sábado, abril 07, 2007

Sapos de punta


Hace más de una semana, la ciudad cambió su fisonomía habitual. Un día cualquiera de marzo, el cielo se oscureció y un manto de incesante lluvia anegó de golpe los espíritus santafesinos, inundando de dolor un suelo acostumbrado a recibir la visita intempestiva del agua. Y los castigados de siempre, otra vez cargaron al hombro sus trastos, emprendiendo el triste camino del exilio obligado a esperar que aclare, resignados a ser las consecuentes víctimas de quienes desde hace años mienten y manipulan a gusto en la encarnizada lucha por conseguir el miserable voto que los perpetúe en la posición de privilegio que supieron conseguir.

En esta ocasión, los ineptos de turno no se sirvieron del “nadie me avisó” sino del “no se pudo evitar”. Estos personajes siempre tienen una excusa a mano para justificar la inoperancia y qué mejor que la imprevisibilidad del clima y el embate de la naturaleza. Durante las últimas jornadas, SF padeció, no sólo las inclemencias de las precipitaciones, sino también el manantial de subterfugios baratos que brotó de boca de la caterva de funcionarios que desfiló por los medios de comunicación intentando explicar lo inexplicable. Si se quiere, más de lo mismo. Idem, lo escuchado en el 2003. Y a iguales palabras, iguales consecuencias. Promesas de obras y augurios de tiempos mejores. Les faltó el “Felices Pascuas”.

Pensar en la cantidad de crápulas hidráulicos y afines que ocupan sillones en los edificios públicos hiela la sangre. Esos que hacen gala de una capacidad de reciclaje envidiable, esos que a pesar del fracaso consiguen la fórmula del permanecer sin morir en el intento. Esos que juegan con la vida y el futuro de la gente sin perder la hipócrita compostura que los distingue del resto de la sociedad. Mientras tanto, el sufrimiento vuelve a invadir los hogares. Los secos y los mojados. Porque estos dramáticos sucesos salpican a todos cuantos aún conservan una pizca de sensibilidad. Exceptuados, claro está, quienes con la mejor cara de piedra recurren al llamado a la solidaridad para tapar las culpas.

La octava fecha Colón no jugó, pero los colonistas sí, y el resultado que obtuvieron fue desfavorable. Se espera revancha.

APOSTILLAS

Bolufrase 1. (Consultado acerca de si se pudo haber evitado esta nueva inundación) “Que llueva 500 mm… no me lo tendría que preguntar a mí sino a monseñor Arancedo”. [Jorge Obeid]

Bolufrase 2. “El plan de contingencia funcionó, ello significa evitar pérdidas de vidas y acá se logró; se siguieron las etapas que fija el plan y no hubo una sola muerte.” [Martín Balbarrey]

Bolufrase 3. “Las estaciones de bombeo funcionaron con normalidad y no hubo cortes de energía que impidieran la evacuación del agua.” [Horacio Ruiz]

Bolufrase 4. “El martes (por el 03/04/07) a la noche estimamos tener toda la ciudad de Santa Fe sin agua.” [Alberto Joaquín]

lunes, marzo 26, 2007

Peor es nada


Cuando veintidós jugadores profesionales ofrecen un espectáculo como el visto el sábado en los pagos del virrey, huelgan las palabras y los análisis mueren en el intento. Si bien resulta sencillo encontrar un calificativo, las explicaciones no fluyen con igual facilidad. Horripilante, podría ser uno. Aterrador, otro. Espeluznante, uno más. Aunque los medios locales se hayan esforzado en vender una fábula para endulzarle el oído a los colonistas, la realidad mostró lo peor de este Colón que no encuentra su norte. No se discute que un punto es mejor que nada, pero es indudable que el once sabalero cada vez juega peor colectivamente y que los rendimientos individuales vienen en caída libre fecha tras fecha.

A todo esto, JCF sonríe. Cuando las cámaras porteñas se encienden, cambia la expresión adusta por una risita cómplice y canchera a fin de minimizar la complicada situación que puede apreciarse con una simple miradita a la tabla de posiciones. De paso, aprovecha para darle letra a los parodistas vernáculos, quienes a medida que transcurren las horas se convencen de la ansiada fantasía del gran resultado y la buena producción futbolística. A este ritmo, a final de semana, el rojinegro debería haber goleado a su pasado rival. En fin… si el verso del entrenador sirve para levantarle el ánimo a la muchachada… está todo bien. De ahí a que la afición se trague el sapo, hay un largo trecho.

Más allá de lo futbolístico, tampoco habría que dejar pasar la perlita de la noche. La “novedad” manejada desde Baires que sorprendió a los comentaristas visitantes. “Sea cual sea el resultado, JCF se va de Colón”. ¡Glup! Se atragantaron quienes acosan al DT durante toda la semana buscando una primicia que no llega. Y lo peor es que se la regurgitaron en sus propias narices los colegas de monopólico multimedio sportivo. ¡Qué dolor! Claro, después del desenlace de los acontecimientos, ninguno se animó a preguntarle al expresivo técnico sabalero cuál será su destino. Se dio por descontado que la sangre y luto seguirá sangrando y de duelo hasta tanto el destino decida lo contrario.


APOSTILLAS

Encuesta uno. ¿Por qué le erró al arco el Tito? 1. Porque está en un mal momento. 2. Porque el cigarrillo le está humeando el cerebro. 3. Porque es de madera.

Encuesta dos. ¿Qué le brotaba de la cabeza a Fernández? 1. Sangre de horchata. 2. Champaña rosé. 3. Jugo de tomate frío.

Encuesta tres. ¿Por qué se lesiona con tanta facilidad Píccoli? 1. Porque está caput. 2. Porque arruga en las malas. 2. Porque extraña al Bichi.

Encuesta cuatro. ¿Con qué le pegó Enría? 1. Con la rodilla. 2. Con el aliento sabalero. 3. Con el “amiguito”.

sábado, marzo 24, 2007

Sin renovación, ni cambio


Mientras uno probó la soledad del poder y enfrentó la realidad de saberse sin apoyo, el otro fue literalmente obligado a volver por un aparato extradeportivo que salió a salvaguardar una imagen vapuleada desde adentro y ridiculizada hasta el cansancio desde afuera. Situaciones lógicas si se considera que LH es una figura poco estimada en el seno de la cd y que GL está sostenido por un entorno con aspiraciones que van más allá de una institución civil sin fines de lucro. En el medio de esta puja de poder, y por unas pocas horas, fluctuó la oposición haciendo la plancha en un mejunje pestilente que nunca llegó a manjar. ¿Y Colón? Herido de muerte.

Las marchas y contramarchas marearon a la afición, que incrédula asistió a una semana inédita en los anales rojinegros. Los más decepcionados resultaron ser quienes le dieron un voto de confianza a esta dupla tragicómica, que no escatimó esfuerzos para obsequiarle a todos los colonistas un cúmulo de categóricos desaciertos, más una parva de oscuras maniobras que ya empezó a desfilar por la justicia. Tan duro como aceptar la actual situación del primer equipo resulta, para muchos, reconocer el error que significó haber creído en esta “pertenencia” apócrifa e inmoral. Buen punto para reflexionar, porque los socios no pueden desentenderse de la sucesión de descalabros de los cuales han sido partícipes necesarios.

Mal que le pese a la sufrida masa rojinegra, todo indica que la historieta no culminará aquí. Si el “biondo gnocchi” se tomó una semana para ¿pensar? en cambiar lo que en definitiva no cambió, es dable esperar que cetrinos nubarrones sigan ensombreciendo el futuro de la gloriosa entidad del barrio Centenario. Ni hablar si el próximo resultado del sabalé vuelve a ser adverso. Habrá que seguir atentamente, entonces, el desarrollo de los acontecimientos y tener presente que el monje negro estará agazapado, esperando que el peso de los hechos termine aplastando a la horda radicheta, para sacársela de encima sin culpas ni resentimientos. Entre tanta atmósfera intrigante, una pregunta brota insidiosa ¿quién se quedará con los jirones?


APOSTILLAS

El innombrable, siempre presente cuando el río suena, sigue lavándose las manos al mejor estilo Poncio Pilato. El no tiene nada que ver con nada. Eso sí, amenaza con volver para seguir haciendo de las suyas. Al parecer, no quedó satisfecho.

La oposición se subió a una topadora y no quiso dejar títere con cabeza. Cuando el elenco estable tomó conciencia de las exigencias, la coalición se desmadró y lo que pudo ser, no fue. Apertura es una cosa, invasión otra.

El súmmum de la hipocresía. “Las cuestiones entre los colonistas hay que charlarlas en el club”, dijo GL. Traducido: «Si nos estamos hundiendo, que nadie se entere». Ergo: «Total… después salimos con cara de póquer a decir cualquier verdura y… engaña pichanga».

“Hay cosas que no pienso permitir ni tolerar, porque tengo los huevos bien puestos. Con LH no se jode”. Después de estas firmes declaraciones, el monje negro partió, con la cola entre las patas, de retiro espiritual a Baires. Recio, pero no tanto.

lunes, marzo 19, 2007

La suma de todos los miedos


Los silbidos del final fueron la expresión pura de la afición. Colón de SF está a la deriva, afuera y adentro de la cancha. Si hasta la carambola que dibujó la redó, en el segundo gol visitante, pareció estar en sintonía con la realidad rojinegra. Casi como la mueca de un destino cruel y despiadado que no da respiro, ni acepta treguas; casi como la burla de una fortuna esquiva y maledicente que no regala nada sin cobrarse algo a cambio.

El descalabro institucional no es sorpresa, se veía venir desde el inicio de la gestión; lo que resulta inentendible es el estrepitoso bajón futbolístico de los tres puntales del medio, que recompusieron la médula colonista. Con ellos en un bajo nivel todo el equipo se desmorona, simplemente porque el resto ha demostrado bailar a su exclusivo compás. Mientras tanto, a JCF se le está acabando la paciencia porque sabe que el tiempo lo acecha temible.

Examinar algunas cuestiones puede ayudar a echar algo de luz a la actual situación. La expulsión de Teté en La Plata resintió el engranaje de volantes que venía bien encaminado. También habría que considerar la lesión de Falcón, que lo marginó de un encuentro, y más tarde la expulsión de Esmerado. Incidencias que sin duda trastocaron la idea original del DT, a esta altura desorientado con el enroque de nombres que tuvo que manejar en la zona más importante del once sabalero.

Tampoco habría que soslayar los efluvios locales que, sin lugar a dudas, afectan a los profesionales foráneos. SF no es Alemania, ni México, ni mucho menos Baires; y eso, aunque cueste reconocerlo, de algún modo tiene su efecto negativo en aquellos jugadores que recalan en esta ciudad con una intención meramente pasajera. Y en este punto es donde debería aparecer la famosa palabrita que alguna vez tiró un entrenador colombiano en su paso por la entidad del barrio Centenario. ¡Vaya paradoja!


APOSTILLAS

Los términos más usados durante los últimos días en los medios de comunicación vernáculos, para calificar los vaivenes institucionales acaecidos en Colón de SF: cabaret, vodevil, circo, payasada, mamarracho, bochorno, escándalo, papelón, cambalache, etc., etc., etc.

El monje negro entró al vestuario y cerró con llave. Algunos personajes intentaron, sin suerte, ingresar a la zona restringida, mientras otros, desplomaron sus esqueletos sobre un incómodo banco a la espera del ábrete sésamo. Lamentable escena.

Adivina, adivinador. El patético trapo en apoyo de GL ¿fue pergeñado por el mismo cráneo que utiliza el aerosol para comunicar lo que no puede de frente porque no le da la cara? En esta ocasión estuvo muy conmovedor.

La novela de la tarde… un poroto. El domingo, todos estuvieron pendientes de los cruces, las miradas, los gestos, las palabras, los silencios. Si dentro de la cancha había espectáculo, pocos se dieron cuenta. Lo jugoso pasó por otro lado.