lunes, octubre 20, 2008

Bienvenidos al tren


En una de las épocas más prolíficas y creativas de la música nacional, un mítico dúo de pelilargos canturreaba un tema que hoy bien podrían tararear a coro las voces tribuneras para darle el marco adecuado a este presente sabalero. "Pueden venir cuantos quieran / que serán tratados bien." Los vagones de la intrascendencia, cada temporada, se completan en un cíclico ida y vuelta que condena a los retoños nativos a ver pasar la historia con la ñata contra el vidrio. Siempre son otros los que usufructúan el momento para, una vez concluida la efímera etapa, partir sin dejar rastro. Así, el convoy va y viene, primero repleto de expectativas, después de decepciones. Si hay algún culpable, los cañones apuntarán a la esquiva "suerte".

"Si vendo mi alma ¿quién la comprará? (…) si miento un poquito ya me perdonarás." Las últimas declaraciones del dt –más allá de la posterior aclaración– enviaron al matadero al plantel. Por eso no extraña que él haya sido excluido de los insultos del sábado. No es tonto. Se preparó el camino. Escrachar a un puñado de almas desorientadas y desentendidas es fácil. Aunque después se intente revertir el argumento con un correcto mea culpa, el antídoto ya fue inoculado. El carisma y el discurso oportunista resultaron efectivos. Lo lamentable de todo esto es que el entrenador partirá con honores –los simpatizantes nunca olvidarán el tramo final del clausura 08– dejando un lastre dentro de la cancha y otro dentro de la institución.

"Recoge tus cosas y largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir", podría entonar la afición una vez finalizado el partido venidero si el marcador resulta adverso. Expresión firme pero para nada agresiva. "Si nadie me acepta, pues bien yo me iré, / estoy esperando que llegue mi tren", replicaría el simpático personaje, resignado pero con la estampa impoluta; seguro de que la afición, tan proclive a borrar de su memoria las horas aciagas, nunca consideraría como un error su paso por SF. Aunque hoy se muestre abatido por la desorientación. Aunque hoy esté quemando los últimos cartuchos. Aunque hoy eche mano a los pibes que, a pesar de la chácara en contrario, siempre ignoró. Aunque el final esté cerca.


APOSTILLAS

Las paredes oyen. Dicen los que saben que la honrosa salida ya está acordada. A cambio, el excelentísimo señor presidente solicitó promoción juvenil. Sólo así cobran sentido las expresas disculpas por haber intentando desterrar al pibe Ramírez. Sólo así se entienden un par de cambios en el segundo tiempo. ¡La carne al asador, aunque se queme!

Con un as en la manga. La dupla de los mediodías enredados la fue de calladita pero hundió el puñal en lo más profundo. Denuncia en el Inadi y pedido de explicaciones. ¿De qué se disfrazará esta vez el "biondo gnocchi"? ¿Se rectificará públicamente? ¿Agachará la cabeza e implorará el perdón de quienes tanto detesta? ¡Marche un desagravio bien frapé!

El pueblo quiere saber. Mucho lanzamiento, mucho lanzamiento, pero los aficionados todavía no tienen idea de qué se trata el proyecto revolucionario del fútbol amateur. Hasta el momento ni en la página oficial ni en los medios pagos se explicó en detalle el asunto. Lo único que se sabe es que cargos onerosos, no faltan. ¿Las ideas seguirán brillando por su ausencia?

Así cualquiera. Ahora resulta que, con los hechos consumados, el equipo es un desastre y algunos no merecen ni pisar el césped del Brigadier. La crítica de ciertos payasos mediáticos apuntó, sin asco, hacia los protagonistas, mientras que los chismes a media lengua dejaron al descubierto una pequeña interna entre GL y AM. ¡Del árbol caído todos hacen leña!

miércoles, octubre 15, 2008

Enemigos íntimos


En medio del torbellino originado por unas polémicas manifestaciones presidenciales, pasaron casi inadvertidas otras, tan polémicas como deleznables, también de carácter presidencial. Ocupado en las diseminadas a unos cuantos kilómetros de distancia, el parodismo vernáculo evitó emitir opinión acerca de las pronunciadas bajo su propio techo. No importa que las mismas puedan generar violencia frente a sus narices, es más fácil juzgar –tal y como acostumbra– acerca de lo que sucede lejos; en casa, es preferible mirar hacia otro lado para eludir situaciones incómodas. Esquivar los dardos, implica alcanzar un nivel aceptable de sobrevida en los medios locales. Tarea ardua, pero, en definitiva, provechosa.

Rotular de "enemigos" de Colón a los integrantes de dupla radiofónica enredada es de una barbarie dialéctica tal que indefectiblemente remite a la ignorancia sin parangón. Semejante exabrupto indica que los nervios están ganando la partida. ¿Cómo puede ser que una hora de crítica fundamentada empañe tres de obsecuencia? ¿Acaso no le alcanza con el servilismo consuetudinario que a "diario" le rinde pleitesía? ¿Será que no resulta conveniente despabilar las neuronas dormidas de quienes gustan del letargo? Para quien ocupa un sitial de privilegio gracias a la mediocridad imperante, el análisis argumentado es un arma en extremo peligrosa. ¿Quién asumirá la responsabilidad si algún trasnochado se hace eco del absurdo?

Por otro lado, llamó la atención el silencio de los acusados. Es probable que la emisora haya sugerido pasar por alto la agresión para no profundizar un conflicto. Tal vez los imputados hayan decidido apelar al viejo axioma que propone tomar ciertas palabras como de quien vienen. Sólo pudo escucharse, rapidito y al pasar, en otro contexto, un tibio "somos periodistas y vamos a seguir preguntando y opinando". Lo cierto es que algunos, a pesar de la descomunal verborragia, seguirán deambulando por diferentes espacios con fecha de vencimiento mientras otros, gracias a un interesante número de beneméritos auspiciantes, perdurarán hasta tanto el cuero aguante. No hace falta aclarar quién morderá el polvo primero.

lunes, octubre 13, 2008

Se viene el estallido


Ayer, en su entretenido y siempre bien informado suplemento deportivo, el pasquinejo vernáculo deleitó a sus lectores con una noticia bomba: el inminente lanzamiento de la revolución del fútbol amateur colonista. Según el informe, especialmente elaborado para anunciar el evento, la "lujosa presentación" del "ambicioso proyecto" se llevará a cabo en las "fantásticas instalaciones" del predio, el próximo jueves, y será encabezada por el excelentísimo señor presidente de la institución. En la ocasión, se presentará la flamante adquisición bautizada como "director ejecutivo" del referido departamento, cuya tarea específica será la de cazar talentos, según adelantó el mentor de tan "importante cargo".

Lo cierto es que semejante uso y abuso de adjetivos calificativos, en principio, despierta sospechas. Y no porque sorprenda una noteja de tal tenor, una de las especialidades de la casa, sino porque tanto despliegue de magnificencia gramatical parece una tomada de pelo a la dirigencia. Entre tanto concepto grandilocuente no queda claro si la intención fue quedar bien con el cliente o ridiculizarlo. El jefe de tan prestigiosa sección debería tomar cartas en el asunto, porque la billetera que alimenta sus arcas puede acusar recibo y cortarle los víveres en represalia. Un poco está bien, pero demasiado resulta algo empalagoso. De todos modos, considerando el círculo afectado por la onda expansiva, se calcula que habrá buen pique.

Quedan para destacar un par de «perlitas» o errores de apreciación o mentiras adrede, respecto de "los hechos puntuales y concretos que apuntaban los cañones a potenciar los recursos sabaleros" mencionados al pasar. Primero, "los convenios con otros clubes". Hasta el momento sólo se conoció el mamarracho acordado con un club de cuarta categoría. Segundo, "la adquisición de un micro propio para trasladar a las divisiones inferiores". Un hecho desmentido por la propia empresa auspiciante, que aclaró que la unidad fue cedida en comodato. Así las cosas, saldrá al ruedo la avanzada revolucionaria. "Es ahora o nunca; y esta dirigencia que encabezo quiere que sea ahora", dijo el avezado comandante. Estará por verse.

jueves, octubre 09, 2008

El colmo del sinsentido


La afición ya perdió la cuenta de la cantidad de entrenadores que pasaron por SF con el mismo discurso como caballito de batalla. Al principio, con la inyección anímica de una nueva figura con renovado libreto todo marcha medianamente bien; después, a medida que transcurren las fechas, la situación tiende a decaer hasta provocar la salida de quien no le encontró la vuelta a su propio engendro. Entonces llega el fin del ciclo y vuelta a empezar. No hay proyecto que logre sustentarse en el tiempo, porque siempre se está tratando de remontar una mala campaña. Y la cuestión, aunque para los responsables directos resulte sólo una simple anécdota, para la institución significa una tremenda sangría económica sin retorno.

"Yo armé el equipo y lo banco a muerte; estoy comprometido con los jugadores, con los dirigentes, con la gente y con la ciudad; mi palabra con Colón es compromiso", señaló el dt una vez pasada la calentura que lo llevó a romper los llamados «códigos» de grupo. Una conmovedora expresión que suele escucharse, una vez tras otra, como preludio de la capitulación. A nadie escapa que luego de la pública tirada de orejas, el entrenador dijo lo que todos los involucrados querían oír; por lo tanto ¿qué mérito conlleva el manifestar lo políticamente correcto? Y lo que es peor ¿qué nivel de credibilidad puede tener quien cobra un suculento adicional por jugar a favor de determinado candidato en una campaña política?

Queda claro que los males que arrastra desde hace unos cuantos años la entidad del barrio Centenario no son un castigo divino ni producto de una fortuna esquiva. Cada hecho tiene una explicación y un responsable. El día que la comunidad rojinegra tome conciencia del valor de su participación en la vida institucional del club puede que comience a cambiar la historia. Mientras tanto, se seguirán padeciendo dirigentes advenedizos e inescrupulosos, jugadores que no sienten la camiseta y cuerpos técnicos que sólo terminan engrosando una lista de ilustres visitantes. ¿Cuántos más han de pasar? La respuesta, como siempre, la tiene el colonista, el único capaz de torcer el destino, para que la leyenda continúe.