos que son patéticos. Hay algunos que no tienen vergüenza. Hay algunos que dan lástima. Hay algunos que provocan risa. Y hay unos pocos que piensan.

Hay algunos que lo toman en joda. Hay algunos que sufren y se enferman. Hay algunos que son indiferentes. Hay algunos que descargan frustraciones. Hay algunos que no disimulan su desborde. Hay algunos que perdieron la cordura. Hay algunos que son inimputables. Hay algunos que desvían la atención. Hay algunos que miran hacia otro lado. Hay algunos que no están convencidos. Hay algunos que tiraron la toalla. Y hay unos pocos que todavía resisten. A ellos: “No es bueno nunca hacerse de enemigos / que no estén a la altura del conflicto / Que piensan que hacen una guerra / y se hacen pis en la cama como chicos” (FP).

lunes, noviembre 17, 2008

Más de lo que esperaba


En contraposición con el análisis simplista, que distrae haciendo hincapié en la suerte o en un fortuito "blooper", sería más certero intentar una explicación que contenga alguna pizca de coherencia para entender por qué pasan ciertas cosas. Es verdad, Colón fue en busca del puntito –lo reconoció uno de los protagonistas, todavía poco ducho en lidiar con micrófonos y cámaras–, munido de un planteo bastante amarrete que lo llevó a replegarse contra su propio arco durante los primeros minutos y a pasar zozobras variopintas en el fondo hasta que el rival decidió tomarse un respiro y sacar el pie del acelerador. Sin embargo, una vez emparejado el trámite, y con la necesidad devorándose al local, sólo era cuestión de aprovechar la oportunidad propicia.

Así fue que se gestó el primer grito en la fresca noche del sábado. Con una buena dosis de paciencia por un lado y de contundencia por otro. Con un goleador que está donde debe estar y que no perdona. Con un veterano que no olvida dónde debe ir a parar un balón que merodea el área. El resto formará parte de la anécdota que engalanará los anales de la historia para regocijo de quienes gustan escudriñar en las rarezas futboleras donde lo insólito provoca asombro e hilaridad. Lo importante son los tres puntos que, a cuatro fechas del final, allanan el camino hacia el objetivo fijado a inicios del torneo. Lo importante es el triunfo conseguido ante un rival directo que le permite al sabalé alejarse del fondo de la tabla a la espera de un cierre sin sobresaltos.

Y si de bucear en aguas sensatas se trata, bien valdría ahondar en un específico porqué. El momento del goleador histórico no es producto de una extraña conjunción planetaria sino de cuestiones más concretas y profundas. En Colón encontró su lugar en el mundo, donde afianzarse como goleador de raza –cosa que no pudo lograr en otras instituciones–; donde demostrar, y demostrarse, que a su edad es posible mantener la vigencia si se encauzan las energías en pos de una aspiración determinada. Un combo potenciado por las críticas en contra, los designios oscuros y las probabilidades desfavorables. Y sobre todo, haciendo uso de una característica olvidada en SF, esa que está emparentada con el inconformismo. Aspirar a la propia superación, a pesar de los obstáculos, no es poca cosa. Ambiciones, aparte.


APOSTILLAS

De premios y castigos. Al parecer, el primero en la lista de negociables sería el artillero de Margarita. Aunque la cifra suena tentadora, no queda claro si una temporada en las estepas rusas es parte de una condena o una retribución por los servicios prestados. La incógnita está en saber si el deportado aceptará el frío destino. ¡Spasiva tovarich Titovich!

Hablo, luego existo. A las malas lenguas que cuestionan el silente estilo que profesa el vocero oficial, les llegó la respuesta. El arribo del micro al estadio visitante motivó la presencia del secretario de información pública, quien le dedicó unas breves palabras a su ocasional entorno. "Bien, recibiendo al plantel", contestó ante inquisidora pregunta. ¡Tomá!

Robando cámara. Sabido es que el excelentísimo señor presidente es un adorador del perfil alto. Finalizado el encuentro, interceptó el paso del eufórico dt sabalero y le robó un cálido abrazo. La concreción del objetivo pone a la cd cachonda y al "biondo gnocchi" al borde del éxtasis. Sobrevivir en el ambiente estresa, pero vale la pena. ¡No es un tema menor!

Mensaje satánico. Cansado de soportar estoicamente los tiros por elevación que, desde programejo dominguero, le propina trío de payasos mediáticos, el hemisferio pensante de dupla enredada respondió sin medias tintas. Dedicó un conspicuo llamado que llegó de territorio porteño a "las cacatúas que se creen Gardel". ¡Para que tengan!